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PP y PSPV regulan la prostitución en Valencia pese a la controversia social

El gobierno local acepta el plan social de los socialistas y ofrece a todos los grupos incorporarse a la mesa técnica para reinsertar a las mujeres

El concejal de Seguridad de Valencia, Miquel Domínguez, defendiendo la ordenanza.
El concejal de Seguridad de Valencia, Miquel Domínguez, defendiendo la ordenanza.

“Los vecinos quieren resultados. Lo único que pretendemos es solucionar el problema en la calle”, esgrimió el concejal Miquel Domínguez para defender la ordenanza que regula la prostitución en Valencia. El PP, grupo mayoritario, y el PSPV sacaron adelante la aprobación inicial de la orden a pesar de la fuerte controversia social que la rodea. “Nos basamos en una situación real y en la petición de los vecinos que la sufren”, agregó el portavoz socialista Joan Calabuig.

Compromís y EU se opusieron porque es una regulación “punitiva” que se ha negociado de espaldas al resto de grupos del Consistorio y de organizaciones sociales, con la excepción de la asociación vecinal de Velluters-El Palleter, que pelea desde hace años para erradicar la prostitución del barrio.

Antes del debate plenario, portavoces del colectivo Lambda, de la ONG Médicos del Mundo y de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia han tomado la palabra en el hemiciclo para expresar su rechazo a la ordenanza. Ana, transexual y extrabajadora del sexo, dijo en nombre de Lambda que la nueva regulación saca a las mujeres de la calle para obligarlas a trabajar en salones de masajes o clubes. “Va a empeorar su situación”, pronosticó. Según Médicos del Mundo, la orden solo conseguirá alejar a las trabajadoras del sexo del centro, “con más posibilidades de ser violentadas y agredidas”.

Se abre un periodo de alegaciones, de modo que la ordenanza no se aprobará definitivamente hasta dentro de dos o tres meses. El texto sanciona a clientes y proxenetas pero no a las prostitutas, línea roja que impusieron los socialistas para apoyarlo. También prohíbe la publicidad de este tipo de negocios en la vía pública.

Durante el debate de las mociones, el Gobierno local tendió la mano a los socialistas que defendieron un plan para reinsertar a las trabajadoras del sexo. La concejal de Bienestar Social, Ana Albert, reformó la moción y ofreció la posibilidad a todos los grupos de integrarse en la mesa técnica de la prostitución.

El caso Emarsa volvió de nuevo al pleno cuando los concejales del PSPV, Pedro M. Sánchez, y de EU Amadeu Sanchis preguntaron por el supuesto cobro de sobresueldos de dirigentes del PP y cargos de Emarsa. “Nunca se han cobrado, ni en el Ayuntamiento ni en ninguna de sus empresas”, subrayó el vicealcalde y portavoz popular Alfonso Grau.

El concejal socialista preguntó además por las consecuencias de que la Agencia Tributaria reclame ahora cerca de un millón de euros a la extinta Emarsa por fraude en el IVA. “Como Emarsa ha desaparecido, supongo que seremos los valencianos quienes tengamos que hacernos cargo de pagar esto con una subida del recibo del agua”, criticó Sánchez.

El edil de EU preguntó a la alcaldesa sobre las declaraciones de un extrabajador de Emarsa, que aseguró al juez que llevó dinero al PP de Valencia, que entonces presidía el actual concejal de Hacienda, Silvestre Senent. También preguntó por si conocía las cenas que el PP celebraba en una sala de Valencia que, según declaró el exgerente Esteban Cuesta, se pagaba también con fondos de la depuradora de Pinedo.

“Claro que era conocedor de estos actos en la Alameda, pero cada militante se pagaba con un tíquet la cena”, dijo Senent. Sobre el dinero que un conserje de la depuradora llevaba al PP, Senent contestó: “El dinero que venía era para pagar los talonarios de lotería, nada más”.

El pleno reprobó por último con los únicos votos del PP a un asesor de Compromís por exhibir una camiseta en la que azotaba a la alcaldesa. Los tres grupos de la oposición no votaron la moción del PP. “El tripartito no vota”, ironizó Barberá.