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El Consell culpa a Calatrava y a la constructora de los fallos en Les Arts

El vicepresidente Ciscar buscará un acuerdo amistoso antes de ir al juzgado

María José Català, consejera de Educación, y el vicepresidente José Ciscar, tras el pleno del Consell.
María José Català, consejera de Educación, y el vicepresidente José Ciscar, tras el pleno del Consell.

El Gobierno valenciano responsabiliza al arquitecto Santiago Calatrava y a la empresa constructora de los defectos registrados en la fachada del edificio del Palau de les Arts en Valencia. Esta es la conclusión del informe técnico encargado por el Consell, que esta misma semana se completará con un informe jurídico antes de emprender las acciones necesarias para reparar los desperfectos en el trencadís de azulejo blanco que recubre la gran fachada del teatro de la ópera.

El vicepresidente y portavoz del Consell, José Ciscar, argumentó que el informe técnico “no dice que la culpa sea del arquitecto exclusivamente, sino de todos los sujetos intervinientes en el proceso constructivo”.

“El informe es claro y contundente”, aseguró Ciscar, que confía en obtener “una respuesta favorable por parte de la empresa constructora y de los técnicos que intervienen en el proceso de dirección de las obras y de redacción de proyecto”.

Si no se logra un acuerdo amistoso para que los responsables realicen las reparaciones adecuadas, el Consell recurrirá a los tribunales.

Fabra confía en que el objetivo

de déficit se amplíe al 1,5%

o el 2% en 2013

En un informe preliminar, los técnicos de la Generalitat discutieron sobre la posibilidad de arrancar todo el trencadís o arreglar el que hay, solucionando sus problemas de anclaje.

El Palau de les Arts ha costado 478 millones de euros, de los que Santiago Calatrava ha cobrado 44 millones como arquitecto y director de obra, y fue inaugurado en octubre de 2005. La unión temporal de empresas (UTE) que construyó el edificio de la Ópera estaba formada por Dragados y Necso. Dragados indicó que no se pronunciará sobre el anuncio de Ciscar hasta el próximo lunes.

Arquitectos e ingenieros consultados apuntan que los abombamientos en la fachada del Palau de les Arts son un síntoma de una patología constructiva. El arquitecto y profesor de Construcción de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia, Vicente Blasco, ha observado directamente “esas arrugas” y sugiere que se produce por la aparente “falta de juntas de dilatación” y “por la incompatibilidad en el cociente de dilatación de las planchas de acero y el trencadís de cerámica de su revestimiento”. La fachada del Palau de les Arts sufre variaciones térmicas en esta época del año, por ejemplo, de más de 20 grados a lo largo del día. Los expertos consideran que esos abombamientos o arrugas acabarán provocando desconchamientos o desprendimientos con el paso del tiempo.

Por otra parte, el vicepresidente del Consell se mostró relativamente satisfecho con la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, que ha acordado flexibilizar el objetivo de déficit de este año si Bruselas revisa el objetivo para España.

Ciscar admitió que el Consell aspira a que se amplíe el máximo posible el objetivo de déficit para la Comunidad Valenciana.

“Vamos a exigir el máximo [déficit] posible, que puede estar entre el 1,5% y del 2%”, indicó el portavoz. Este porcentaje sería, incluso, superior al objetivo que marcó el Ministerio de Hacienda a las autonomías en 2012. Un objetivo que la Generalitat incumplió, ya que el déficit provisional del año pasado rondó el 4,5%.

La ampliación del déficit en 2013 permitiría al Consell obtener entre 800 y 1.300 millones de euros más de financiación procedente del Estado a través del Fondo de Liquidez Autonómico.

Respecto a la decisión del Consejo de Política Fiscal y Financiera de crear un grupo de trabajo para revisar el sistema de financiación autonómica pero sin calendario de reuniones, Ciscar señaló que ello no implica que el nuevo modelo no pueda entrar en vigor en 2014.

“Es muy importante que el nuevo modelo entre en vigor el 1 de enero de 2014. La vigencia del modelo es de cinco años”, remachó Ciscar, que admitió que el modelo de financiación de 2001 ha sido el único que se prorrogó pero que el Consell piensa defender que no se prolongue el periodo de vigencia marcado.