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GERMÁN COPPINI | MÚSICO

“Estoy harto de ser el traidor de la movida”

El exvocalista de Siniestro y Golpes Bajos publica disco con Lemuripop

Imagen del músico German Coppini
Imagen del músico German Coppini

Lo de Germán Coppini (Santander, 1961) con Vigo fue casi una casualidad. Iba a ser solamente otro destino laboral en la carrera de su padre y acabó convirtiéndose en el surco de entrada a la música. Primero formó Siniestro Total, luego lo dejó para centrarse en Golpes Bajos y al final se fue por libre a la guerra. Desde entonces vive en Madrid y apenas pisa Galicia. La semana pasada hizo una excepción. Le habría gustado que fuese para presentar Todas las pérdidas crean nudos (Lemuria Music, 2012), su segundo disco con Lemuripop, un proyecto a medias con Álex Brujas, pero el Festival de Cans le había encomendado otras tareas: participar en el jurado de videoclips y hacer de DJ la segunda noche. No contaba con enfadarse media hora antes de volver al aeropuerto.

Pregunta. ¿Qué le sentó tan mal de Galicia Caníbal, el documental de Antón Reixa?

Respuesta. Que ya está bien de tanta palabrería y tanta tontería. Jesús Ordovás habla por hablar y yo estoy harto de esa historia de que soy el traidor de la movida. Dice que fue un golpe bajo que dejase Siniestro Total y es mentira. No hice nada en secreto. Éramos cuatro gatos en el patio y todo el mundo tenía proyectos paralelos. La gente se olvida de que Julián Hernández fue el primero en venir a los ensayos de Golpes Bajos. ¡Si hasta teníamos un tema suyo en el repertorio!

P. A todo esto, ¿existió la movida?

R. De alguna manera habrá que llamarle.

P. ¿Quiere decir que algo extraordinario pasó entonces en Vigo?

R. Ahora es extraordinario, entonces no. Éramos chavales jóvenes, desatendidos, desorientados y con ganas de hacer cosas. Vigo era un sitio inhóspito y oscuro que recuerdo en blanco y negro. El fin de semana era una cuesta pronunciada. A lo tonto, se hicieron cosas.

P. Que se sepa, ya han vuelto Os Resentidos y Aerolíneas Federales.

R. Me parece estupendísimo. Es ahora cuando la gente empieza a valorar todo lo que se hizo, y Os Resentidos son un puntal básico en la música y la cultura popular de este país. Además, todos estos años nos han bajado los humos, ha desaparecido aquel rollo tonto que tantos proyectos arruinó.

“Cuando nos profesionalizamos, la rivalidad pasó a primer plano”

P. ¿Había tensiones?

R. En la etapa final de la movida, sí. A la hora de profesionalizarse la rivalidad pasó a primer plano, dejó de ser encubierta. Si alguna vez entré en ese juego, ya lo he olvidado. Para mí, ahora, lo importante es poder hablar con Reixa, con Miguel Costas, con Pablo Novoa...

P. A Teo Cardalda, con quien formó Golpes Bajos, no lo menciona.

R. Con Cardalda estoy dolido. No estuvo a la altura.

P. ¿Recuperaría Golpes Bajos, ahora que toca?

R. No tendría sentido. Yo miro hacia delante. En todo caso, recuperaría la amistad de los miembros de Golpes Bajos, cosa que ya me parece bastante difícil.

P. ¿Es desagradecida la música?

R. Bastante, sobre todo la industria y el tejemaneje. La música es una amante muy agradable si no eres un ejecutivo que se propone entrar en las listas todos los años y hacer bolos cada verano. Hay mucha gente que prescinde de los favores que brinda la amante y va al terreno mercantil directamente. Yo prefiero tomarme mi tiempo, siempre he sido un artesano. Cuento algo cuando tengo necesidad de contarlo. Lo malo es que la música ha vuelto a la Edad de Piedra.

P. ¿Por qué?

R. No hay medios, no hay radios, no hay sellos. Hay que buscarlo todo debajo de las piedras.

P. ¿Se imaginaba autoeditándose discos a los cincuenta?

R. Ni de coña. Yo creía que esto era como una carrera de relevos: corres, entregas el testigo, la siguiente generación te reconoce... Tener que dar otra vez el primer paso me parece alucinante.

P. Alguna satisfacción le habrá dado la música.

R. Claro, la de conocer gente. Sin la música... Soy introvertido, paso desapercibido, no me gusta la ostentación ni la farándula. Prefiero charlar con un café que subir a un escenario.

P. ¿Hay mucho farsante?

R. Sí, pero yo no soy nadie para desenmascararlos. Es importante ser humilde y saber dejar las cosas a tiempo, cuando ya no te las crees. Hay gente que lo hace y gente que no. Aquí hay grupos que siguen exprimiendo la misma historia desde que empezaron, y la gente no es tonta.

P. Su carrera ha sido errática. ¿Va a tener continuidad Lemuripop?

R. Depende del público, pero la cosa está dura. Ni somos adivinos ni podemos apostar por un solo caballo. Yo sigo desarrollando otras ideas. Algunas se me quedan a medio camino, a veces por la cosa más estúpida, y otras necesitan algo más de tiempo. Lo fundamental es mantener las ganas que en algún momento perdí por falta de visión y de ayuda.

P. ¿Las ha recuperado?

R. La visión, sí. La ayuda, no.

P. Lo suyo en Lemuripop son los textos. ¿Son todos nuevos?

R. Por supuesto. No me gusta tirar de archivo. Cuando leo algo antiguo me da repelús.

P. ¿También le pasa con su primera época?

R. Me produce una vergüenza... lógica. Hay cosas ocurrentes, otras que se quedaron a medio camino y algunas que no me gustan nada.