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García Albiol presume ante los vecinos de “limpiar Badalona”

Sánchez-Camacho rescata su discurso antiinmigración más agresivo

Alicia Sánchez-Camacho y Xavier García Albiol, ayer, hablando con vecinos en Badalona.
Alicia Sánchez-Camacho y Xavier García Albiol, ayer, hablando con vecinos en Badalona.

“¿A que está todo más limpio? ¿A qué lo hemos limpiado bien?”. Xavier García Albiol, alcalde de Badalona, repitió su papel de anfitrión con la popular Alicia Sánchez-Camacho en un paseo por el barrio de La Salud, en Badalona, en la que le mostró las bondades de su política antiinmigración y de civismo. La ruta fue un calco a la que los populares trazaron hace dos años con la diputada Maria Therese Maria Thérèse Sánchez-Schmid, en medio de la polémica protagonizada por Nikolas Sarkozy para expulsar a los ciudadanos gitanos rumanos. García Albiol se postulaba entonces como alcalde y ayer lo hizo como tal en un paseo tan estudiado que, azar o no, se detuvo en las mismas escaleras de hace dos años.

La ruta incluyó una foto programada: los dos políticos se retrataron delante de un piso de la calle Nàpols clausurado por el Ayuntamiento con una chapa metálica para evitar que los vecinos, especialmente gitanos rumanos, lo ocuparan. “Estamos muy contentos”, decían al unísono Sandra y Marc, que calculaban que seis de 24 pisos de su finca están sellados. “¿Qué dónde están los que vivían aquí?”, replicó otro vecino. “Pues en la casa de enfrente”. Sánchez-Camacho eligió ese escenario para dar la imagen de que el PP es el único un partido preocupado por la crisis y no como CiU que solo piensa en la consulta secesionista. Y, sobre todo, para rescatar su programa antiinmigración más agresivo y que agita especialmente en las campañas electorales. Su plan tiene cinco ejes: expulsar a los inmigrantes que delincan; prohibir que las mujeres musulmanas utilicen el nikab; exigir una residencia continuada de año y medio para conceder ayudas sociales no básicas y no para ayudas “para electrodomésticos”; aumentar los controles en los pisos patera y hacer una ley para limitar los derechos de los okupas.

Seguidos por una nube de cámaras y periodistas, Albiol y Camacho atendieron a infinidad de personas acuciadas por el desempleo —“Pararon las obras de la L-9 y yo no he hecho ningún mérito para estar parado”, les dijo Dani Pastor, padre de tres hijos— y alguno les envió un mensaje. “A ver si os bajáis los sueldos”, les gritó un joven, harto de buzonear publicidad ocho horas por 800 euros. Algo no estaba previsto: Miguel González, Carmen, su mujer, y su hija Virginia pidieron a Albiol que les haga caso ya y que solucione ya el problema con una plaga de ratas en su calle porque que entran hasta en sus casas. De hecho, mientras Sánchez-Camacho exponía su programa, frente al Centro Cívico la Salud, una pasó a pocos metros de ella.