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OPINIÓN

Por qué fallamos

La ciudad de Nogales se halla partida en dos por una valla, una frontera. Al norte está Nogales, Arizona (EE.UU.) y al sur Nogales, Sonora (México); la primera es rica, la segunda no lo es tanto, y no hay razones geográficas o climáticas, ni culturales, que expliquen esa diferencia. Así comienza "Why nations fail", el libro de Daron Acemoglu y James A. Robinson que está provocando un extraordinario interés no exento de polémica. La diferencia entre los dos Nogales, sostienen los autores, reside en las instituciones políticas y económicas por las que se rigen. Aunque el espectro del análisis del libro es mucho más amplio, cabría decir para simplificar que hay un antes y un después de la Glorious Revolution inglesa de 1688. Gracias a ella se instauran en ese país lo que los autores denominan instituciones políticas inclusivas, que harán factibles las instituciones económicas inclusivas, cuyo fruto será la Revolución Industrial. Lo que los autores oponen a esas instituciones inclusivas son las instituciones extractivas, tanto políticas como económicas.

Son extractivas aquellas instituciones cuyas prácticas y políticas están diseñadas para substraer ganancias y riqueza, rentas, de un amplio sector de la sociedad, la mayoría, en beneficio de la élite gobernante. Este tipo de instituciones, tanto políticas como económicas, son enemigas de la "destrucción constructiva" de Schumpeter y reacias a toda innovación, ya que podría poner en riesgo el dominio de sus elites. Cuando prosperan, y lo pueden hacer de forma rápida - caso de la Unión Soviética hasta mediados los sesenta, o, como aventuran los autores, de la China actual - lo hacen sobre innovaciones o tecnologías ya implantadas, pero su esfuerzo se agota al ser incapaces de crear otras nuevas. Acemoglu y Robinson ofrecen numerosos ejemplos, tanto actuales como del pasado incluso más remoto, para ilustrar su teoría, pero si hablo de su libro es porque su influencia se percibía de forma directa en el artículo, extracto de un próximo libro, "Una teoría de la clase política española", de César Molinas, publicado aquí el pasado domingo.

¿Se ha convertido nuestra clase política en una élite extractiva, generadora de burbujas para su propio beneficio en detrimento de las rentas de la mayoría de los españoles? Podríamos pensar que España se había dotado de instituciones inclusivas tras la instauración democrática, pero es interesante el análisis que hace Molinas de la evolución de nuestra clase política hasta convertirse en una clase disfuncional, atenta sólo a sus intereses. Como es también interesante la exposición de sus temores a la resistencia que pueda oponer a todo proceso de cambio, como se puede percibir ya en la irrupción de núcleos antieuropeístas y antiliberales en nuestros partidos mayoritarios. ¿Sería suficiente, como propone el autor, la sustitución de nuestro sistema electoral proporcional por uno mayoritario para superar tanta desidia?