El ‘canotier’ regresa a las fiestas

La comparsa Federico Ezkerra reabre su ‘txosna’ tras 17 años de ausencia de Aste Nagusia

La ‘txosna’ de Federico Ezkerra, instalada este año en el Campo Volantín.
La ‘txosna’ de Federico Ezkerra, instalada este año en el Campo Volantín.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Cuando acabó la Aste Nagusia de 1995, Carmen Antón guardó con cuidado la camiseta de comparsera de Federico Ezkerra y su canotier, compañeros de muchas horas de turno en la txosna, de reparto de periódicos con las actividades de las fiestas y de diversión con los compañeros del PSE. Y se quedaron en el armario 17 largos años, hasta que desde el grupo municipal socialista se lanzó la idea de recuperar la txosna para las fiestas de este año. Una gran carpa cobija en el Campo Volantín, a la altura del Hotel Barceló, la txosna de una comparsa fundadora de la Aste Nagusia, con una trayectoria repleta de vicisitudes.

El pasado miércoles, en la txosna de Federico Ezkerra se vivió el gran revival de esta Aste Nagusia 2012: la actuación de La Otxoa. La peluca y los tacones de José Antonio Nielfa recordaron a la mayoría de los asistentes cómo eran hace 30 años, cuando bailaban en las primitivas txosnas instaladas en el Arenal.

La Otxoa volvió a cantar ¡Libérate!, la canción que, más alla de ser un himno juerguista de la liberación homosexual, se convirtió en 1981 en símbolo festivo. “Fue el año estelar de la comparsa”, recuerda una de sus miembros, Josune Barrena. “¡Libérate! se convirtió en la consigna de la Aste Nagusia. Era un símbolo de la ilusión de la época, de la progresía que salía a escena y la participación en las fiestas fue como el estallido de la esperanza de mucha gente”, añade.

La comparsa vivió su mejor época en 1981 con el ‘¡Libérate!’ de La Otxoa

Federico Ezkerra había nacido en el seno de Euskadiko Ezkerra (EE) poco antes de la primera Aste Nagusia. Las comparsas no podían llevar el nombre de un partido y optaron por dejar su huella solo en apellido. La sede de EE en Bilbao se hallaba entonces junto a la tienda de bicicletas del ciclista Federico Ezquerra, así que no tuvieron que esforzarse mucho para completar la denominación. Otras fuentes apuntan que el verdadero motivo para elegir el nombre de Federico fue que es el santo del 18 de julio. A la familia del ciclista, ganador de una etapa en el Tour de 1936, nunca le gustó la coincidencia.

El subidón de las fiestas de 1981 no duró mucho tiempo. No soplaban vientos políticos favorables para Euskadiko Ezkerra y la tensión aumentó en el espacio festivo. “La hostilidad hacia la comparsa debilitó los ánimos”, recuerdan quienes estaban en activo aquellos años. “Divertirse y vivir la fiesta no era tarea fácil”.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

En 1987, la comparsa entró en hibernación, hasta despertar en 1993, justo después de la convergencia de Euskadiko Ezkerra con el PSE. Dieron entonces el paso de salir del Arenal e instalarse en el Ensanche, ocupando el centro de la plaza de Arrikibar. Rompieron el corsé del Casco Viejo y subieron la calidad del servicio, pero la aventura no cuajó. “No salían las cuentas. Ahora ha sido más sencillo volver a la Aste Nagusia y poner en valor nuestro patrimonio político-cultural”, asegura Barrena.

Para su tercera etapa el canotier que simboliza a Federico Ezkerra ha estrenado una cinta con la baldosa de Bilbao pintada de colores. También se ha puesto al día con las nuevas tecnologías, con escaso éxito. El Twitter de Federico Ezkerra tenía hasta media tarde de ayer solo 34 seguidores, uno de ellos el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Bilbao, Alfonso Gil.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS