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Nuevo desalojo del macroburdel de La Jonquera

Un falso aviso de bomba obliga a desocupar el prostíbulo con 800 clientes en su interior

Artificeros de los mossos desactivaron una bomba real en un coche la semana pasada

Espadaler rechaza el cierre del recinto porque cuenta con los permisos pertinentes

Agentes de los Tedax, frente al burdel Paradise de La Jonquera, la semana pasada.
Agentes de los Tedax, frente al burdel Paradise de La Jonquera, la semana pasada.

El macroprostíbulo de La Jonquera (Girona) cerró el año 2012 con un nuevo desalojo por aviso de bomba, el segundo en tan solo ocho días. En este segundo caso, sin embargo, la alerta era falsa, hecho que ya sospechaban los Mossos d’Esquadra. A pesar de ello, optaron por actuar y desalojar el Club Paradise y otros establecimientos del alrededor atendiendo el precedente del 23 de diciembre, cuando unos encapuchados aparcaron un vehículo a las puertas del local con dos bombonas de butano y un kilo de explosivos entre dinamita y TNT. El lunes, unas 800 personas tuvieron que salir a la calle.

Este fue el tercer incidente que sufrió el burdel en el mes de diciembre, unos problemas de seguridad que preocupan al Ayuntamiento de La Jonquera y al propietario del Club Paradise, José Moreno Gómez, quien ayer aseguró que estos sucesos asustan a los clientes y “meten miedo a las mujeres, que se están yendo”. Los investigadores sospechan que los ataques al macroprostíbulo, uno de los mayores de Europa, están relacionados con el negocio de la prostitución, muy amplio y disputado en esta zona y que cuenta con cientos de clientes.

La alcaldesa de La Jonquera, Sonia Martínez Juli (CiU), ha lamentado en reiteradas ocasiones que finalmente el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña obligase al Consistorio a concederle la licencia de apertura al local. Martínez entiende que “no se debería haber dejado abrir” el prostíbulo y defiende su cierre, aunque reconoce que tienen “pocas armas”. El recién nombrado consejero de Interior, Ramón Espadaler, ya avanzó ayer que no pueden cerrar el Club Paradise, porque tiene los permisos correspondientes y su clausura sin motivos legales estaría “fuera de lugar”.

Este aviso falso de bomba se añade a la investigación que la policía catalana tiene abierta a raíz de los dos episodios anteriores, el más grave de los cuales sucedió la noche del 23 de diciembre, cuando cinco hombres armados y a bordo de dos coches robados llegaron al burdel. Abandonaron un Opel Astra, alertaron al vigilante de que en su interior había explosivos y huyeron. Los Tedax de los mossos localizaron el artefacto, que fue desactivado. El primer ataque de diciembre ocurrió el día 12: dos hombres montados en motocicleta arrojaron dos granadas de fabricación casera contra el burdel, una de las cuales estalló causando daños en unos lavabos. Sin embargo, ya antes de abrir sus puertas el 21 de octubre de 2010, unos desconocidos prendieron fuego a la fachada.

Moreno se defendía ayer: “No sé de qué va todo esto; yo no he hecho nada. Solamente me están haciendo daño”. Aunque “es evidente que ayer me quedé vacío y los de al lado trabajaron a tope”, aseveró. El propietario del local confía en que la policía resuelva estos ataques. Así, ayer, el prostíbulo volvió a abrir sus puertas como de costumbre, como cada día del año, recordó José Moreno.

Sobre las once de la noche del lunes, una llamada telefónica anónima al Club Paradise alertó que se había colocado un explosivo y que estallaría en una hora. Los Mossos d’Esquadra no dieron credibilidad a la llamada, si bien optaron por desalojar el burdel y otros negocios. Los agentes peinaron la zona sin localizar ningún explosivo. Sobre las dos y media de la madrugada de ayer, los agentes levantaron el desalojo.