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200 indignados hacen una cacerolada para exigir una vivienda digna

Los concentrados fueron a un edificio de Bankia situado en el distrito de Arganzuela para pedir la cesión de los pisos

Concentración ante el edificio de Bankia en la calle de Sebastián Elcano.
Concentración ante el edificio de Bankia en la calle de Sebastián Elcano.

Cerca de 200 indignados protagonizaron al mediodía de ayer una cacerolada en el barrio de Lavapiés para exigir el “derecho humano a la vivienda digna” y pedir que las viviendas que son propiedad de Bankia y que están cerradas, salgan al mercado en régimen de alquiler social. La protesta fue convocada por las asambleas populares de los barrios y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), entre otros colectivos.

Los asistentes se concentraron en la plaza de Lavapiés. En un comunicado, los manifestantes destacaron que Bankia “expulsa a diario de sus casas a decenas personas que caen por la pendiente de la precariedad, encadenadas a trabajos basura (o aun peores, de semi-esclavitud) o viéndose expulsadas del mercado laboral para que finalmente se vean expulsadas brutalmente a la calle con sus cosas o sin ella”.

En esta declaración, se acusa a la entidad de perseguir a estas personas reclamando “deudas impagables e injustas (puesto que igualan o incluso exceden los préstamos que llevaban años devolviendo)”. “Si no alcanzaban a pagar la hipoteca, ¿cómo podrán pagar además un alquiler?”, planteaba el texto. “Mientras gran parte de la ciudadanía se debate entre estas y otras preguntas y lucha por sobrevivir día a día, Bankia retiene todas las viviendas vacías en su posesión ilegítima y continúa echando a familias a la calle”, añadían los indignados que atribuyen a esta entidad el 80% de los desahucios que tienen lugar en Madrid.

Participantes de la cacerolada en Lavapiés. ampliar foto
Participantes de la cacerolada en Lavapiés.

Desde Lavapiés los concentrados iniciaron más tarde un recorrido encabezado por una pancarta con el lema “Bankia es nuestra” que concluyó frente a un edificio de viviendas situado en la calle de Sebastián Elcano, que es propiedad de la entidad bancaria nacionalizada y que se encuentra deshabitado y tapiado. Los indignados exigen que dicho edificio albergue a aquellos que no pueden acceder a una vivienda.

Los manifestantes lograron desplegar de una de las viviendas una pancarta que decía: “Si Bankia es nuestra, las casas también”. A esta pancarta siguió una segunda donde se podía leer “Bankia, estafa organizada por políticos”. Mientras, los vecinos de los edificios colindantes salían a sus balcones y aplaudían a los reunidos tras comprobar el contenido de la protesta.

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