Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mas y Mascarell viajan a Moscú para cerrar la llegada del Hermitage

Barcelona queda fuera de la primera línea de las negociaciones con el museo

Recreación de la fachada marítima del proyecto del Hermitage en la Barceloneta
Recreación de la fachada marítima del proyecto del Hermitage en la Barceloneta

En solo dos semanas, la sede del museo Hermitage en el puerto de Barcelona pasó de ser un “tema incipiente” —como aseguraban en su día el Ayuntamiento y Generalitat— a un convenio firmado entre el Gobierno catalán y uno de los centros culturales más importantes del mundo. El portavoz Francesc Homs anunció ayer que el presidente Artur Mas (CiU) rubricará el acuerdo durante la visita oficial de dos días a Rusia que comienza hoy. El Consistorio barcelonés, sin embargo, no participa del convenio, según portavoces de ambas instituciones.

El jueves, a las siete de la tarde (dos horas más en España), Mas y el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, tienen una reunión en Moscú con la viceministra de Cultura, según la agenda oficial de la visita. Previsiblemente, el documento de colaboración se firmará en esa reunión, aunque Presidencia no lo confirmó. Inicialmente, había programada una visita a San Petersburgo, donde está el Palacio de Invierno —la sede principal del museo— pero fue cancelada hace unos días.

En la rueda de prensa después del Consell Executiu, Homs respondió, a preguntas de los periodistas, que la visita incluiría la firma del convenio, que describió como “unas pautas marco para el posible establecimiento” de una franquicia del museo ruso en el ámbito del Port Vell de Barcelona. Los fondos del centro, conocidos como la colección de los zares, ascienden a 2,9 millones de piezas. Además de la sede en San Petersburgo, el Hermitage tiene una subsede en Ámsterdam y funciona bajo la figura de franquicias, en el cual unos inversores privados abren los centros y el museo aporta parte de sus fondos. El próximo año, la institución cultural más importante de Rusia cumple 250 años.

Museo en naves protegidas

La propuesta de traer el Hermitage a Barcelona no viene del mundo de la cultura. Se trata de una iniciativa privada, promovida por la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB) y que busca dar un uso a tres naves —construidas en la segunda mitad del siglo XIX y que forman parte del Catálogo de Patrimonio Arquitectónico de Barcelona— ubicadas al lado del hotel W, también conocido como Vela.

El espacio, según el proyecto firmado por el arquitecto Ujo Pallarés y que reveló este diario hace dos semanas, busca “actuar como motor cultural y económico no solamente del ámbito de la nueva bocana, sino en todo el conjunto de la ciudad”. La idea no se mueve dentro de un contexto museístico, sino de una lógica inversora, algo que ya ha criticado la oposición en el Ayuntamiento y el entorno cultural de la ciudad.

El Hermitage del puerto propone una intervención en dichas naves que cuadruplicaría su espacio actual, de 2.326 metros cuadrados. Para ello, se construiría una gran estructura que bien podría simular el esqueleto de una ballena que permitiría ganar dos plantas. Tendría una sala permanente de exposiciones y otra secundaria para sesiones temporales. Y un muelle de 20 metros que, según los dibujos, sugieren la posibilidad de poder acceder por yate.

Homs aseguró en la rueda de prensa que Barcelona tomaba parte en el “acuerdo” para el desembarco del Hermitage. Sin embargo, ambas Administraciones matizaron posteriormente la afirmación. Un portavoz del Ayuntamiento explicó que la ciudad ve con buenos ojos el proyecto, pero recordó que el alcalde ya había anunciado que su colaboración no pasaba por poner dinero.

Visto bueno de Trias

Dentro del Consistorio el proyecto ha sido estudiado por Hábitat Urbano y no por Cultura. La ciudad tendría que aprobar un plan especial —similar al que se hizo para el hotel W o al que está en trámite para la marina de lujo del Port Vell— para ampliar las naves industriales donde la Autoridad Portuaria propone ubicar el museo. Durante la presentación del Museo de las Culturas, la semana pasada, el quinto teniente de alcalde y encargado de cultura, Jaume Ciurana (CiU), aseguró desconocer el proyecto del Hermitage y expresó su deseo de participar en la elección de las obras que vendrían a la ciudad. La oposición criticó en su día que el proyecto privado del museo ningunea a la ciudad.

En septiembre del año pasado, el Puerto autorizó a los arquitectos Lluís Martínez González y Ujo Pallarés Just y al ruso Valery Iarovslavsky a que promuevan “propuestas para el uso y desarrollo de tres antiguos edificios navales”. Pallarés es el dueño de la empresa Cultural Development BCN, que firma el proyecto del Hermitage barcelonés, al que ha tenido acceso este diario. La Generalitat no explicó si es este el proyecto al que está apoyando. La financiación sigue siendo la mayor incógnita del futuro centro.