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Una virgen entre ángeles... y santos

Atribuidas dos tablas góticas a la obra cumbre de Pere Garcia de Benabarre

Las pinturas están en un museo francés desde 1996

La imagen de la virgen conservada en el MNAC de Garcia de Benabarre, franqueada por la tabla de San Pedro (a la izquierda) y San Antonio Abad que se conservan en un museo francés. Ampliar foto
La imagen de la virgen conservada en el MNAC de Garcia de Benabarre, franqueada por la tabla de San Pedro (a la izquierda) y San Antonio Abad que se conservan en un museo francés.

La historia del arte requiere mucha observación, horas de investigación y un poco de suerte. Los preparativos para organizar la exposición Fragments d’un passat. El retaule gòtic de l’església de Sant Joan de Lleida, organizada por el Museo Diocesano y Comarcal de Lleida (abierta hasta el 21 de octubre), ha tenido una mezcla de las tres, al localizar varias fotografías inéditas de 1912 que permiten adscribir dos nuevas tablas depositadas en un museo francés a la obra más emblemática de Pere Garcia de Benabarre. Hasta ahora, del retablo de la Mare de Déu i quatre àngels de Bellcaire d’Urgell, pintado por Garcia de Benabarre en el siglo XV solo se conocía el compartimento central conservado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) en la que el autor colocó bajo la imagen entronizada de la virgen una cartela en la que se puede leer: “Pere Garcia Benavarre ma pintat”. Un breve texto que permitió conocer la personalidad y el nombre de uno de los pintores leridanos más destacados de la Edad Media y adscribirle un buen montón de obras de Lleida, La Franja y Barcelona.

La fotografía de 1912 en la que se puede ver la tabla de la virgen y que se conserva en el fondo de la Junta de Museos del Arxiu Nacional de Catalunya. ampliar foto
La fotografía de 1912 en la que se puede ver la tabla de la virgen y que se conserva en el fondo de la Junta de Museos del Arxiu Nacional de Catalunya.

Esta obra fue adquirida en 1925 por la Junta de Museos al segundo intento. Antes, en 1912, se desechó porque los técnicos consideraron que no era de calidad y estaba muy retocada para hacerla pasar por pintura italiana. Eso hizo que la virgen pasara de mano en mano y viajara a París, Londres, Roma, Berlín, Múnich e incluso Estados Unidos, antes de volver a Barcelona, donde, por fin, la adquirió la Junta de Museos. Alberto Velasco, conservador del museo de Lleida y comisario de la exposición, ha localizado en el fondo de la Junta de Museos, depositado en el Archivo Nacional de Cataluña, varias imágenes inéditas que se realizaron en 1912 en el momento en que el rector de la parroquia ofreció por primera vez la obra a la Junta de Museos, entre ellas la de la tabla de la virgen.

Las fotografías han permitido determinar que los compartimentos de san Pedro y san Antonio Abad conservados en el Museo Goya de Castres, en Francia, —desde que se compraron en subasta en París en 1996—, pertenecieron al mismo retablo que la obra firmada. Además, Velasco ha localizado un informe de dos técnicos de la junta desplazados a Bellcaire para visionar el lote de objetos que el rector ofrecía a la institución, entre las que estaba la pintura de Garcia. Las imágenes permiten resolver otro de los enigmas que sobrevuelan la pintura: la fecha que aparecía en la cartela de 1463 (en letras arábigas, hoy casi borradas) que modificó la original de 1450 (en números romanos) se había manipulado ya mientras la obra estaba en la iglesia, y no cuando la obra salió al mercado del arte y antigüedades, tal como muchos historiadores habían asegurado. “Lo que no se sabe es el motivo por el que se hizo”, asegura Velasco.

La imagen de 1912 tiene un valor añadido, ya que muestra la tabla sin los repintes y manipulaciones actuales, por lo que el MNAC, en el caso de plantearse su restauración y eliminar los repintes que distorsionan el estilo del artista, debería tenerla en cuenta.

“Las tablas de Castres eran conocidas desde 1938, pero el hallazgo de las fotografías determina su procedencia y se da una nueva dimensión y lectura al retablo de Bellcaire d’Urgell”, asegura el historiador. Las fotografías también han permitido asegurar que la mutilación que presentan las tablas se produjo en el momento de construir un camarín barroco en el que acabaron integradas, tal como se puede ver en otra de las imágenes. El hallazgo se produjo durante la preparación de la exposición sobre el retablo de la iglesia de Sant Joan de Lleida —la parroquia medieval más importante de la ciudad, demolida en 1868— un conjunto emblemático de la pintura leridana, ejecutado por Garcia de Benabarre, en la segunda mitad del siglo XV y que estuvo en el altar mayor hasta que en 1678 se sustituyeron por otras más acordes con la moda barroca. Sus compartimentos fueron vendidos a la localidad de Benavent de Segrià, que los recicló para su iglesia parroquial, hasta que en 1907 fueron, de nuevo, vendidos, un ejemplo más de la dispersión del patrimonio artístico de Lleida a comienzos del siglo XX. Seis acabaron en el MNAC, uno en un museo de Boston (EE UU) y el resto en paradero desconocido. La exposición ha devuelto, por un tiempo, las seis tablas del retablo del MNAC a tierras leridanas. La exhibición es la primera iniciativa del ciclo Òpera dispersa, que tiene como objetivo llevar a Lleida obras del patrimonio leridano dispersas.

Un pintor disputado

Pere Garcia de Benabarre (1445-1485) es uno de los principales representantes de la pintura tardogótica en tierras de Lleida y la Franja. Sus obras están documentadas en Zaragoza, Benabarre, Barcelona —donde se hizo cargo del taller de Bernat Martorell tras su muerte—, Lleida y Barbastro. Coincidiendo con la exposición, Alberto Velasco ha publicado un libro en el que recorre las diferentes etapas que marcaron su trayectoria y una relación actualizada de todas las obras que ejecutó, así como de aquellas que se le atribuyen, incluyendo trabajos inéditos como la Resurrección del retablo de Montanyana (Huesca), localizado en una colección particular. También le atribuye obras que se consideraban ejecutadas por otros maestros o sus colaboradores y retira de su catálogo algunas realizaciones que muestran un estilo alejado del propio del maestro.

Garcia Benabarre sufre los 'daños colaterales' del largo conflicto por el arte de la Franja entre Aragón y Cataluña. La Diputación de Lleida compró, en mayo de 2009 por 22.000 euros, para el museo de Lleida La Resurreción, que no ha se ha expuesto nunca. La Guardia Civil se incautó de la obra impidiendo tocarla, moverla, restaurarla o exponerla. Y así sigue inmovilizada, tres años después, en un sótano del museo. “Es como si estuviera secuestrada”, se lamenta la directora del centro, Montserrat Macià. Aragón denunció que se había producido expolio de su patrimonio y que no se le había informado de la venta, algo que niegan desde Lleida.