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ANNA LÓPEZ | Politóloga y analista de los movimientos radicales

“Valencia tolera la ultraderecha y no condena el falangismo y el fascismo”

La politóloga Anna López ultima su tesis sobre la efervescencia de la nueva ultraderecha

La politóloga Anna López, durante la entrevista.
La politóloga Anna López, durante la entrevista.

La politóloga Anna López ultima su tesis sobre la efervescencia de la nueva ultraderecha. Su trabajo analiza España 2000, la formación extremista valenciana que emergió hace dos años al pasar de dos a cinco concejales. López (Barcelona, 1984) defiende un “cordón sanitario” para atenuar el protagonismo ultra.

Pregunta. La Comunidad Valenciana representa uno de los tres ejes de la ultraderecha española, junto con Madrid y Barcelona. ¿Por qué?

Respuesta. La autonomía refugió a nazis en Alicante, arrastra el peso de grupos falangistas y fascistas de la Transición y acoge la figura de un empresario que procede de estos movimientos. Además, el sistema político de la Comunidad Valenciana es bipartidista. Hay muchos desencantados. Aquí carecen de un candidato como la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen. Cuando José Luis Roberto, presidente de España 2000, sea sustituido por un joven con buena presencia, un candidato con un discurso maniqueo, tendremos un serio problema, tal y como ocurrió con los Auténticos Finlandeses dirigidos por el politólogo Timo Soini [12,4% de votos en las municipales de octubre de 2012].

P. ¿A qué responde el despegue electoral de los ultras valencianos?

R. A la situación económica. Estas formaciones recogen a desencantados del sector más duro del PP, a críticos con los partidos tradicionales, y a quienes rechazan la inmigración y el islam. En la Comunidad Valenciana existe un caldo de cultivo. El deporte, con el boxeo y el fútbol, es su punto de partida.

P. España 2000 presenta un discurso antisistema y, en paralelo, amaga con organizar el concierto de un grupo neonazi italiano…

R. En Valencia existe tolerancia con la ultraderecha. No se condena el falangismo y el fascismo.

P. ¿Qué conexiones tiene la ultraderecha valenciana con sus homólogos europeos?

"Los grandes partidos se alejan del ciudadano, los ultras se acercan”

R. Las juventudes de España 2000 se han reunido con Blocco Studentesco [un sindicado italiano neofascista de estudiantes], Juventud Nacional Italiana y los extremistas belgas de Vlaams Belang. El ideólogo del partido, Ernest Milà, fue invitado como ponente a un ciclo con los ultranacionalistas serbios de Dverin.

P. El noruego Anders Breivik mencionó a la ultraderecha valenciana en Internet antes de asesinar en 2011 a 77 personas. ¿Existe algún tipo de conexión?

R. No hay relación directa. El problema es que la red ofrece muchas posibilidades. Breivik estudiaba cada caso a través de Internet.

P. ¿Se financia la ultraderecha valenciana con la prostitución?

R. Esa conexión no se puede demostrar.

P. Europa asiste al despegue de formaciones populistas de extrema derecha. ¿Por qué España es ajena al fenómeno?

R. Porque hay un bipartidismo muy importante. El problema [del ascenso de los extremismos] se observará en las elecciones generales y europeas. Y cuando la crisis alcance su peor momento. Los ultras carecen de un candidato con posibilidades.

P. ¿La ultraderecha valenciana tiene cantera?

R. Se modernizan por sus jóvenes. En la Operación Panzer [presunta trama neonazi desmantelada en 2005] había universitarios. Ya no hablamos de un grupo de locos.

P. ¿Qué estrategias de captación tienen los extremistas?

R. La presencia mediática. Hay que aplicarles un cordón sanitario. Ponerles la etiqueta sin hacerles propaganda. Su estrategia es similar a la de los extremistas europeos de Amanecer Dorado o el Frente Nacional francés. Sus campañas son locales. En Valencia los partidos han perdido el norte. El PSPV encadena crisis y el PP arrastra la corrupción. Los grandes se alejan de los ciudadanos, los ultras se acercan.

“El deporte, con el boxeo y el fútbol, es su punto de partida”

P. ¿Cuál es el perfil del votante de partidos extremistas?

R. Jóvenes parados, electores de entre 30 y 45 años desencantados con los partidos grandes.

P. ¿Existe alguna relación entre el secesionismo lingüístico y la ultraderecha?

R. Es una lucha histórica. La extrema derecha es ultrapatriota y se suma al secesionismo para combatir al catalanismo. Por eso los ultras valencianos son incompatibles con Plataforma per Catalunya (67 concejales).

P. El informe Raxen del Movimiento contra la Intolerancia situaba en 2010 a la Comunidad Valenciana como líder de delitos de odio. ¿Por qué?

R. Porque hay permisividad de las instituciones. En la Comunidad se celebran batidas, como la del barrio valenciano de Patraix del pasado agosto. Hay mucha violencia.

P. ¿Ha sufrido amenazas por investigar a la ultraderecha valenciana?

R. Me coartaron en los foros de militantes de España 2000. Me advirtieron que tuviese cuidado con lo que escribía, que me lo iban a explicar en persona. Me intimidaron.