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Trias asegura que no dará “ni un euro” para el Hermitage del puerto

El alcalde dice que la ciudad ahora tiene otras prioridades

Jordi Martí rechaza un Hermitage basado en “el lujo y la especulación cultural"

Recreación de la fachada principal de lo que podría ser una nueva subse del del Hermitage en la Barceloneta.
Recreación de la fachada principal de lo que podría ser una nueva subse del del Hermitage en la Barceloneta.

“Ni un euro” de las arcas municipales de Barcelona terminará en el proyecto de franquicia del State Hermitage que promueve un grupo inversor en las inmediaciones del hotel W, con apoyo de la Autoridad Portuaria. Así de tajante fue ayer el alcalde, Xavier Trias (CiU), que rompió el silencio del gobierno que preside negando una posible participación pública —al menos del Consistorio— en la subsede del museo ruso, con sede en San Petersburgo y uno de los más reconocidos del mundo por la calidad de sus fondos artísticos y arqueológicos. La iniciativa ha sido recibida de forma distinta por los otros partidos políticos municipales.

Trias explicó ayer, durante la presentación del proyecto Tapa Solidària del Casal dels Infants, que no desembolsará dinero para el centro cultural porque tiene otras prioridades, según Europa Press. Como ejemplo puso “muchas cosas desde el punto de vista social” y la culminación de obras como el Disseny Hub, las reformas de los mercados del Born y Sant Antoni y la finalización del de los Encants.

La financiación es uno de los grandes misterios del Hermitage del puerto que, según el proyecto al que ha tenido acceso este diario y que firma el estudio del arquitecto Ujo Pallarés, tendría unos 8.000 metros cuadrados e implicaría la intervención de tres casas catalogadas como patrimonio arquitectónico. “Esto lo decidirán los privados”, remachó Trias.

El alcalde dijo “estar encantado de que haya gente que quiera invertir en Barcelona” y aunque aseguró que ve “positivo” que se abra una subsede del Hermitage —la llamada colección de los zares tiene casi 2,9 millones de piezas—, puso como límite que se “preserve la estructura física de las naves”. Tanto Generalitat como Ayuntamiento —especialmente el despacho de Antoni Vives, tercer teniente de alcaldía encargado de Hábitat Urbano y representante de la ciudad en el consejo de administración del Puerto— han participado en las negociaciones con Cultural Development BCN, la empresa promotora, también administrada por Pallarés.

Si el proyecto sale adelante, será la misma tenencia de alcaldía de Hábitat Urbano la que tenga que dar el visto bueno urbanístico a la remodelación de las casas. El proceso obligaría a exposiciones públicas y debates en el seno del Ayuntamiento.

La oposición, con diferentes intensidades, criticó ayer el proyecto del Hermitage. Ángeles Esteller (PP) explicó que ya ha pedido explicaciones al Ayuntamiento sobre la financiación y los fondos que podrían llegar a la ciudad de abrirse la subsede. Desde Unitat per Barcelona, Jordi Portabella calificó de “positivo” el hecho de albergar un equipamiento cultural de prestigio internacional, aunque abogó por que se realice sin aportaciones públicas y cumpliendo las normas urbanísticas vigentes. “No puede ser que bajes por la Via Laietana y todo lo que veas sea territorio español”, dijo.

La oposición critica que el proyecto privado del museo ignora a la ciudad

El líder ecosocialista, Ricard Gomà, también se refirió al encaje entre el puerto y la ciudad. “Hay que buscar una solución estructural que permita que el Port Vell pase a ser de la ciudad con todas las de la ley. Este territorio es difícilmente desligable urbanística y culturalmente”, explicó el concejal.

Jordi Martí (PSC) acusó a la Autoridad Portuaria de “moverse más por la rentabilidad económica que por el interés general”, y calificó el proyecto de museo como una operación de “especulación cultural”. “No dudo de la calidad de las obras, pero la propuesta tiene corto vuelo culturalmente hablando”, dijo Martí, quien ]recordó la situación “bajo mínimos” por las que atraviesan los principales museos de Cataluña. “El Consistorio tiene una pasión por el lujo de niveles preocupantes”, remató el concejal socialista, recordando los proyectos de marinas de lujo en la zona y la propuesta de “un paseo de Gràcia premium”.

El malestar por la forma en la que llegarían los fondos del Hermitage a Barcelona también se extiende al mundo de los museos. “No se entendería una inversión del Ayuntamiento o de la Generalitat [en la subsede del museo de San Petersburgo] cuando tenemos centros despidiendo personal y hay museos encallados como la tercera parte del Museo de Historia de Barcelona, el Dhub y el de las culturas del mundo, entre otros”, explicó el museólogo Xavier Menéndez. El experto también cree que, de programarse exposiciones itinerantes con el centro ruso, “se podrían utilizar centros de alta calidad como el Caixafòrum y el CCCB. Usar el puerto es también disponer de un recurso público”, remató.

Finalmente, desde la Plataforma en Defensa del Port Vell se pidió un “plan de ordenación” de la zona puerto-ciudad y un control mayor por parte del gobierno municipal. “Hace mucho tiempo que el puerto dejó de dedicarse exclusivamente al tema del transporte de mercancías; esas otras actividades deberían ser reglamentadas”, aseguró Javier Moreno, portavoz del grupo.

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