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Un desfile en palacio

Homenaje del museo Cerralbo a la moda, en el que los diseñadores españoles son los protagonistas

Un modelo de Roberto Torretta, de la exposición La moda es sueño.
Un modelo de Roberto Torretta, de la exposición La moda es sueño. EFE

Un baile. Un palacio del siglo XIX y el arte y la moda como invitados estrellas. En el salón, de blanco y con cola, una de las invitadas parece querer avanzar sin llegar nunca a dar un paso. Parece una princesa encantada a quien su hada madrina le ha permitido ir al baile. A la entrada, dos elegantes damas vestidas de negro presiden la estancia. Encajes, bordados y lentejuelas son las verdaderas dueñas y señoras del salón. En realidad, esas bellas mujeres que invaden el palacio listas para empezar la fiesta no son más que maniquís vestidas con las galas de los mejores diseñadores que ha dado España en los últimos 25 años: Balenciaga, Adolfo Domínguez, David Delfín o Manolo Blahnik. Y el salón es solo parte de la última exposición temporal presentada por el museo Cerralbo el pasado 25 de octubre y que permanecerá abierta hasta el 13 de enero de 2013.

En La moda es sueño, 25 años de talento español se exhiben más de 70 maniquís con las creaciones más relevantes de la moda española de los últimos 25 años. Y más de 50 diseñadores españoles han sido los encargados de vestirlos. “Con esta exposición pretendíamos rejuvenecer la institución”, explica Lurdes Vaquero, directora del museo Cerralbo, mientras paseaba por las estancias del palacio. “Queremos acercarnos al arte contemporáneo y la moda forma ya parte de él”, asegura. Y lo cierto es que se ha convertido en una de las industrias culturales más influyentes en España. “Tenemos creadores magníficos, antes y ahora, y queríamos hacerles un homenaje y, además, reforzar la marca España”, puntualiza Vaquero.

En primer plano, un modelo de Sybilla, frente a otro de Roberto Verino. ampliar foto
En primer plano, un modelo de Sybilla, frente a otro de Roberto Verino. EFE

El recorrido no es cronológico, más bien se ha pensado como un montaje en el que los diseños se adaptan y se fusionan a las distintas salas. Por ejemplo, una creación de Agatha Ruiz de la Prada combina a la perfección con su estancia. Podría ser un cojín más de alguno de los divanes. O el conjunto rosa de cóctel de Lydia Delgado, que parece estar hecho para el gabinete femenino del palacio, donde las damas se reunían para discutir temas considerados de mujeres.

En el dormitorio donde murió el Marqués de Cerralbo han expuesto una serie de batas e incluso una pieza de lencería de encaje. “Yo no estaba muy convencida con esta sala. El marqués era muy religioso y conservador, pero al final, me incliné por hacerlo porque los diseños eran sobrios, casi de hombre”, revela Vaquero observando las creaciones de Meye Maier y Sybilla, una de sus diseñadoras favoritas. “Es eterna. Se ha convertido en un clásico”, opina.

Continúa el recorrido por baños y salas, escaleras y comedores, pero sin duda la armería es la que la que más impresiona. En ella, los diseños de Paco Rabanne, David Delfín, José Miró y Maya Hansen están custodiados por armaduras, espadas y lanzas. “Los corsés son las nuevas corazas de las mujeres”, bromea la directora.

Sorprende que muchos de los maniquís van vestidos de negro. “Es símbolo de elegancia”, explica Vaquero. “En el siglo XVI, cuando la moda española era lo más, se usaba mayoritariamente el negro. El tinte era difícil de conseguir y, por tanto, más caro. Un símbolo de esplendor en la época del imperio del sol”, sentencia la directora para añadir a continuación: “Es ahí donde la moda española debería volver. Al esplendor”.

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