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Jove hará un gran complejo hotelero en un paraíso natural de Brasil

El empresario gallego urbanizará 720 hectáreas en la costa de Paracurú

“Un resort turístico de 720 hectáreas en uno de los escenarios naturales más espectaculares del nordeste brasileño”. Así se anuncia en la web el proyecto de Manuel Jove en Brasil, concretamente en Paracurú, un paraíso para los amantes del surf y la naturaleza, con dunas espectaculares y a 90 kilómetros de la turística ciudad de Fortaleza.

Inveravante, el holding del multimillonario gallego, ultima los trámites urbanísticos para comenzar a edificar viviendas, varios hoteles y un campo de golf en los terrenos que adquirió poco después de vender Fadesa. Ahora sondea el interés de otros inversores para que se impliquen en el desarrollo complejo, que también tendrá una parte comercial, aunque bastante más modesta que su macrocentro de Marineda City en A Coruña.

El municipio de Paracurú está en la región norte del estado de Ceará, al nordeste de Brasil. Su costa es una sucesión de playas de aguas cristalinas y arrecifes, con dunas que llegan a los 40 metros de altura. Los viajeros lo describen como un paraje casi virgen que atrae a trotamundos y surfistas de todo el planeta.

El FMI alertó de que hay una burbuja inmobiliaria tras el calentamiento de la economía brasileña

Las 3.900 hectáreas de su sistema dunar están protegidas por el Gobierno desde 1999 por estar consideradas como un ecosistema frágil de gran valor ecológico, aunque el propio Jove recibió en 2010 autorización definitiva para levantar un parque eólico sobre ellas. A través de la empresa Ventos Brasil Comércio e Representaçoes, el parque está en marcha y cuenta con 42,5 megavatios de potencia.

En cuanto al complejo residencial, su intención es realizarlo por fases para evitar una de las grandes amenazas que se cocinan en el país que dirige Dilma Rousseff: la burbuja inmobiliaria. En 2011 la tasa de crecimiento de la economía, del 7,5%, se acompañó por un desorbitado incremento del precio de la vivienda del 26%, la segunda más alta del mundo. Y eso pese a que un año antes se registraba una tasa similar. La huida de inversores europeos hacia refugios más prósperos, la Copa del Mundo de 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 y la expansión de las hipotecas ha hecho disparar las alarmas en el FMI sobre el recalentamiento de la economía brasileña. Aunque en Inveravante no comentan la operación ni dan cifras, lo cierto es que el proyecto avanza con cautela a la espera de que se despeje su encaje urbanístico, lo que dará un valor añadido a los 7,2 millones de metros cuadrados. “Brasil es un país muy interesante, con un potencial enorme, pero también cuenta con importante barreras arancelarias y una moneda que se ha apreciado mucho en los últimos años”, analiza un consultor internacional.

Para Manuel Jove, sin embargo, sigue siendo una de sus principales apuestas junto con Marruecos. Con la sociedad Megabrasil Energía, de la que posee el 65% (el otro 45% está en manos de un socio local) está construyendo una central hidroeléctrica en Inxu, en el conocido como Río do Sangue en el estado de Mato Grosso. Situada en una zona de sucesión de laderas, la hidroeléctrica, que se inaugurará el año que viene, se aprovecha de una caída de 25 metros. Su rentabilidad está garantizada por un contrato el Estado para suministrar energía hasta el año 2043.

Lo que en Brasil es todavía un proyecto hotelero en Marruecos, otro de los países objetivo de Manuel Jove, es una realidad. En Casablanca comercializa un exclusivo complejo diseñado por el estudio del arquitecto Norman Foster en primera línea de playa de la capital financiera de Marruecos. En Europa sus inversiones se centran en Bucarest, donde tiene un proyecto para construir 15.000 viviendas en la ciudad de Tartasesti. Cruzando el océano, en México, también posee importantes activos en suelo. La venta de uno de ellos le acarreó una batalla judicial con Martinsa.