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PREMIOS JAIME I

Los Jaime I reivindican la inversión en I+D para afrontar la crisis

Protestas en la puerta de la Lonja contra los desahucios

La reina Sofía, junto al presidente del Consell, Alberto Fabra, en la entrega de los Premios Jaime I.
La reina Sofía, junto al presidente del Consell, Alberto Fabra, en la entrega de los Premios Jaime I.

La crisis, presente estos días en casi todos los ámbitos, ocupó un lugar central ayer en la entrega de los Premios Rey Jaime I, galardones científicos fundados en 1989 por el profesor Santiago Grisolía, patrocinados por la Generalitat valenciana y mecenas privados, en cuyo jurado participan cada año dos decenas de premios Nobel. La grave situación económica dejó su huella en el acto: primero, con las ruidosas protestas de afectados por desahucios y por los impagos del Gobierno autonómico, que confluyeron ante la Lonja de Valencia, donde se concedían los premios, y que se escucharon durante casi dos horas. Los galardonados y la reina Sofía, que presidió la entrega, coincidieron en reivindicar la inversión en I+D+i para hacer frente a la crisis.

En un contexto de fuertes recortes públicos en investigación, desarrollo e innovación —que en el presupuesto del Gobierno para 2012 fue del 25%— y de paralización de programas para captar científicos de élite —como el Ramón y Cajal—, la reina Sofía declaró: “No hay mejor forma de luchar contra la crisis económica que tan gravemente afecta a nuestro país” que apostar por la investigación y el desarrollo, especialmente los dirigidos a una “aplicación práctica”.

José Capmany, premio Jaime I a las nuevas tecnologías, fue más lejos: En su discurso en nombre de los seis premiados en la vigésimocuarta edición de estos galardones que distinguen a científicos e investigadores españoles, Campany recordó ante la reina Sofía, que presidió el acto, que en los últimos treinta años España "ha sido capaz de afrontar una gran cantidad de retos que eran necesarios para equipararnos a nuestros vecinos europeos". “No debemos, no podemos permitirnos que la difícil situación por la que atravesamos suponga la pérdida o, en el mejor de los casos, el freno del avance conseguido, con la consiguiente desmotivación y éxodo de nuestras jóvenes generaciones de científicos e investigadores y la pérdida para nuestro país de su capacidad de innovación”, dijo Capmany.

Capmany, director del Instituto Universitario de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (Iteam) de la Universidad Politécnica de Valencia, agregó que la pérdida de una generación de jóvenes científicos, “la mejor preparada de nuestra historia”, implicaría un “hueco muy difícil de llenar”.

El discurso de Capmany fue en nombre de todos los premiados, que incluían a Nazario Martín en la categoría de Investigación básica, Manuel Arellano en la de Economía, Jesús Egido en la Medicina, Juan Luis Ramos Martín en Protección del Medio Ambiente, y Noriel Pavón en la de Emprendedor.

Después del acto, algunos comentaron que la recesión amenaza con dejar a la ciencia y a la tecnología española descolgadas de una carrera mundial que no se ha detenido. Los seis galardonados aseguraron que reinvertirán al menos una parte de los fondos del premio (100.000 euros) en sus líneas de investigación, tal y como había pedido este año la Fundación Premios Ray Jaime que organiza los galardones. Y uno de ellos reconoció que el dinero le servirá para no tener que desprenderse de científicos de su grupo.

El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, volvió a defender “una nueva cultura de la I+D+i”. La necesidad, dijo, de que dado el contexto económico los esfuerzos investigadores se centren en conseguir resultados concretos. Un planteamiento que ha provocado alarma entre muchos grupos científicos de ciencia básica, de los cuales no cabe esperar aplicaciones inmediatas por su propia definición.

En el acto intervinieron también la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y la secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela. El discurso de más calado político lo pronunció, sin embargo, Vicente Boluda, presidente de la influyente Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), el principal lobby económico del territorio, que patrocina el premio al Emprendedor junto a Mercadona y la Escuela de Empresarios (Edem).

El presidente de AVE destacó la entereza con que la sociedad está soportando la crisis, pero avisó: “Corremos el riesgo de que se nos acaben las fuerzas y de que mengüe nuestra autoestima si no somos capaces de cambiar el creciente desinterés, la cada vez mayor desafección y percepción de desprestigio de la gestión de lo público”.

Boluda llamó a la unidad, “desde la diversidad y la pluralidad”, de la sociedad para afrontar los retos. Cuestionó que este sea el momento para “avivar la llama de la discordia con cuestiones que se alejan mucho de los verdaderos problemas”, entre los que citó el paro, la educación y la competitividad. Y añadió: “Es fundamental que nos acostumbremos más a planificar, consensuar y comunicar el porqué de las decisiones, en muchas ocasiones duras e impopulares”, “y que exijamos mayor rigor, transparencia, honradez y solidaridad en nuestra forma de actuar”.

Fabra presume de lo que carece

I. Z.

El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, insistió ayer durante la entrega de los Premios Jaime I en la necesidad de orientar la investigación valenciana a “la productividad y los resultados” dada la situación de crisis; “que nos sirva para alcanzar nuestro objetivo: garantizar el bienestar de los ciudadanos y el beneficio de las empresas”. Fabra dedicó varios pasajes, sin embargo, a ensalzar el esfuerzo del Gobierno autonómico para “consolidar un fuerte sistema de investigación y desarrollo”. “Las nuevas generaciones están aprendiendo a desarrollar todas sus potencialidades dentro del mejor sistema de formación que se ha puesto a su alcance”, dijo, tras destacar que la Generalitat ha multiplicado por cinco los recursos destinados a I+D+i.

El tono generó estupor en muchos científicos, que consideran que la investigación valenciana vive una etapa dramática. El último informe del INE (de 2010) situó a la Comunidad Valenciana en un puesto muy discreto en gasto en I+D+i en relación con el PIB. El noveno, empatado con Castilla y León. Abajo quedaban regiones con muy escaso peso industrial. Si se toma como referencia el gasto en I+D+i en función de la población, la Comunidad Valenciana descendía varios escalones más.

El problema, apuntan fuentes científicas, es que España está a su vez, rezagada respecto a Europa. Y que la información del INE es de hace dos años, y desde entonces todo ha empeorado. Hay cantidades con las que teóricamente cuentan los centros de investigación, pero no las cobran. No ha habido, y ahora es difícil que lo haya, un relevo generacional ordenado. Los institutos tecnológicos penden de un hilo (por la deuda). El Centro Príncipe Felipe ha sido parcialmente desmantelado. Las universidades se aprietan el cinturón año tras año. Y el tamaño y la especialidad de las empresas valencianas complican que tomen el relevo inversor de la Administración.