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¿Habrá cole a la vuelta?

Casi la mitad de 48 centros construidos por fases desde 2004 sufren retrasos.

Los escolares, obligados a convivir con las obras o a desplazarse.

Los padres culpan a los recortes, Educación a las constructoras

Niños del colegio Maestro Padilla, del PAU de Carabanchel que este curso asisten a un centro de educación especial por no estar terminado su edificio.
Niños del colegio Maestro Padilla, del PAU de Carabanchel que este curso asisten a un centro de educación especial por no estar terminado su edificio.

Ni playa, ni montaña. Los padres de alumnos del colegio Maestro Padilla, en el PAU de Carabanchel, pasarán el verano vigilando la construcción del centro, que lleva dos cursos de retraso. Sin exageraciones, son muchos los progenitores que ven preocupados la tardanza en la construcción de decenas de instalaciones educativas en la Comunidad. Casi la mitad de los 48 centros construidos por fases desde 2004 han sufrido retrasos, que el Gobierno regional achaca a los problemas de las constructoras. Niños desplazados o que conviven con albañiles son las consecuencias de esta situación, que coincide con una caída de la inversión en estas infraestructuras del 20% desde 2008 —cuando ya se había reducido respecto al año previo—, frente a la rebaja del presupuesto total de educación del 6,4%.

“Este es nuestro segundo curso con alumnos —125— y profesores, pero sin edificio”, detalla Diego Murat, de la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del Maestro Padilla. La construcción, que empezó con retraso, se paralizó y las obras de la nueva adjudicataria no han empezado hasta mayo. Cuatro meses para una obra de seis. La consejería garantiza que estará listo, pero los padres no se fían: “Si no terminan, no sabemos dónde irán los niños, porque en el barrio ya no caben”, señala Murat.

No es un caso aislado. La Federación de Padres y Madres de Alumnos (FAPA) Giner de los Ríos está localizando a centros con problemas similares. Ya han identificado una veintena, aunque no todos tienen urgencia de que las obras estén listas este septiembre. “Pero como ya hemos sufrido retrasos y vemos otros colegios en situación similar, estamos preocupados”, comenta César López, del AMPA del Antonio Fontán, en Montecarmelo, que fue estrenado en marzo, tras un curso y seis meses de espera, y que aún está incompleto.

“Creemos que es un problema generalizado y vinculado a los recortes, que lleva a la adjudicación por fases y con adjudicaciones muy a la baja”, señala Isabel Blanco, vicepresidenta de la FAPA. Pone como ejemplo el caso del Maestro Padilla, que en 2010 fue adjudicado por 1,06 millones sobre una base de licitación de 1,49, una rebaja ligeramente superior a la “también considerable” de 2012, cuando se contrató por 1,15 sobre una base de 1,47. “Este problema es un claro producto de la crisis y estamos seguros de que hay más centros, pero es difícil localizarlos, porque la consejería no informa”.

Los padres, contra un “parche” en un centro de Villaverde

Las soluciones transitorias también dan lugar a conflictos. Es lo que ocurre en el colegio Ausiàs March, del distrito de Villaverde. Su primera fase ya sufrió retrasos. Los niños cursaron los dos primeros cursos en un centro cercano y, al inicio del tercero, tuvieron que desplazarse a otro a una hora en autobús. Ahora funcionan las clases de infantil y el próximo septiembre debía estar listo el colegio completo. Pero las obras pararon en enero. Cuando los padres empezaron a movilizarse en marzo, la Consejería de Educación anunció que construiría de urgencia solo la parte necesaria para la escolarización. La Asociación de Madres y Padres (AMPA) del centro, junto con otros vecinos del barrio, rechazan ese “parche”, que prevé la convivencia de alumnos de primaria y secundaria. “Deben construir el colegio de una vez y el instituto que la zona necesita”, señala Jesús Ángel Gálvez, presidente del AMPA. Llevan varios meses de protestas. Y no se cansan, el pasado miércoles convocaron la última: una sentada ante la sede de Educación. Su lema: No somos recortables.

De los 48 colegios adjudicados por fases en la Comunidad desde 2004, casi la mitad (21) han sufrido retrasos, según datos solicitados por UPyD en la Asamblea. “Es una cuestión extendida, no cosa de una o dos obras”, advierte Ramón Marcos, portavoz de educación de esta formación. El Gobierno regional rechaza que la adjudicación por fases influya en los retrasos, que vincula “fundamentalmente” con “las dificultades económicas de las empresas encargadas de realizar las obras”.

Solo en la zona sur, hay 26 actuaciones en marcha en colegios e institutos necesarias para el próximo curso, según datos de los sindicatos tras su reunión a principios de mes con la Dirección de Área Territorial (DAT) Madrid-Sur, que abarca 39 municipios y se encarga de supervisar estas tareas, entre otras funciones. “Insistimos en el riesgo de la construcción por fases, ya que las obras coinciden con la escolarización, y exigimos que finalicen antes del 1 de septiembre, ya que son imprescindibles”, asegura Gabriel Montes, de la Federación de Enseñanza de CC OO.

No siempre será así. Es el caso de Batres, un municipio de 1.500 habitantes del suroeste que lleva desde 2005 esperando colegio. En el curso 2006-2007 los primeros alumnos estrenaron aulas prefabricadas. “Que estaban bien para poco tiempo, pero que seis años después están muy deterioradas, con goteras y con necesidad continua de climatización”, señala Mercedes Díaz-Delgado, vicepresidenta del AMPA. El problema inicial, explica, fue la falta de terreno, que no se solventó hasta junio del año pasado. Las obras comenzaron en septiembre, pero se paralizaron poco después. “Hicieron un agujero y pusieron unas vallas y eso es lo que tenemos”, lamenta Díaz-Delgado. Educación prevé que los trabajos se retomen en julio, sin dar fecha de finalización.

La lista es amplia y la problemática, variada. Hay centros que se quedaron pequeños desde el principio, como el de Camarma de Esteruelas, una localidad del noreste de 6.600 habitantes, en el que, ante la falta de espacio, parte de sus casi 800 alumnos fueron trasladados al colegio antiguo. En este caso, hubo problemas por el terreno, que, según explica la concejala de Educación, Ana Victoria Cruz, ya están resueltos. El inicio de las obras no está previsto, pese a ello, hasta el curso 2013-2014, según la consejería.

Otras que se dan por cerradas, no lo están del todo. En el Dos de Mayo, en el barrio de La Tenería de Pinto, llevan desde 2006 esperando a que terminen las obras del colegio. Isabel Pacheco, presidenta del AMPA, explica que tras su largo periplo —años con los niños trasladados y conviviendo después con las obras—, todavía faltan las pistas deportivas, que según les ha informado desde Infraestructuras, va a realizarse como obra menor (en 25 días, como máximo), dando “su palabra” de que estarán listas en septiembre.

Más tarea les queda a los obreros de la primera fase de un colegio en el barrio del Puerto de Coslada, que ha comenzado a construirse casi en junio y donde ya hay matriculados. “Esperamos que esté listo, pero tenemos previstas alternativas”, afirman desde el Ayuntamiento. También pueden hacer falta en el Carmen Laforet, de Vicálvaro, donde 100 niños se suman a los 225 con que ya cuenta el centro sin que esté claro que las obras, que empezaron en mayo, vayan a estar listas. La consejería prevé que terminarán “en el primer trimestre”. Entonces ¿habrá cole a la vuelta?

La ‘lotería’ de las obras del colegio de San Ildefonso

Ni los históricos se libran de los problemas con las obras, aunque en este caso el final ha sido feliz para las partes. La polémica ha alcanzado al San Ildefonso, que data del siglo XV y es famoso porque sus alumnos cantan año tras año el sorteo de Navidad. Con el lema Nuestro futuro no es una lotería, la Asociación de Padres y Madres de Alumnos (AMPA) se movilizó contra la decisión del Ayuntamiento de desalojar el centro para hacer obras urgentes de rehabilitación por cuestiones de seguridad.

El Consistorio es propietario del edificio, aunque los trabajos de adecuación del colegio, que cuenta con 220 alumnos, dependen del Gobierno regional, como ocurre en todos los municipios. El internado (con 58 usuarios) sí sería responsabilidad municipal.

La medida se anunció en mayo pese a basarse en un informe de septiembre. “Si hay peligro, ¿por qué no avisaron antes?”, se cuestionaban los padres. El AMPA consultó a tres arquitectos sobre el desalojo, que cuestionaban. También la consejera de Educación, Lucía Figar, tildó en un debate en la Asamblea de “excesivamente alarmista” el informe en el que se basaba la decisión municipal.

El Consistorio paralizó el desalojo y encargó un nuevo estudio, cuyos resultados se conocieron el pasado jueves. La propia alcaldesa, Ana Botella, llamó a una de las vocales del AMPA para informarle personalmente de la cancelación definitiva del desalojo. Las obras se ejecutarán por fases, intentando que coincidan con los periodos vacacionales, como reclamaban los padres. Esta alternativa se eligió tras revisar los tres informes existentes (el encargado por Patrimonio, otro por los padres y un último de la Consejería de Educación) y después una nueva inspección por parte de técnicos municipales.

Antes se había barajado el traslado de los estudiantes a un colegio del barrio del Pilar, a más de 10 kilómetros de distancia de su centro, y los internos a una residencia de Tres Cantos, como ya se planteó en 2002. Los padres de los alumnos no podían esta semana disimular su felicidad ante la suspensión de estos planes: “Estamos muy contentos, es lo que nosotros pedíamos, que no tuviéramos que abandonar el centro a no ser que fuera estrictamente necesario”, señaló Gloria Elizo, que recibió la llamada de la alcaldesa, Ana Botella, con el feliz anuncio.

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