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ENTREVISTA A ÁNGEL GÓMEZ PUERTO | Profesor asociado despedido

“No era un trabajo por dinero, era vocacional”

Este docente está dispuesto a seguir en la Universidad de Córdoba como colaborador honorario

El docente Ángel Gómez Puerto. Ampliar foto
El docente Ángel Gómez Puerto.

Hace pocos días, Ángel Gómez Puerto, de 42 años, recibió una carta que ya esperaba. La Universidad de Córdoba, donde había estado dando clase de Derecho Constitucional unas dos tardes a la semana, se ponía en contacto con él para anunciarle la rescisión de su contrato de profesor asociado.

Ángel se ha convertido así en uno de los 40 docentes vinculados a tiempo parcial con las aulas que se ven afectados por los duros reajustes económicos adoptados en esta universidad. Todos los asociados despedidos han ido recibiendo misivas similares.

Como todos los profesores asociados, Gómez no se ganaba la vida con las clases en el campus. Compaginaba su vida laboral —ajena a la Universidad— con la actividad docente. La misión de estos profesores es la de acercar al alumnado una visión procedente del mundo profesional real, tanto del ámbito de lo público como de los autónomos o asalariados. En su caso, Gómez es técnico municipal de Empleo en el Ayuntamiento de Córdoba, con un contrato laboral indefinido desde 2002.

"En 2005 hice un programa de doctorado en Derecho Constitucional y me empezó a interesar la docencia universitaria. En 2009 se convocaron plazas de profesor asociado y decidí presentarme", recuerda. Para Gómez, la entrada en la docencia fue puramente vocacional. Por sus clases, a las que ha invitado a personalidades como el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, directores de medios de comunicación o diputados, han pasado unos 400 alumnos.

"Me interesa el contacto con la comunidad universitaria, los alumnos, la divulgación científica del derecho y hacer publicaciones. El tema económico no es la razón para este trabajo. Suponía 340 euros al mes, pero no lo hacía por eso. Mis expectativas se han cumplido solo con la enseñanza", asegura.

Pero las razones económicas son las que han llevado a la Universidad de Córdoba a prescindir de sus servicios. El texto de la carta que acaba de recibir no puede ser más explícito: "Lamento profundamente que haya que optar por la solución más traumática, pero la difícil situación económica así lo exige". Aunque se deja abierta la posibilidad de seguir trabajando altruistamente con el organismo educativo. "Espero que sigas colaborando con la Universidad de Córdoba bajo alguna de las fórmulas que no suponen vinculación contractual con la misma (por ejemplo, como colaborador honorario) y que en un futuro no lejano podamos volver a contar con tus servicios como profesor contratado de la institución", señala el escrito que se ha enviado a los exprofesores asociados.

"Yo voy a aceptar la propuesta de ser colaborador honorario para colaboraciones puntuales en actividades académicas dentro del aula. No tendré ningún problema en desarrollarlas", avanza el todavía profesor.

El viernes por la tarde acudió a su último examen en derecho. Mientras tanto —y para garantizar el posible retorno en cursos próximos de los docentes como Gómez— se ha propuesto al Consejo de Gobierno de esta universidad la constitución de una bolsa de trabajo específica de la que los despedidos van a formar parte.