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POLÉMICA MUERTE

El aniversario del ‘caso Cabacas’ eleva la presión política sobre la Ertzaintza

Antonio Basagoiti está dispuesto a reabrir la la investigación en el Parlamento vasco

Los padres de Iñigo Cabacas, en primer plano, durante el homenaje en Bilbao.
Los padres de Iñigo Cabacas, en primer plano, durante el homenaje en Bilbao. efe

La ausencia de responsabilidades judiciales directas en el caso Cabacas —la muerte hace un año de un aficionado del Athletic tras recibir un pelotazo de la Ertzaintza— ha elevado significativamente la presión política sobre la Policía vasca. Además, actos a nivel de calle como el homenaje tributado ayer en el lugar donde se produjo el trágico suceso el 5 de abril del pasado año avivan la exigencia de “justicia” desde el entorno de familiares y amigos de la víctima.

La falta de explicaciones oficiales, un año después, sobre el origen de la carga que provocó la muerte de Iñigo Cabacas alimenta las duras críticas de la mayoría de los partidos vascos, con la excepción de PNV y PSE-EE, precisamente las dos formaciones políticas que conocen las responsabilidades en el departamento que dirige la Ertzaintza.

Hasta ahora, la izquierda abertzale había liderado estas denuncias, pero ayer le acompañó el PP. Su presidente en Euskadi, Antonio Basagoiti se mostró dispuesto a reactivar en el Parlamento vasco la investigación del caso Cabacas con el objetivo, según dijo en Radio Popular, de “depurar responsabilidades”. Basagoiti urge a que se informe “cuanto antes a la ciudadanía y se investigue hasta las últimas consecuencias”.

Esta comprometida situación por la que atraviesa la Ertzaintza coincide, además, con la formulación de su nueva estrategia de presentarse como un cuerpo policial de proximidad tras la desaparición del terrorismo, y por la que aboga el PNV como señal de identidad de su mandato. Por si fuera poco, a este desasosiego también contribuyen las críticas vertida desde la propia familia Cabacas que no ha ocultado su malestar con el comportamiento recibido de los responsables de la Policía vasca en los dos últimos gobiernos, Rodolfo Ares y Estefanía Beltrán de Heredia.

Familiares y amigos rinden un homenaje al joven aficionado del Athletic

Este clima de abierta presión sobre la Ertzaintza, un cuerpo donde conviven la exigencia “de un análisis en profundidad del suceso”, como indicó ayer ELA y el “abatimiento por el trágico desenlace” también se ve avivado internamente por los lógicos efectos colaterales derivados de las primeras decisiones de la nueva dirección, pero que aparecen más centradas en el ámbito sindical. No obstante, ELA se apresuró ayer a calificar de “insuficiente” que la muerte de cabacas fuera entendida como un “accidente”, término utilizado por el actual director de la Ertzaintza, Gervasio Gabirondo, al entender que “nadie tenía voluntad de crear el daño que se ha creado”, dijo en la Cadena Ser.

Precisamente esta interpretación de Gabirondo, todo un veterano en el escalafón de la Ertzaintza desde la primera promoción, ha indignado a Sortu hasta el punto de pedir su dimisión porque lo considera “inaceptable” y “una irresponsabilidad”. El partido de la izquierda abertzale llegó a acusar ayer a Gabirondo de “encubrir” la muerte de Cabacas. Ambas partes han mantenido fuertes discrepancias en los últimos años.

En la misma línea crítica con la explicación de Gabirondo se mostró ayer la abogada de la familia de la víctima, Jone Goirizelaia, quien calificó de “sangrante” que el director de la Ertzaintza hablara de “accidente” porque, añadió en Radio Euskadi, “está totalmente fuera de lugar y no es ajustado a la realidad de los hechos”. Esta abogada entiende que se puede asistir a un caso de “homicidio imprudente” y de “omisión de socorro” porque, añadió, “hay testigos que cuentan que llamaron varias veces para que se llamara a una ambulancia y no se les hacía caso”.

Desde la parte legal de la familia Cabacas se viene poniendo especial énfasis, no obstante, en aislar toda interpretación política que pudiera deducirse del desempeño de su asistencia jurídica y por eso en todo momento ha centrado su discurso en la exigencia de “saber lo que ocurrió y lo que falló en este caso”, con la lógica exigencia de responsabilidades penales, según Goirizelaia.

Tras producirse la carga policial, los amigos y familiares pusieron especial cuidado en evitar cualquier rédito político. A pesar de la presencia en los actos de repulsa y en el propio funeral de representantes de algunos partidos, y en particular de la izquierda abertzale, nunca se permitió protagonismo alguno. Ante el inmovilismo en la investigación de los hechos, la familia concedió finalmente su representación a Goirizelaia.

Desde sus primeras gestiones en la causa, la letrada abertzale mantuvo enfrentamientos con el entonces consejero del Interior, Rodolfo Ares, quien le llegó a acusar de mentir tras asegurar Gorizelaia que el Gobierno vasco había propuesto una vía de entendimiento a la familia Cabacas para cerrar el proceso. Ares también habló ayer para asegurar que en el caso de la muerte de este aficionado del Athletic hizo “lo que tenía que hacer” y que asumió “su responsabilidad” como jefe de la Ertzaintza. Además, añadió en Radio Euskadi, acudirá “sin ningún inconveniente” a declarar si es requerido. El exconsejero, a su vez, mantuvo que “se tiene que investigar todo” y “depurar” responsabilidades.