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Destellos de éxito en plena recesión

Empresas de tecnología, alimentación, textiles, químicas e incluso financieras desafían con sus cuentas de resultados el desplome del consumo

Laura Rodríguez, licenciada en Telecomunicación, en su trabajo en la empresa R.  GABRIEL TIZÓN
Laura Rodríguez, licenciada en Telecomunicación, en su trabajo en la empresa R. / GABRIEL TIZÓN

Franklin D. Roosevelt decía algo así como que "los hechos son solo una parte de la realidad, la otra parte es la forma en que te enfrentas a ellos y los cambias". Y los hechos ahora hablan de que la economía española ha necesitado el rescate; de empresas incapaces de sostener su cuenta de resultados sin echar mano de los despidos; de concursos de acreedores, quitas, quiebras... Sin embargo, grandes y medianas sociedades gallegas avanzan desafiando a la recesión, o empujadas por ella. Están en todos los sectores, desde la alimentación hasta la alta tecnología, química, textil, distribución, servicios, incluso las finanzas.

R ha contratado 40 personas y Blusens aumentó un 40% sus ventas

Este reportaje, sin pretender ser exhaustivo, recoge un puñado de ejemplos de que las cosas pueden no ir tan mal como se espera. Le ocurre a R, que en 2011 incorporó a 40 personas para abrir 12 tiendas. La cara la pone Laura Rodríguez, titulada en Telecomunicación, que entró hace unos meses como becaria en el área de operaciones y mantenimiento. La acaban de contratar para hacerse cargo de la red de datos de la firma en un equipo en que trabajan siete personas. Se considera bien pagada, le gusta su trabajo y cree que, pese a todo, las empresas siempre van a necesitar que alguien les dé soporte tecnológico, por lo que espera tener trabajo una buena temporada. Sin ir muy lejos, Blusens, la multinacional especializada en electrónica de consumo, aumentó en 2011 un 40% su facturación (60 millones de euros) y un 4% el número de trabajadores. Dicen que el secreto de su éxito está en que fabrican productos de máxima rotación, un buen servicio de marketing, una logística eficiente y un potente departamento de I+D. Otra de sus claves es contar con un socio capitalista potente (Manuel Jove cuenta con un 46,5% de las acciones frente al 53.5% de Garcil de Inversiones, los fundadores). R también tuvo a Caixanova como socio mayoritario desde sus inicios, lo que le permitió aguantar durante una década pérdidas en la cuenta de resultados junto a fuertes inversiones para cablear Galicia.

Gracias a las leches modificadas, la cooperativa Feiraco supera su crisis

Caso diferente es el de la cooperativa láctea Feiraco, con 3.500 socios, de los que 540 suministran leche de forma regular. Una deuda de 28 millones de euros les puso el futuro cuesta arriba en 2005. Lo solucionaron con un préstamo sindicado de 26 millones y un aval del Igape de 14 que vence el mes que viene. Han sido capaces de amortizar tres millones cada año en plena crisis, pagar los vencimientos y verse libres de la ayuda pública. “Nos costó mucho trabajo, pero nos recuperamos”, reflexiona José Luis Antuña, su director general. “Mejoramos en eficacia, en la cualificación técnica del personal, crecimos en facturación, fuimos capaces de hacer productos con más valor añadido”. Lo hicieron aprovechando la moda de leches modificadas. “Mejorando la alimentación del ganado conseguimos una leche con más Omega 3, es una buena leche natural que sabe como las que tomábamos hace 20 o 30 años. Gracias a eso hemos fidelizado a muchos clientes". En 2009 recibió el premio europeo a la innovación cooperativa. Los ganaderos que les suministran cobran el litro de leche un 3,2% por encima del precio medio de las siete mayores industrias gallegas y del observatorio de la industria láctea. “No se me ocurre ninguna razón para que este año no sigamos creciendo”, señala Antuña.

Las ganancias de Pescanova suben un 38% y Estrella Galicia factura un 10% más

En el sector alimentario hay otros muchos ejemplos. Estrella Galicia facturó en 2011 diez millones más que el año anterior (200) y contrató a 35 personas más (tiene 605 empleados). Mucho más grande, Pescanova disparó un 38% sus beneficios aunque haya tenido que digerir la venta del 25% que tenían las cajas de ahorros. “La fusión ha creado un cuello de botella para la financiación de muchas empresas”, reflexiona desde otra empresa de pescado congelado, Marfrío, su director Santiago Montejo. “Una proporción altísima de firmas gallegas se financiaban con Caixa Galicia o Caixanova. Nosotros tuvimos que diversificar y conseguimos que entrasen siete entidades porque les dimos credibilidad, pero no todo el mundo pudo”. Marfrío vende el 80% de lo que produce fuera (Italia, Francia, Sudáfrica y Holanda fundamentalmente), un escudo protector frente a la recesión española. Sus últimas cuentas: 82 millones de facturación, un 13% más y 400 trabajadores, con otros 100 temporales cuando se producen descargas de pescado.

Las distribuidoras de alimentación

son de las que mejor resisten

A lomos de la crisis avanzan las empresas de distribución, que han hecho un esfuerzo importante para reducir precios. Vegalsa-Eroski facturó 841 millones (un 3% más) y sumó 48 trabajadores a su plantilla, que ahora es de 4.462 personas. Contra la corriente mayoritaria, firmó 197 contratos indefinidos e invirtió casi medio millón en medidas de conciliación laboral. Gadisa y Froiz siguen esa estela, aunque sus datos no se conocerán hasta julio. La coruñesa Bricoking engordó su plantilla hasta las 425 personas y ya factura 60 millones.

En el textil se ha escrito mucho sobre Inditex, pero otras empresas medianas y pequeñas (Textil Lonia, Bimba y Lola), ganan cuota de mercado. Hay muchos más ejemplos: Geriatros, Galchimia, Cupa, Lumar, Alumisel, Tromosa, Bluguia ... Incluso el Banco Etcheverría, el más pequeño de España, ha demostrado que no hace falta tamaño para soportar el vendaval. Es 527 veces más pequeño que La Caixa pero no ha necesitado ayudas públicas para cumplir con las dos reformas financieras de este año. Representa la aldea de Asterix en medio del imperio de la crisis.

El Consorcio reflota por fin Alfageme

Después de un largo y complicado culebrón judicial alimentado por los antiguos propietarios de la conservera Alfageme, el grupo cántabro Consorcio tiene el visto bueno del juzgado para ejecutar el acuerdo de compra que acordó con la Xunta y tomar el mando de la planta de Ribadumia para reactivar la producción bajo la marca Miau. “Todavía no hemos podido acceder a las instalaciones, barajamos dos fechas diferentes para arrancar con el proyecto: septiembre o enero”, asegura un portavoz del grupo. Según el pacto que en su día firmaron con la Consellería de Industria, los nuevos propietarios ofrecerán a 150 extrabajadores la posibilidad de incorporarse manteniendo la antigüedad y el cargo que ocupaban en Alfageme. La inversión rondará los 12 millones de euros para la recuperación de la actividad industrial en las fábricas de Ribadumia y Vilaxoán. El Igape financiará nueve millones. El plan de negocio estima que en el medio plazo la plantilla crecerá en las dos factorías hasta los 230 empleados.

Fabricarán conservas de pescado para el mercado nacional y la exportación. “En España el Consorcio tiene una plantilla de 350 personas, a las que se añadirán las 150 de esta planta. En los últimos años, teniendo en cuenta la situación económica, nuestro crecimiento es bastante aceptable”. La clave, como en otros casos de éxito, es que exportan su producción a entre 35 y 40 países.

En Galicia hay más conserveras capeando el temporal. El grupo Calvo, que en 2006 paseó por la cuerda floja cuando la familia con el mismo apellido se planteó la venta de la empresa, cerró el año pasado con facturación récord: 566 millones, un 15% de subida. También sigue creciendo Jealsa Rianxeira, y Thenaise Provote, más modesta en ventas, ganó un 4% y mantuvo estable una plantilla de 200 personas.