Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Es para echarse a llorar”

Las negociaciones del ERE en Roca finalizan sin acuerdo entre sindicatos y empresa

La firma prevé despedir a 254 empleados en Alcalá y 230 en Sevilla

Los trabajadores de la planta de Madrid mantienen las movilizaciones

Se cumplen las peores expectativas para los trabajadores de la planta de Roca en Alcalá de Henares. Las negociaciones entre la dirección de la empresa y los sindicatos sobre las condiciones del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) han terminado este fin de semana sin llegar a buen puerto. "Es para echarse a llorar", ha lamentado Julio Mateo, presidente del Comité de Empresa, acerca de la última propuesta realizada por la empresa a través del mediador del Ministerio de Empleo.

Los trabajadores han intentado todo desde que el pasado 17 de diciembre la empresa presentara un ERE para sus plantas de Alcalá de Guadaira (Sevilla) y de Alcalá de Henares (Madrid) por el que prevé despedir a 484 trabajadores, 254 en la madrileña y 230 en la andaluza, que además cerrará. Presente en 135 países, Roca tiene 76 fábricas y más de 21.000 empleados en todo el mundo. El comité de empresa asegura que en 2011 la firma obtuvo 20 millones de euros de beneficios pero estas dos plantas no han obtenido los resultados esperados.

La propuesta que se ha negociado en las últimas semanas mejoraba ligeramente las condiciones iniciales de los despidos: indemnización de 40 días por año trabajado con un tope de 24 mensualidades, rebaja de las prejubilaciones a los 54 años, jubilaciones a partir de los 61 con el 80% del salario neto y 80 recolocaciones, 40 para cada centro, en la planta de Gala —filial de la firma— en Burgos.

También se contemplaba despedir a 30 personas menos en Sevilla, y ha sido lo que más ampollas ha levantado en la planta alcalaína. "Da rabia que después de estar peleando con los mismos criterios y objetivos, el mediador haya discriminado a un centro de trabajo frente a otro, y salve a 30 de una planta y a ninguno de la otra", ha acusado Mateo. Aunque las otras condiciones también se alejaban mucho de sus pretensiones, este último punto fue la razón por la que los trabajadores de la planta madrileña decidieron el sábado en asamblea que ni siquiera someterían a referéndum la propuesta.

En cuanto a las recolocaciones en Burgos, Mateo desconfía, ya que asegura la empresa elegirá a quienes enviar y no permitirá que sean los trabajadores quienes lo decidan, y que además esta planta ha tenido pérdidas durante los últimos cinco años.

Los alcalaínos montaron un campamento en el que han dormido, comido y vivido desde el día siguiente al anuncio del cierre de la planta. Se han manifestado frente a la Dirección General de Trabajo y sus representantes sindicales han negociado sin tregua. Ha sido todo en vano, pero no se rinden, y ya han anunciado nuevas acciones. De momento, mantendrán el campamento a las puertas de la fábrica, que ya lleva más de dos meses en pie.

En los próximos días también presentarán una demanda colectiva en la Audiencia Nacional por plantear un ere "injustificado", ya que la empresa sigue obteniendo beneficios anualmente. Mateo asegura que la verdadera intención de la compañía es deslocalizar la producción a Marruecos y Portugal. "La mano de obra es más barata y la cercanía con la península permite que se pueda disponer del material de un día para otro", ha aseverado.

A partir de ahora, la dirección de Roca tiene 15 días para comunicar a la administración las condiciones del ERE que aplicará, que podrán ser las de la última propuesta realizada por el mediador del Ministerio o las mínimas que marca la ley,  que contempla una indemnización mínima de 20 días por año trabajado.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram