ESCENARIOS

Zarzuela para el siglo XXI

Pinamonti presenta su primera temporada en el teatro madrileño. Objetivo: hacer converger el género chico definitivamente hacia la modernidad

El montaje de Herbert Wernicke de 'Ay Amor' de Manuel de Falla.
El montaje de Herbert Wernicke de 'Ay Amor' de Manuel de Falla.JORGE GUERRA

¿Dónde quedó el género chico? ¿Quién será capaz de atraerlo a la modernidad desde la noche de los tiempos? Para ser justos y cabales, la labor del teatro de la Zarzuela desde hace 10 años se ha centrado en eso. Pero si los montajes de algunos directores de escena como Paco Mir, del Tricicle, con piezas como Los sobrinos del Capitán Grant, Jesús Castejón con El niño judío o Calixto Bieito con Agua, azucarillos y aguardiente,por poner tres ejemplos, han señalado un camino presente, faltaba algún impulso nuevo que arrancara más complejos y polvo al género.

Es lo que intentará Paolo Pinamonti en su primera temporada al frente del teatro de la Zarzuela después de la etapa estable de Luis Olmos. Pero asumiendo un punto más de riesgo. El que se deriva de haber propuesto a firmas como la de Andrés Lima, de Animalario, adentrarse en una obra como Viento es la dicha de amor, de José de Nebra, una pieza barroca en la que, dice Pinamonti, “tendrá más libertad de acción”.

Que Andrés Lima, una de las figuras centrales del teatro español en la última década, haya aceptado el reto denota responsabilidad hacia un género que es necesario revitalizar. Esa será la clave y el eje de Pinamonti los años que esté en la Zarzuela. “Eso, acercarlo a las propuestas escénicas de nuestro tiempo y, sobre todo, prestar atención a la calidad de las partituras, que es altísima, será lo fundamental”, asegura el gestor. Es crucial para reivindicar dicho arte musical a nivel europeo también. En el ánimo de Pinamonti está sacarlo de sus propias fronteras. ¿Cómo? Haciendo girar algunos montajes y recuperando piezas como la que abrirá la temporada. Ay, amor, de Manuel de Falla, pero con montaje de Herbert Wernicke, uno de los colosos de la escena internacional desaparecido ya, que montó la pieza para la Monnaie de Bruselas y para Basilea en 1998.

En el montaje de la obra de Falla y en la de Nebra convergen perfectamente la filosofía de Pinamonti: calidad musical, reivindicación de las partituras y propuesta escénica muy arriesgada. Para el foso, ambas cuentan con los alicientes de Juanjo Mena y Alan Curtis al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y de la Orquesta Barroca de Sevilla.

Una escena de la zarzuela 'El juramento' de Gaztambide, con vestuario diseñado por Jesús del Pozo.
Una escena de la zarzuela 'El juramento' de Gaztambide, con vestuario diseñado por Jesús del Pozo.JESÚS ALCÁNTARA

Pero hay más en cartel. Emilio Sagi, que fuera encargado de ese mismo teatro y después del Real, un amante y revitalizador fundamental del género, recupera El juramento, de Gaztambide, con vestuario que diseñó en su día Jesús del Pozo y dirección musical de Miguel Ángel Gómez Martínez.

También los Castejones vuelven. Tras abonarse al éxito con El niño judío, Jesús Castejón —ayudado por una coreografía de su hermana Nuria— concibe un programa doble basado en obras de José Serrano: La reina mora y Alma de Dios.

Marina es caso aparte. ¿Ópera o zarzuela? Quizás la zarzuela que más se puede parecer a una ópera y la ópera que más se puede parecer a una zarzuela. Con ese ánimo la debió escribir en su día Emilio Arrieta. Y con un punto de atrevimiento la recupera en su primera temporada Pinamonti. Después, sobre todo, de que fuera un título que cantó en este mismo teatro Alfredo Kraus”, reconoce. Pero como no se puede vivir de espectros vigilantes hay que tirar hacia delante y el teatro madrileño propone un nuevo montaje a cargo del joven director de escena Ignacio García, con Cristóbal Soler en el foso y Mariola Cantarero en el reparto junto a Jorge Celso Albelo.

Con estos seis títulos, Pinamonti cree que se da un repaso muy completo al género. Pero aparte de zarzuela, el director, acompañado del responsable del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), Miguel Ángel Recio, destacó dos aspectos fundamentales: la danza, con programas del Ballet Nacional y la Compañía Nacional de Danza y la recuperación del ciclo de Lied. Toda una alegría para los aficionados después de que la Fundación Cajamadrid renunciara hace meses a financiarlo. Antonio Moral, al rescate, impulsor del ciclo desde su comienzo lo ha acogido en el Centro Nacional de Difusión Musical para que continúe su camino en el mismo escenario de siempre: el teatro de la Zarzuela. Las voces de Ian Bostridge, Matthias Goerne, Ana Katerina Antonacci o Elena Gragera, entre otros, le dan continuidad.

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