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El presidente cambia de estrategia y ya no dará más datos hasta ir al Parlamento

El presidente insiste en la coincidencia de sus declaraciones con las del juez

Alberto Núñez Feijóo cambia de estrategia. El presidente de la Xunta de Galicia empieza a echar el freno a su política de transparencia, que incluía su disposición a someterse —en contraposición a los dirigentes nacionales de su partido— a las preguntas de los periodistas, una actitud con la que decidió afrontar el espinoso asunto de su amistad con el contrabandista convertido en narcotraficante Marcial Dorado, convencido de que tendría corto recorrido. Pero la sucesión de declaraciones (suyas y del juez José Antonio Vázquez Taín) de estos días ha comenzado a resquebrajar su propio argumento, y el titular de la Xunta ha optado por no contestar tampoco él a las preguntas de los informadores. Al menos a las incómodas.

La habitual comparecencia ante los medios de comunicación para informar de los acuerdos adoptados en la reunión semanal del Gobierno gallego se convirtió ayer en una amarga tribuna para el mandatario gallego. Acompañado, inusualmente, de su vicepresidente, Alfonso Rueda, y visiblemente afectado por la continuidad en el tiempo de su indeseado protagonismo desde que EL PAÍS publicara el domingo las fotos en las que aparece disfrutando de un viaje de placer en el yate de Dorado, Feijóo se quitó de encima a los periodistas anunciando que tiene “mucho interés” en responder a todas las cuestiones, pero que solo lo hará “en sede parlamentaria”, en la comparecencia fijada para el próximo miércoles.

Aferrado a su versión inicial, el presidente de la Xunta insiste en la coincidencia de sus declaraciones “palabra por palabra” y las del juez Vázquez Taín sobre el punto final de su relación con el narcotraficante. Sin embargo, él la fechó en las declaraciones iniciales a este periódico “alrededor de 1997”, mientras que el lunes pasado precisó que “vio” a Dorado por última vez “como consecuencia de la muerte” de Manuel Cruz. El fallecimiento del chófer de conselleiros de la Xunta y testaferro de Dorado sucedió en 1999. Lo que tampoco coincide con lo destapado por el juez: que Feijóo y Dorado mantenían el contacto entre 2001 y 2003.

Feijóo obvia el baile de años. “El juez que consideró que procedía el encarcelamiento de Dorado habló con claridad y la infamia finalizó”. Dio por zanjada ayer la cuestión sin explicar por qué sospechó, como dijo, que Manuel Cruz era testaferro del famoso narco.

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