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El incendio de Madremanya se da por controlado tras quemar 222 hectáreas

Tras la lluvia de la tarde, la tramontana hizo peligrar su control en la tarde del sábado

Protección Civil mantiene la alerta de alto riesgo de incendio a toda Cataluña

Un bombero remoja un área caliente del bosque afectado por el incendio de Madremanya.
Un bombero remoja un área caliente del bosque afectado por el incendio de Madremanya.

El tiempo se alió en la tarde del sábado con los trabajos de extinción del incendio que el viernes se declaró en la localidad de Madremanya (Gironès) y que se extendió también por los municipios de La Pera, Sant Martí Vell y Flaçà, quemando en total 222 hectáreas. Desde las cinco de la tarde hasta las siete, las nubes descargaron en la zona afectada por las llamas, así como en otras partes del macizo de Les Gavarres, que padece una extrema sequía tras un verano de escasísimas precipitaciones. Sin embargo, los responsables de acabar con el fuego se mostraron cautos ante la presencia aún de puntos calientes y la incorporación de la tramontana al atardecer, el gran temor y riesgo por la posibilidad que el viento avivara las brasas. Así, el delegado de Interior de la Generalitat en Girona, Albert Ballesta, manifestó mientras llovía que todavía no se podía dar por controlado, aunque sí estabilizado. No descartaban que durante la noche se pudiera declarar controlado. Cosa que al final acabó ocurriendo. Tras sofocar los pequeños puntos, el incendio se dio por controlado, según se ha informado este domingo en un comunicado.

La treintena de vecinos del núcleo de la Vilosa desalojados pudieron regresar ayer a sus casas, mientras que a las 13 viviendas de Riuràs se les levantó el confinamiento. En cuanto a las afectaciones a la red viaria, la C-66 seguía cortada entre Flaçà y Sant Joan de Mollet para permitir que los vehículos de extinción trabajaran tranquilamente, la misma situación que tenía la GiV-6701, entre Sant Martí Vell i Bordils; tampoco se permitía el acceso a Riuràs.

La noche no detuvo a los agentes terrestres de los bomberos de la Generalitat –ayer, como el viernes, trabajaban 55 vehículos terrestres, además de aéreos y siete bulldozers, que se encargaron de abrir paso entre la abundante maleza de la masa forestal afectada por las llamas y de establecer el perímetro del incendio-, la Agrupación de Defensa Forestal (ADF) y vecinos de la zona. Josep, de La Pera, colaboró junto a otros en salvaguardar de las llamas una explotación de cerdos y terneros de Riuràs: “Hasta las cuatro de la madrugada estuvimos muchos vecinos y todos los agricultores ayudando los bomberos en lo que podíamos”. Mientras caían las primeras gotas de lluvia, recordaba que el incendio se inició la tarde del viernes “y en 10 minutos se extendió exageradamente. Por la noche, ayudó que el viento parara”. También el hecho de que no soplara del Norte, que podría haber propagado el fuego hacia el interior de Les Gavarres.

El jefe de Emergencias en Girona, Enric Cano, comentó que la vegetación está muy seca y el bosque, muy sucio como consecuencia de la nevada de marzo de 2010. Unas condiciones que, unidas a la calidez climática, convierten este macizo de 35.000 hectáreas y 20 municipios en un lugar de amenaza constante.

Albert Ballesta destacó: “A pesar de que los efectivos han trabajado intensamente y se ha hecho mucho, el fuego no se puede dar por controlado porque hay muchas humaredas”, hecho que obligaba a aguardar la llegada de la tramontana cuando acabase la precipitación: “Sabemos que en el Cap de Creus hay rachas de 50 kilómetros por hora y se reforzarán durante la noche. Queremos ver cuando esté en su intensidad máxima”. En el punto de control, los responsables del operativo de extinción seguían la evolución de las precipitaciones a través del radar meteorológico con la esperanza que su mayor intensidad cayera en la zona carbonizada. A la hora de cerrar esta edición, el fuego seguía estabilizado, no controlado.

El delegado de Interior informó de que el cuerpo de Agentes Rurales seguía trabajando para determinar las causas del incendio, originado, en principio, de forma fortuita cerca de una antigua granja de Madremanya. Y añadió que también se habló con cinco personas que se encontraban en los aledaños del punto de inicio del fuego.

Por su parte, Protección Civil mantenía la alerta del plan Infocat de alto riesgo de incendio a toda Cataluña, especialmente en las comarcas centrales, de Tarragona y el Alt Empordà. El plan Alfa en su nivel 3 se activó ayer a 148 municipios de Alt Empordà, Alt Camp, Alt Penedès, Anoia, Bages, Baix Camp, Baix Ebre, Conca de Barberà, Garrigues, Montsià, Priorat, Ribera d’Ebre, Segarra, Solsonès y Terra Alta. Como medida de prevención se mantuvieron las restricciones de acceso a los macizos de los Ports de Beseit, la sierra del Montsant y las montañas de Prades.