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Bildu desdeña apoyar un homenaje a la primera víctima del terrorismo

Izagirre marca distancias con los asesinados mientras respalda a los presos

El alcalde donostiarra, Juan Karlos Izagirre, a la derecha, ayer en el pleno junto a Jon Albizu (Bildu) y Eneko Goia (PNV).
El alcalde donostiarra, Juan Karlos Izagirre, a la derecha, ayer en el pleno junto a Jon Albizu (Bildu) y Eneko Goia (PNV).

EL alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, de Bildu, no pudo esconder ayer su enfado, ni consiguió reprimir que aflorara su perfil más extremista, al verse presionado por toda la oposición con dos asuntos políticos que le estaban causando mucha incomodidad. El regidor dejó en evidencia, por un lado, su distanciamiento con los asesinados por ETA al rechazar dar su apoyo a la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad a la familia de Begoña Urroz, la niña de 22 meses asesinada en San Sebastián en 1960. Y, en cambio, hizo una encendida defensa de su decisión de subvencionar con 9.000 euros un documental sobre cinco presos de la banda porque, según dijo, es “interesante mostrar la perspectiva” de los etarras encarcelados.

Bildu volvió a quedarse solo en ambos debates. El pleno del Ayuntamiento aprobó, con los votos del PSE, PNV y PP y la abstención de la coalición abertzale, otorgar la Medalla de Oro de San Sebastián a la familia de Begoña Urroz, asesinada cuando tenía 22 meses por una bomba colocada en una estación de tren el 27 de junio de 1960 y considerada la primera víctima del terrorismo. Izagirre, que aclaró estar a favor de concederle dicha distinción, usó como pretexto para abstenerse la “manipulación y la utilización política” que el resto de los partidos estaban haciendo de esta cuestión.

La niña que inició un fatídico recuento

Begoña Urroz, con sus padres.
Begoña Urroz, con sus padres.

El 27 de junio de 1960, la explosión de una maleta incendiaria colocada en la consigna de la estación de Amara, en San Sebastián, acababa con la vida de Begoña Urroz Ibarrola. Aquella pequeña de apenas 22 meses se convirtió, sin pretenderlo, en la que después se ha considerado oficialmente primera víctima del terrorismo en España. Sufrió quemaduras en el 90% de su cuerpo. En el atentado resultrala herida más grave de un atentado que afectó a cinco personas más, de entre 15 y 60 años. El mismo día explotaron otros cuatro artefactos: uno, en un furgón de un tren correo que circulaba por Zaragoza; los tres restantes, en consignas de Madrid, Barcelona y también de la estación del Norte, en la propia capital donostiarra.

Bildu defendió una enmienda a la totalidad en la que, además de abogar por entregar la medalla, reclamaba el mismo reconocimiento público para otros fallecidos a causa de “la guerra sucia, los abusos policiales, la política penitenciaria o las agresiones fascistas”. Izagirre también empleó como argumento para no dar su apoyo que el atentado en el que murió Begoña Urroz fue perpetrado por el grupo antifranquista DRIL y no por ETA. “Es falso que sea la primera víctima de ETA”, afirmó.

En la misma sesión, el alcalde soberanista actuó con un tono más desafiante y “descalificador”en palabras del portavoz socialista, Ernesto Gasco, cuando le tocó justificar la ayuda al documental Ventanas al interior, en el que se retrata la vida de cinco presos etarras. Izagirre se despachó con duros términos contra la oposición, y en especial contra el PNV, por el “circo” que estos partidos habían montado con este asunto. Lo hizo pocas horas después de que representantes de la productora Zinez anunciaran su renuncia a cobrar los 9.000 euros del Ayuntamiento porque no desean que se utilice el filme para “perseguir a nadie”.

El consistorio vota otorgar la Medalla de Oro a la familia de Begoña Urroz

El regidor estaba dispuesto a mantener la subvención pese a la advertencia del Ministerio del Interior sobre una posible causa de ilegalización de Bildu si se libraba el dinero para el controvertido documental. Con el balón de oxígeno recibido de la productora al rechazar la ayuda, Izagirre agradeció este gesto y reivindicó su derecho a otorgar la misma a una película que muestra la vida de unos presos que están “recibiendo palizas” y cuyos “derechos humanos están siendo conculcados”.

Izagirre comparó Ventanas al interior con el filme producido por Elías Querejeta que fue premiado en la última edición del Zinemaldia donostiarra y en el que aparecían los testimonios de un expreso de ETA y un recluso de la banda. “Es una intromisión en la autonomía municipal. Dejadnos hacer política”, reclamó.

Gasco destacó la “gallardía” de Zinez Elkartea al “hacer lo que no ha querido hacer Bildu”. “Nosotros no vamos a aceptar premios ni dinero público para quienes han querido matarnos”, aseveró el portavoz socialista, quien recordó que uno de los etarras del documental es el exdirigente terrorista Mikel Antza, a quien denominó como “el defensor de la socialización del sufrimiento”.

El portavoz del PP, Ramón Gómez, mostró su “vergüenza” ante el hecho de que el Gobierno local “dé dinero de todos los donostiarras a un proyecto para ensalzar a terroristas”. Y Eneko Goia, del PNV, le recordó a Izagirre antes apelaba a la política basada en los acuerdos, pero ahora se rige por la máxima de “lo tuyo a medias y lo mío para mí”.

La productora Zinez, en cuyo nombre hablaron Haizea Belza y el abogado Luix Barinagarrmenteria, afín a la izquierda abertzale, había solicitado ayudas a otras instituciones, como la Diputación de Guipúzcoa, pero finalmente renunciará a toda subvención pública para financiar el largometraje. Al conocerse esta renuncia, el edil donostiarra de Bildu Asier Jaka lamentó que esta decisión se produjera “por la amenaza a la que se han visto sometidos por el Ministerio del Interior”.