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Un Hermitage con preestreno

El museo tendrá una sede provisional en 2013 antes de la definitiva en el Port Vell

Mas aclara que la iniciativa será financiada por un grupo inversor ruso

Reunión del presidente Artur Mas con la viceministra de Cultura rusa Alla Yurieva Manilova.
Reunión del presidente Artur Mas con la viceministra de Cultura rusa Alla Yurieva Manilova.

El arte del museo del Hermitage de San Petersburgo desembarcará en Barcelona mucho antes de lo previsto. Tan pronto como el año que viene. Así lo aseguró ayer el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, tras entrevistarse en Moscú con la viceministra de Cultura rusa, Alla Yurievna Manilova. Mascarell explicó que la empresa privada que promueve la franquicia del museo ruso en el Port Vell ofrecerá un botón de muestra de los 2,9 millones de piezas de la colección de los zaresen un espacio provisional a la espera de tener la instalación definitiva.

En el encuentro con las autoridades rusas también participó la cara visible de la empresa promotora del proyecto, el arquitecto Ujo Pallarés. El objetivo de la reunión era firmar un convenio entre el Gobierno ruso y la Generalitat para empujar el proyecto, del que el Gobierno catalán resalta el carácter privado de la inversión. La reunión fue ampliamente publicitada dentro del viaje oficial de Artur Mas a Moscú. Eso sí, nada trascendió del contenido del convenio, del que la Generalitat se ha negado a entregar una copia.

El compromiso de llevar esquiadores rusos vía Alguaire no termina de cuajar

Mascarell confirmó los detalles publicados por este diario hace tres semanas. Aseguró que cuando esté en su emplazamiento definitivo, en tres naves del puerto junto al Hotel W, el museo contará con una sala de exposiciones permanente y otros espacios para exposiciones temporales. El consejero aseguró que el proyecto “casa muy bien con la oferta artística de Cataluña”.

Ninguna de las partes puso plazos de ejecución del proyecto y tampoco trascendieron detalles sobre la financiación del mismo, salvo que el capital será el que aporten inversores particulares. De momento, el proyecto viene patrocinado por la empresa Cultural Development BCN y el inversor Valery Larovslavski. Antes que nada habrá que resolver los trámites urbanísticos, puesto que las naves están catalogadas y su ampliación requeriría permisos por parte del Ayuntamiento.

Lo que tampoco está claro es cuáles serán las piezas que vendrán ni dónde se ubicará la avanzadilla del museo. Solo se confirmó que esta primera muestra abrirá en un edificio emblemático de Barcelona y que su objetivo es comenzar a promocionar el proyecto definitivo.

Mas también presidió ayer el foro económico Cataluña-Rusia que buscaba ayudar a la expansión de empresas catalanas en aquel país. Unas 200 empresas de todos los sectores han participado en el foro, con especial incidencia del sector turístico. No en vano, los hoteleros catalanes se han fijado en Rusia como nuevo mercado principal después de que este haya subido el 40% este año. Las primeras reservas para 2013 y las optimistas previsiones de los operadores turísticos rusos hacen prever a la Generalitat que llegarán a Cataluña más de un millón de turistas de esa nacionalidad. Los rusos son especialmente apreciados en el sector porque gastan por encima de la media. De esta forma, aunque el mercado ruso es el quinto en la clasificación por visitantes, escala hasta el tercer puesto en la tabla de gasto total.

Los operadores han notado una desestacionalización de la demanda y ahora organizan viajes a Cataluña durante todo el año, tanto por el atractivo de Barcelona como por nuevas ofertas de ocio. Disfrutar de la playa en temporada baja o de las estaciones de esquí son las nuevas ofertas que ganan adeptos en Rusia. En cambio, lo que no acaba de cuajar es el compromiso de que el aeropuerto de Alguaire canalice vuelos de esquiadores rusos. Natalie Tours, el principal operador turístico ruso que esta temporada debía volar a Lleida, ha dado marcha atrás y redirigirá sus vuelos hacia El Prat. ¿El motivo? Sus clientes quieren llegar y salir desde Barcelona para combinar el Pirineo con las compras en el paseo de Gràcia.

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