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Chófer, testaferro y amigo de Feijóo

Manuel Cruz, el hombre que puso en contacto al presidente de la Xunta

con Dorado, era conductor de conselleiros de Fraga y socio del contrabandista

Gasolinera en Caldas de Reis (Pontevedra) de la que fue apoderado Marcial Dorado y propietario su testaferro Manuel Cruz.
Gasolinera en Caldas de Reis (Pontevedra) de la que fue apoderado Marcial Dorado y propietario su testaferro Manuel Cruz.

Manuel Cruz, chófer de consejeros de la Xunta y amigo del entonces número dos de la Consellería de Sanidade y actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ya se había introducido en el extenso entramado societario que había vertebrado Marcial Dorado cuando hizo las presentaciones entre el político y el contrabandista en una visita a A Illa de Arousa, la localidad pontevedresa donde reside el popular tabaquero.

Era finales de 1994 y Cruz llevaba una doble vida. Mientras frecuentaba la mansión de Dorado para hablar de negocios, atendía sus ocupaciones más públicas como chófer de destacados políticos gallegos del PP —como el exconsejero y exministro de Sanidad José Manuel Romay Beccaría— y militaba en el partido en Ferrol, la ciudad donde vivía. Cruz era el hombre de los contactos y un aventajado intermediario gracias a sus relaciones personales y de confianza con la élite política del momento. Una de las primeras operaciones que gestionó fue la compra de los Astilleros Hércules, SL, filial de Astafersa, una empresa vinculada al que fuera consejero de la Xunta de Manuel Fraga, Juan Fernández, para el que además trabajó de chófer. El amigo de Feijóo se implicó de lleno en varias de las empresas de Marcial Dorado en el suministro de petróleos a hospitales, como es el caso de Petrogalicia, SL o Xatevín, SL, que gestionaba una gasolinera en Caldas de Reis y otra en A Illa de Arousa, en el puerto deportivo. El testaferro del contrabandista llegó incluso a colocar a varios familiares en este extenso entramado de 40 sociedades que creó Dorado.

A raíz de la condena de Marcial Dorado por narcotráfico, la Agencia Tributaria puso en 2009 al descubierto la inmensa capacidad empresarial del ya narcotraficante a través de la denominada Operación Dourado. La estructura financiera del contrabandista que se relacionó con Núñez Feijóo en los noventa tenía ramificaciones en Suiza, Islas Vírgenes, Liechtenstein, Andorra, Belice, Bahamas, Portugal y Marruecos, donde se le embargaron tres millones de euros en cuentas bancarias, además de un patrimonio inmobiliario inmovilizado que supera los 12 millones. En esta causa por blanqueo estaría implicado el propio Manuel Cruz, aunque había fallecido diez años antes en un accidente de tráfico. En la investigación el que fue chófer de consejeros de la Xunta aparece como nexo del holding empresarial del contrabandista. De hecho, su viuda llegó a declarar en la Audiencia Nacional como presunta implicada en los intereses de Marcial Dorado al igual que una sobrina de Cruz, socia fundadora de los Astilleros Hércules. En esta empresa se construyó clandestinamente la lanzadera Nautillus que Dorado vendió al grupo de transportistas a los que se intervino el alijo de cocaína por el que ahora está en prisión.

Cruz también entabló relación en los noventa con otro destacado dirigente del PP en Galicia, Juan Juncal, exalcalde de Ferrol y actual senador, que ejerció de asesor y apoderado de Cruz en la compra de una empresa. Fue en 1995 y, según reconoció el propio Juncal, el chófer de la Xunta, al que ya conocía de verlo por Ferrol, acudió a su asesoría fiscal para que le representara en la compra de una empresa informática “inactiva”. “Anfra Sistemas era una empresa inactiva; las empresas inactivas se compran y se venden”, explicaba hace tres años el senador del PP a este periódico sobre aquella operación. Anfra Sistemas está bajo la lupa de la Audiencia Nacional en la causa contra Dorado por blanqueo. Juncal sostiene que se enteró luego de las estrechas relaciones de su cliente con el entonces contrabandista.

Solo seis después de firmar la compra de Anfra Sistemas con el asesoramiento de Juncal, Cruz inyectó en esa sociedad cinco millones de pesetas (30.000 euros) y adquirió a través de ella otra firma, JF Oil, una sociedad que gestionaba gasolineras en la provincia de Pontevedra. Quien le vendió a Cruz JF Oil era también alguien vinculado al PP: Evaristo Juncal Carreira, un ingeniero de la Xunta que desde los años noventa fue socio de al menos una decena de empresas de explotación de gasolineras, minicentrales, piscifactorías, viñedos y negocios inmobiliarios. Con los años, Evaristo Juncal Carreira terminó siendo presidente del partido en el municipio pontevedrés de Caldas de Reis, candidato a la alcaldía por el PP y delegado territorial de Urbanismo en Pontevedra del Gobierno de Feijóo. Cuando este periódico publicó que tres de sus sociedades acabaron en manos de personas muy cercanas a contrabandistas y capos históricos del narcotráfico, el presidente de la Xunta lo destituyó.