Polémica por las obras de Lezama

Acusa a la empresa encagada de las obras de remodelación de haber cometido “una estafa”

Bielsa muestra una carpeta durante la rueda de prensa.
Bielsa muestra una carpeta durante la rueda de prensa. TXETXU BERRUEZO

Visiblemente enfadado, quitándose y poniéndose las gafas continuamente en un gesto de nerviosismo y empleando un tono muy crítico, Marcelo Bielsa ofreció ayer, en Lezama, una de las ruedas de prensa más tensas desde su llegada al Athletic. El técnico compareció ante los medios para explicar su versión sobre la polémica por el retraso en las obras de las instalaciones rojiblancas, que calificó de “estafa, robo y engaño”. “Se hicieron mal sabiendo que se hacían mal”, denunció. También cargó contra el club, al que culpó de no haber defendido sus propios intereses, y contra un medio de comunicación, del que dijo que había mentido al afirmar, entre otras cosas, que el técnico había ordenado la pasada temporada la sustitución de Josean Lekue al frente de los servicios médicos del Athletic.

Bielsa reconoció que se indignó cuando vio el estado de los trabajos y que trasladó su malestar y enfado al jefe de obra. “Me produjo indignación que no se reconociera y comencé a decir cosas ofensivas. Luego lo tomé del cuerpo y lo saqué a la fuerza del lugar. No respeto a este señor porque hizo mal su trabajo. Actuar como si se hubiera hecho bien tiene el mismo valor que una estafa o un robo”, detalló el preparador, quien a continuación reconoció haberse comportado “mal”. “Ofendí a la persona. Él me contestó también mal”, concedió.

“Toda esta pelea la tengo porque el club paga unos servicios y no los reclama”

Por todo ello, Bielsa dijo haberse “autodenunciado”. “Y lo he firmado”, añadió mostrando un documento. “Él [en referencia al jefe de las obras] tiene a su disposición una denuncia donde yo me hago responsable. Pero él no hizo ninguna denuncia policial, creo que presionado por su empresa o por el Athletic”, recalcó.

El argentino expresó que con la remodelación de Lezama buscaba motivar a unos futbolistas que, a su juicio, aún no han tocado su techo deportivo. “Se trataba de parecernos más a los mejores equipos del mundo”, aseveró. Ante esto, aseguró haber tomado “todas las medidas” para que los trabajos estuvieran acabados “en el momento adecuado”. Cuando observó in situ que no se estaban cumpliendo los plazos, montó en cólera.

“Defiendo los intereses de quien paga a la empresa [el Athletic] porque quien paga no los defendió. No puedo tolerar un atropello de esta naturaleza”, criticó. Esta alusión a una supuesta dejación en sus funciones de los dirigentes del Athletic se repitió en otros momentos de su intervención. “El club paga por unos servicios que no le dan. Toda esta pelea la tengo porque el club paga unos servicios y no los reclama. Estoy haciendo algo que debería haber hecho el club, no yo. Y frente a lo que diga el club tengo respuesta”, deslizó en otra ocasión a modo de amenaza. “Yo esperé cuatro días. Si nadie dice la verdad la tengo que decir yo”, soltó después.

Bielsa se quejó porque “empezar la pretemporada en Lezama en estas condiciones desprestigia mucho al entrenador”. “No puedo permitir que un jugador al que voy a pedir todo piense esto de mi”, protestó. Cuestionado sobre si se sentía respaldado por la directiva, Bielsa contestó que “eso no importa”. “Esto no es una batalla ni me encuentro solo. ¿Quiere una telenovela?”, preguntó al periodista.

El técnico también negó que haya pedido al Athletic vivir en Lezama o la tala de 50 pinos para crear un circuito. “Los pinos estaban enfermos. ¡Se me acusa de actos despóticos!”, denunció.

El preparador de Rosario quiso dejar claro que toda la polémica no afecta a su continuidad como entrenador del Athletic. “Di mi palabra, asumí mi compromiso y no puedo dejar de cumplirlo”, explicó. También aseguró no haber tenido nada que ver con la llegada de Aduriz e Ismael López al primer equipo. “Son importantes. No solicité ningún jugador en particular”, zanjó.

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