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Eguiguren revela en un documental el lado “emotivo” de sus contactos con ETA

El dirigente del PSE sabía que su labor sería “despreciada por unos y otros”

Ángel Amigo y Rafaela Romero, ayer en San Sebastián.
Ángel Amigo y Rafaela Romero, ayer en San Sebastián.

Memorias de un conspirador, el documental que lleva a la pantalla las conversaciones del presidente del PSE vasco, Jesús Eguiguren, con ETA entre 2005 y 2006 revela el lado más “emotivo” de los diversos encuentros que mantuvo el mandatario con dirigentes de Batasuna, como Arnaldo Otegi, y de la banda terrorista, como Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, o Javier López Peña, Thierry. El Aquarium de San Sebastián acogió ayer el preestreno del trabajo, dirigido y producido por Ángel Amigo, antes de que el próximo 15 de octubre llegue a las salas comerciales.

Eguiguren reconoce en los primeros minutos del documental que sabía de antemano que su labor, independientemente del resultado que obtuviera, iba ser “despreciada por unos y por otros y ninguneada por todos”, como recordó Amigo, ante la imposibilidad del mandatario socialista de acudir al pase de prensa, aquejado de un cólico nefrítico.

La mujer de Eguiguren y miembro también del PSE, Rafaela Romero, fue la encargada de trasladar unas palabras a los periodistas en nombre de su marido. Romero subrayó que Otegi, en prisión, es el “coprotagonista” de la película y destacó que “ya conocía” el arrepentimiento del dirigente de la antigua Batasuna, difundido este fin de semana a través de Gara, respecto a las víctimas de ETA.

“La historia acaba de empezar, porque el conflicto comienza ahora para muchas personas, cuando tenemos que convivir juntos sin tanta gente”, ahondó Romero, que destacó como víctimas olvidadas a todos los niños que han sufrido la persecución de sus padres por parte de los terroristas durante tantos años.

Una idea a la que el propio Eguiguren hace referencia en el documental, de cerca de una hora y media de duración, en el que su voz es casi omnipresente. Precisamente, el dirigente del PSE recuerda en la cinta una conversación que mantuvo con Josu Ternera sobre los hijos, aunque sin especificar más “hablamos de niños, no sé si le pesaba el hecho de que le hayan acusado del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza o que no pudiera ver a los suyos. Tenía los mismos problemas que todos”, apunta Eguiguren, en referencia al atentado perpetrado por ETA en 1987, época en la que Ternera formaba parte de la cúpula de la banda, y en el que murieron 11 personas, seis de ellas menores.

Eguiguren defiende su actuación en varios momentos de la cinta al alegar que como dirigente del PSE identificó por primera vez a los 17 años el cadáver de un militante de la formación, y desde entonces ha acudido a todos los funerales de los miembros del partido asesinados por ETA.