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El juez del caso Ruth y José pide que se revise la cadena de custodia de los huesos

La Subdelegación del Gobierno defiende el "escrupuloso" almacenamiento y traslado de los restos

El juez Rodriguez Lainz, camino de la Audiencia de Córdoba.
El juez Rodriguez Lainz, camino de la Audiencia de Córdoba.

El juez José Luis Rodríguez Lainz ha pedido a la Unidad de Delitos Especializados y Violentos (UDEV) que se cerciore de que la cadena de custodia de pruebas, clave en el caso del presunto asesinato de Ruth y José, se siguió de forma escrupulosa. El magistrado de instrucción busca corroborar que los huesos que corresponderían a los dos niños desaparecidos y supuestamente asesinados por su padre, José Bretón, fueron guardados siguiendo todos los requisitos que dicta el procedimiento policial y la ley.

La perito policial que en un principio dictaminó erróneamente que los huesos no eran humanos, sino de origen animal, también constató alteraciones en la hoguera donde se encontraron los restos, además de posibles irregularidades en la custodia de las pruebas. El juez trata así de acotar una de las escasas líneas de defensa que le restan a José María Sánchez de Puerta, el abogado del único imputado, José Bretón.

El auto en el que el juez ordena estas diligencias a la UDEV deriva directamente del 28 de septiembre. Aquel día fue clave en la instrucción judicial que investiga el presunto asesinato de los niños de seis y dos años. En la Audiencia de Córdoba se practicó una prueba pericial que concluyó la total coincidencia de numerosas piezas dentarias y fragmentos óseos encontrados en la finca de José Bretón de Las Quemadillas (a las afueras de Córdoba) con la de dos menores de edades similares a sus hijos. Aquellos restos se encontraron entre los rescoldos de una hoguera que el propio José Bretón prendió el 8 de octubre, fecha en que sus hijos desaparecieron.

Pero en la prueba, se constató lo que el auto del juez denomina “disfunciones” en la recogida y mantenimiento de pruebas, a pesar de que la forense cuadriculó la hoguera en un damero que seguía el reglamento para la identificación y recogida de elementos. “Resulta de interés para la causa intentar dar una mayor claridad a las disfunciones detectadas respecto a la caja correspondiente a la cuadrícula 3-A; en la que aparecieron dos cajas, correspondientes a los testigos 5 y 8 vacías, y restos óseos esparcidos por el interior de la caja”.

Tras constatar otras faltas de coincidencia entre pruebas fotografiadas, recogidas y guardadas -destacadas por la perito- Rodríguez Laínz escribe: “Resulta de interés para la causa, para zanjar la polémica sobre la cadena de custodia, realizar las indagaciones pertinentes en relación con el transporte de las dos cajas de Córdoba a Madrid, e incidencias relacionadas con la recepción y apertura de las mismas por parte del departamento de química de la Policía Científica que intervino en el análisis de las cenizas”.

Por todo ello, el juez pide a la UDEV que averigüe e informe acerca de “si una vez precintada la caja que contenía los restos óseos recogidos en Las Quemadillas, se llegó a abrir la misma y por quién, hasta que se tuvo entrada la caja en el Juzgado de Instrucción 4 de Córdoba”. Rodríguez Lainz quiere corroborar si las cajas se recepcionaron precintadas en el Juzgado, una vez que se acordó su remisión al Laboratorio de Química de la Comisaría General de Policía Científica.

El juez solicita la identificación de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que se encargaron de trasportar las cajas, “en caso de ser distintos a los que firmaron la recepción”. Rodríguez Lainz quiere identificar también a los funcionarios que hicieron entrega de esas cajas en las dependencias policiales de Madrid y en el Laboratorio de Química. Asimismo, el instructor busca determinar “si las cajas llegaron al laboratorio de química en el estado de apertura que se refleja en la primera de las fotografías del reportaje fotográfico de su informe de fecha 14 de marzo de 2012”.´El juez pide que se aporten cuantas fotos “se hubieran realizado por dicho laboratorio con motivo de la pericia acordada”.

Por último, Rodríguez Lainz quiere determinar “si alguno de los restos óseos de la caja 3-A llegó a ser utilizado para la analítica interesada por el juzgado, con explicación de su destino y descripción de si quedaron restos”.

Paralelamente, el juez libra oficio para que los peritos dictaminen si la hoguera donde presuntamente ardieron los cuerpos de Ruth y José, se determine “el espacio de tiempo en que, sin aportación adicional de acelerante, pudo permanecer visible la columna de humor provocada por la referida hoguera”.