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Entre Mesías y humilde servidor

El presidente Artur Mas intenta plasmar el tono épico de su anuncio en campaña

Convergència i Unió se la juega en estas elecciones a una sola carta: a la de su líder, Artur Mas. La federación nacionalista ha diseñado una campaña presidencialista, aprovechando el tirón que ganó Mas por enarbolar la bandera soberanista surgida de la manifestación de la Diada. El presidente decidió identificar el proceso a su persona —“he ligado mi carrera política a él”, suele repetir— y la oposición enseguida se rebotó. Pidió que no lo instrumentalizara y no se comportase como un “Mesías”. Los esfuerzos de Mas en negar su mesianismo fueron en vano cuando empezó a circular su cartel electoral: él en primer plano, mirando al horizonte, con los brazos en alto, tras un mar de senyeres. Las redes sociales entraron en bullicio con la imagen, hasta que alguien encontró el símil y lo convirtió en fotomontaje: arriba, Mas en su cartel electoral; abajo, Charlton Heston caracterizada como Moisés en los Diez Mandamientos. El gesto es calcado.

El equipo de campaña de CiU está satisfecho con el resultado de su campaña, realizada por la agencia Vinizius y el fotógrafo Jaume de Laiguana. “Es un producto nuevo. El cartel lo usamos de forma muy puntual, pero se vio en la campaña comunicativa”, explica Lluís Corominas, director de campaña de CiU. Corominas distingue entre el cartel electoral (Mas con los dos brazos abiertos) con las banderas colgadas en las farolas: la de CiU está dividida en dos imágenes: en una, se ve a Mas (con los brazos cortados), rodeado de senyeres, y en la otra se ve la mano del presidente con los cuatro dedos extendidos y el lema: “la voluntad de un pueblo”. La mano “es un gesto muy del presidente Mas”, defiende Corominas, que rechaza las críticas al cartel y sostiene que los reproches son la reacción ante un producto "fresco y actual. Esta vez hemos querido huir de las fotos de estudio". Toda la campaña, cierra Corominas, "liga muy bien con lo que queremos expresar, y es el momento excepcional que vive Cataluña".

“Lo que se ve es una imagen con connotaciones mesiánicas”, sentencia el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí. Para Pau Canaleta, consultor en comunicación, la idea es buena, pero la aplicación, excesiva: “Creo que se les ha ido la mano con fotografiarlo con los brazos arriba. Son gestos excesivamente mesiánicos y trascendentes. He hecho el ejercicio de imaginármelo con los brazos caídos y tiene la misma fuerza o más”. Canaleta destaca la originalidad de la idea y su identificación clara con los objetivos de Mas. “Lo personalizan en el presidente, mirando en el horizonte y con el pueblo detrás. Está bien, es muy claro y va en la línea de sus objetivos: capitalizar el movimiento soberanista e identificar un hombre con un pueblo”. Pero Xavier Peytibi, que también ve identificado claramente el objetivo de campaña con el cartel, sostiene que la imagen está “demasiado llena y oscura. No demuestra reflexión ni serenidad, sino rauxa. La posición de Mas es de liderazgo, pero un poco impostado”, ilustra.

Guitérrez-Rubí discrepa de cualquier visión positiva de la campaña. Sostiene que el problema no solo es su inspiración mesiánica, sino que nadie, en el proceso de producción, fuera capaz de darse cuenta: “¿Qué modelo de gestión política provoca esta lealtad acrítica, esta actitud tan papista? El debate sobre si es mesiánico es menor al lado de este debate”, apostilla.

Para Aleix Cuberes, consultor de comunicación pública, la imagen de Mas “evoca al Cristo redentor” y supone “volver a la dialéctica tradicional de CDC: la identificación del partido-país-presidente, con los límites difuminados”. Ello se resume en el lema “#totsambelpresident”, que los nacionalistas usan en las redes sociales. Toda esa identificación, sentencia Cuberes, “alejará personas indecisas el 25-N”.

“Dicen que usted es el Mesías. Celos, presidente”, le espetó ayer a Mas en el mitin de Figueres (Alt Empordà), Elena Ribera, número 2 de CiU por Girona El presidente catalán ayer rehuyó las acusaciones mesiánicas y decidió bajar a la tierra electoral para entrar al cuerpo a cuerpo con el Gobierno del Partido Popular. Pese a que cada día insiste en que no se debe caer en las “provocaciones”, en cada mitin responde la frase del día. Ayer la pronunció el ministro de Defensa, José Manuel García-Margallo, que aseguró que la consulta que planteaba Mas era un “golpe de Estado jurídico”. El líder de CiU rebatió usando la misma frase. Aseverando que el “golpe de Estado democrático” se produciría en caso de que el Gobierno español prohibiera la consulta. “Si te amenazan en cosas esenciales todavía te tienes que defender más”, dijo Mas justificándose.

El presidente centró su primer mitin en la provincia de Girona en la economía. Aprovechó el malestar en las comarcas gerundenses por su déficit en infraestructuras —con la peligrosa carretera Nacional II como punta de lanza de todas las reivindicaciones— para sostener que España “ahoga” a Cataluña. Por ello, dijo, él guiará a la comunidad hacia una consulta para el Estado propio.

 

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