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Las puertas cerradas de Delphi

Una empresa china, esperanza de los 600 extrabajadores que este mes dejan de cobrar

Extrabajadores de Delphi concentrados ante la factoría
Extrabajadores de Delphi concentrados ante la factoría

En el polígono El Trocadero de Puerto Real (Cádiz) hay demasiadas puertas cerradas. La mayoría lo están porque hace cinco años se cerró una, la de la factoría de Delphi. Muchas de las naves que allí funcionaban surtían de piezas a la fábrica de automoción. Cuando la multinacional se fue, también se acabó la actividad de muchas de sus calles.

 Ese polígono ha recuperado esta semana las protestas en la calle. Las pancartas y los cánticos. Los extrabajadores de Delphi están desde este mes en el paro, después de que la Junta de Andalucía haya dado por finalizado el plan de formación para recolocarles. Pero 600 de ellos siguen sin encontrar un empleo. Su esperanza ahora es que no se desvanezca el interés que una empresa china, BWI, ha mostrado por instalarse en estos terrenos vacíos.

Beijing West Industries es una sociedad de capital chino que en los últimos años ha alcanzado un gran desarrollo en el sector de la automoción. Su crecimiento ha ido en paralelo al desmantelamiento de Delphi. De hecho, muchos activos que ha ido dejando Delphi por el mundo los ha comprado esta empresa asiática.

Sin ir más lejos, BWI adquirió la mayoría de la maquinaria de la fábrica de Puerto Real que se subastó en 2010. Algunos de los que eran directivos en Delphi lo son ahora de BWI. En buena parte por motivos como este algunos miembros de la Junta recelan de esta compañía, especialmente en IU. Temen que lo que se esté produciendo sea un regreso pero a bajo coste.

Los sindicatos ven poco interés en la Junta en captar a  BWI

“No es el mismo proyecto. Delphi se marchó, volcó su actividad en Marruecos y se fue. Ahora esta empresa, aunque sí haya comprado mucho de lo que dejó Delphi, presenta otro proyecto y tiene interés en instalarse aquí porque aquí tiene mucho camino hecho”, explica Antonio Montoro, de UGT.

La empresa china contactó en primer lugar con los sindicatos para mostrar su interés por instalarse en Puerto Real. Las centrales sindicales le abrieron el paso hacia la Junta y, desde febrero, ha habido más de 50 contactos para que el interés pueda convertirse y concretarse en una inversión.

BWI tiene a su favor la ventaja de la desesperación que sufren los 600 extrabajadores de Delphi que, en estos cinco años desde que cerró su fábrica, no han encontrado un empleo. En este período han estado cobrando y recibiendo formación. Pero en octubre ya se ha acabado, porque en este mes concluía el dispositivo especial puesto en marcha por la Junta, valorado en más de 21 millones de euros, para atender a los extrabajadores tras el cierre de la fábrica.

El Gobierno andaluz lo ha concluido, al carecer de liquidez, y los operarios han tenido que inscribirse en el paro desde el 1 de octubre. De ahí que los sindicatos presionen al Gobierno andaluz para que, al menos, intensifique su esfuerzo para convencer a los chinos.

Sin embargo, las centrales denuncian que se han encontrado con una Junta de Andalucía “muy relajada”. El Gobierno autonómico no tiene la presión social de hace cinco años, ya que el colectivo de extrabajadores que entonces era defendido por una mayoría ha pasado a ser considerado un privilegiado, por haber dispuesto de un plan de recolocación ahora impensable. La consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, que es la que ha llevado la negociación, defiende que ha mantenido medio centenar de contactos y no ha cerrado todavía las puertas, a pesar de haber difundido un documento de la empresa en el que aseguraba que el proyecto era inviable por los altos costes salariales que reclaman los trabajadores gaditanos.

La Junta parecía cerrar esa puerta, cuando los sindicatos desvelaron que el interés de la compañía seguía intacto. Esta próxima semana hay previsto otro encuentro entre Gobierno andaluz, sindicatos e intermediarios de la empresa china. En ella, los representantes de los trabajadores admitirán cobrar 15.000 euros anuales, trabajar 1.890 horas y regalar bonos de trabajo para fines de semana en momentos de máxima actividad. “Todo lo que sea por debajo de eso es jugar con la miseria”, dice el representante de UGT. A cambio, la Junta debería poner al menos 10 millones de euros para adquirir los terrenos, ahora bajo concurso de acreedores, y cederlos a la compañía.

La ventaja para Puerto Real es que BWI tiene prisa. Ha recibido un contrato de Opel para fabricar amortiguadores. La fábrica gaditana ya está construida, la maquinaria está lista para volver a instalarse y los trabajadores son expertos en este tipo de piezas. La inversión inicial es de 30 millones de euros, con capacidad para una primera contratación de 100 trabajadores hasta llegar a 700. Pero para los sindicatos conseguir esta inversión es mucho más. Sería abrir una puerta en un polígono a punto de echar el cerrojo definitivo.