La red de autobuses de Trias tendrá 28 líneas

El nuevo sistema antepone la proximidad entre las paradas a la velocidad

La nueva red de autobuses de Barcelona empezará a rodar en octubre, cuando entren en funcionamiento las primeras cinco líneas. El anuncio lo hizo ayer el alcalde de la ciudad, Xavier Trias (CiU), que explicó que el sistema tendrá un total de 28 corredores —17 en sentido mar-montaña, 8 paralelos al mar y 3 diagonales— y que se implementará completamente en este mandato. El sistema permitirá tener frecuencias de entre cinco y ocho minutos —actualmente son de 12—, y 13 kilómetros por hora de velocidad media, el 15% más, explicó Trias.

Los primeros corredores que entrarán en funcionamiento serán los siguientes: Gran Via entre Gornal y Besòs; paseo Marítim-Torre Melina; Paral·lel; plaza de Espanya-Sarrià; paseo Marítim y Montbau; vía Marina y túnel de la Rovira, y Ronda del Mig entre Zona Universitària y Fabra i Puig. Esto implicará la supresión de las líneas 56, 74, 30 y 10, y cambios en los recorridos de la 50, 57 y 157, según explicó el director general de autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona, Jaume Tintoré.

Trias definió la decisión de implantar este servicio, que reemplaza al RetBus, propuesto por el anterior gobierno, como “la apuesta más importante para el transporte público de la ciudad en 10 años”. El sistema no tiene un nombre definido y se identificará con una letra B encerrada en un círculo y por colores. La forma de malla de la red hace el sistema más claro para el viajero y permite que en el 95% de los viajes solo tenga que realizarse un transbordo, aseguró Tintoré.

Eduard Freixedes (CiU), regidor de Movilidad, insistió en que el modelo “bebe de la propuesta anterior”, formulada por Centro de Innovación de Transportes (CENIT) de la UPC, que establecía 12 corredores, y de la red isótropa concebida por Salvador Rueda, que dibujaba 36. Tanto el edil como Tintoré aseguraron que el modelo presenta un equilibrio entre una mejora en la velocidad comercial y la proximidad a las estaciones para los usuarios.

El CENIT ve positivo que se dé un vuelco al autobús, pero considera que no garantiza una mejora sustancial en la velocidad comercial, el factor que ayudaría a aumentar la demanda y a descartar el coche privado. “Es un contrasentido que se mantenga la distancia entre paradas y se diga que aumentará la velocidad”, explicó Francesc Robusté, catedrático y director del centro. El RetBus planteaba que las estaciones estuvieran separadas 433 metros en el centro de la ciudad y 650 en la periferia. El nuevo sistema tiene un promedio de 335. “Esto garantiza que la gente reduzca su desplazamiento hasta el autobús, pero aumenta el tiempo de viaje”, explicó. Ambas alternativas incluyen sistemas inteligentes para una mejor sincronización semafórica.

Robusté considera que el nuevo sistema responde a una desición “política y urbanística” más que a criterios de movilidad. Un estudio científico de la UPC determinó que el sistema más efectivo para Barcelona debería tener 15 corredores. Fuentes de la Asociación para la Promoción del Transporte Público alabaron el sistema, aunque consideran que dejan zonas descubiertas, como Valldaura y Maragall, entre otras.

Sobre la firma

Camilo S. Baquero

Reportero de la sección de Nacional, con la política catalana en el punto de mira. Antes de aterrizar en Barcelona había trabajado en diario El Tiempo (Bogotá). Estudió Comunicación Social - Periodismo en la Universidad de Antioquia y es exalumno de la Escuela UAM-EL PAÍS.

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