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Las explicaciones de la forense del caso Ruth y José

La experta revela en un informe, solicitado por sus superiores, que introdujo en un buscador de Internet los términos "esqueleto infantil" o "hueso tibia"

Concentración en Córdoba para pedir la liberación de los niños.
Concentración en Córdoba para pedir la liberación de los niños.

Unas 72 horas después de que los niños Ruth y José desaparecieran en Córdoba, todos en la policía estaban pendientes de una médico forense de la Policía Científica. La técnico, con carné número 161, estaba a punto de proceder al estudio de unos restos óseos que muchos daban ya como pertenecientes a sus hijos.

Meses después de que los investigadores tuvieron en sus manos los dos informes -el de Francisco Etxeberria y el de José María Bermúdez de Castro-, que echaban por tierra las conclusiones de la forense de la Policía Científica, los superiores le solicitaron a la técnico que les detallaran cuál había sido el proceso que había seguido para analizar los restos hallados en Las Quemadillas. El informe de la forense de la Unidad Central de Identificación, perteneciente a la Comisaría General de Policía Científica, fechado el 24 de agosto de 2012, describe detalladamente en 62 páginas y 63 fotografías la metodología de trabajo que siguió para concluir que los huesos no eran humanos, sino animales.

Los pequeños huesos —muy deteriorados por un fuego que alcanzó 800 grados— habían sido recogidos en los restos de una hoguera que el padre de los pequeños, José Bretón, encendió el mismo día en que denunció haber perdido a sus hijos. Ese análisis negativo (que los huesos eran animales y no humanos) impidió acusar a Bretón de asesinato durante 11 meses. Hasta que tres informes más, realizados por expertos forenses, determinaron que la naturaleza de los mismos no solo era humana, sino que se correspondía con niños de edades equivalentes a las de Ruth y José, seis y dos años.

En el segundo epígrafe del informe, bajo el título Estudio de los restos óseos, se explica que el 11 de octubre, en las dependencias de la Brigada Provincial de la Policía Científica de Córdoba, y acompañada de dos inspectores, la forense con carné profesional número 161 colocó un papel de color blanco de tres por dos metros sobre una mesa. Sobre él dibujó unos cuadrantes exactos a los trazados sobre la hoguera para separarla en áreas y determinar qué muestras estaban en cada una.

Siguiendo un estricto orden, cada muestra correspondiente a un cuadrante, se desprecintaba de su envase y se colocaban, sobre la mesa, en la casilla que le correspondía. Sobre algunos de aquellos huesos, a la técnico no le cabía duda su naturaleza animal. Estos los dispuso en el extremo superior izquierdo del cuadrante. Y sobre aquellos que le generaban dudas y de los que era necesario verificar algún dato, los situó en el cuadrante inferior izquierdo. La misma operación se realizó con todas las cajas que los agentes llenaron y trajeron de la finca de Las Quemadillas.

“En aquellas muestras en que existían dudas sobre su naturaleza, se realizaron consultas a través de Internet para obtener los datos precisos que permitieran aclarar su origen humano o animal”, señala el informe. Al final del escrito y como Anexo I, figura la relación de consultas realizadas el 11 de octubre. Las cinco webs visitadas fueron: http://aulafacil.com/, http://www.imaios.com/es/, http://www.monografias.com/, http://www.salud.com/ y http://imrworldwide.com/.

En el mismo anexo del escrito, aparecen las búsquedas que, en torno a las dos y a las seis de la tarde, realizó la médico en el buscador Google, para encontrar una respuesta a sus dudas sobre la naturaleza de los huesos. Las palabras clave fueron: anatomía de la tibia infantil, anatomía de la tibia infantil humana, atlas de anatomía humana online, esqueleto infantil, hueso tibia, hueso tibia infantil, tibia y tibia infantil humana.

Además, se realizaron consultas en un manual de Policía Científica editado por la Dirección General de Policía en la que, entre otras informaciones, se recogen datos de Antropología Forense, relativos a la maduración ósea, erupción dental y anatomía ósea.

Basándose en sus visitas a páginas web y en el manual, se realizaron tres tipos de estudio de los restos: morfológico, de maduración, sobre el arco goníaco de la mandíbula y la procedencia de los dientes. El análisis morfológico no encontró correspondencia entre estos y la anatomía ósea humana infantil. El estudio de la maduración ósea descartó que las cabezas de fémur y húmero encontrados fueran de naturaleza humana. Para este estudio, se basaron en el mapa de maduración y osificación que indica a qué edad empiezan a formarse los centros de osificación que después se unirán para dar lugar al hueso adulto. También se midió el arco goníaco de la mandíbula, basándose en un pequeño fragmento encontrado. El informe destaca que presentaba un ángulo totalmente distinto al que tienen los niños de dos y seis años.

Por último, en el caso de los dientes, se descartó que fuesen humanos, tanto por la forma, como por el tamaño y la cronología de erupción. Para ello, se basaron en los cuadros del experto forense Douglas Ubelaker.