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La CUP, el independentismo anticapitalista en el Parlament

La formación asamblearia logra tres escaños y asegura que hablará de los 'casos Palau y Pretoria' en la Cámara catalana

Con el 98,9% de los votos escrutados, la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) se hace con tres escaños, tres menos de los que le otorgaban los sondeos a pie de urna. No obstante, su entrada en el Parlament es una de las grandes novedades de estos comicios. La CUP, formación política no convencional, independentista, anticapitalista, de izquierdas y ecologista, participativa y asamblearia, no tiene líderes ni políticos profesionales y apuesta por la democracia participativa. Ha entrado en su mayoría de edad, pero le faltan dos escaños para tener grupo.

 El éxito de la CUP supone la llegada a la política de un partido no convencional. Contraria a la organización jerárquica, la CUP distribuye sus núcleos de decisión en asambleas por todo el territorio catalanoparlante. Afirman no tener líderes y dicen funcionar sobre la base de la “democracia directa y participativa” por la que abogan.

Nacida con la democracia, aunque con otras siglas, fue hasta 2003 una experiencia atomizada y minoritaria. En aquel año logró los tres primeros concejales. En las municipales de 2007 obtuvo 20 ediles. Pero fue en las municipales de 2011 cuando dio el primer gran salto y se convirtió en la sexta fuerza política catalana al conseguir 101 ediles. Por ejemplo, entró con tres concejales en el Ayuntamiento de Girona dejando a ERC fuera del Consistorio, y uno en el Ayuntamiento de Reus, donde ha destapado escándalos de supuesta corrupción política ligados al sector sanitario.

La CUP aspira a convertirse en el “caballo de Troya de las clases populares en el Parlament”, como afirma su candidato, el periodista David Fernández. Este partido antipartido se reivindica como la auténtica izquierda independentista, crítica con la política de recortes tanto de CiU como del tripartito. La proximidad de la CUP a los movimientos sociales, así como la novedad de su funcionamiento interno —dicen que no son políticos, sino gente que hace política—, podrían haber captado votos de votantes decepcionados con la izquierda nacionalista clásica como ERC e ICV.

Fernández, cabeza de lista por Barcelona, valoró los resultados: “Queríamos ser un caballo de Troya de las clases populares, y lo vamos a ser. Tres diputados son un avance, pero no son garantía de nada mientras la troika comunitaria siga dirigiendo la política”.

Fernández, fiel a la línea de su formación, precisó que la CUP “no cree en la democracia que se hace en el Parlament. La democracia real es la de la calle, los centros sociales, los movimientos vecinales, las AMPAS”.

Respecto a la posiblidad de que CiU convoque en la próxima legislatura el referéndum de autodeterminación, Fernández explicó que cuando este hecho se produzca, “se estudiaría con tiempo y decidiríamos qué hacer de forma asemblearia. Este país”, precisó, “no saldrá adelante mientras siga hablando de crisis sin hablar de independencia y viceversa”.

Fernández aprovechó para cargar contra CiU al asegurar que “no sale gratis cerrar hospitales y escuelas. Los resultados de CiU son una corrección a la vanguardia de los recortes, es decir Artur Mas”. Y aseguró que Mas “hace trampas siempre. Solo escucha la calle cuando es sustancial para sus intereses. No la escuchó el 15M, ni a la gente que se ha manifestado contra los recortes de su Gobierno”. Y formuló una declaración de intenciones: “En el Parlamente diremos que ya basta de legislar a favor de los ricos. Hablaremos de los casos Palau y Pretoria, querremos poner fin a los recortes y a la ofensiva de mercantilizar los derechos públicos fundamentales”.

 

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