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Las niñas no contaron que el maestro las tocaba hasta que fue detenido

Los padres de las menores declaran en el juicio al profesor acusado de abusos

La fiscalía pide 35 años de cárcel para el acusado

Los padres de las nueve alumnas del maestro de un colegio de Castellón acusado de nueve delitos continuados de abuso sexual y un delito de corrupción de menores relataron este martes cómo sus hijas contaron que las tocaba y hacía fotos a raíz de su detención. “Nos dijo que le tocaba el culo y que se lo hacía a todas”, explicó el padre de una de las menores quien apuntó que su hija le llegó a comentar que veía flashes en el baño. “Antes de la detención mi hija no me dijo nada porque tenía miedo y vergüenza, luego me contó que le daba palmadas en el culo y le rozaba el pecho”, declaró la madre de otra menor.

La segunda sesión del juicio contra Ramón F. (a quien la fiscal pide 35 años de cárcel) que se celebra en la Audiencia Provincial de Castellón se dedicó a las declaraciones de siete progenitores de las víctimas. También testificaron, a puerta cerrada, la mayor parte de las menores.

Todos indicaron que las niñas solo contaron que el acusado les hacía fotos y las tocaba una vez que éste fue detenido. “Lo veía como algo normal”, dijo el primer testigo tras ser preguntado del por qué la niña no dijo nada antes. “Antes no me decía nada, después sí, que hacía muchas fotos pero que él decía que eran de mentira”, dijo otra de las madres, la única que afirmó que su hija le dijo que “nunca la tocaron”. Otra de las madres llegó a declarar que su hija, de diez años cuando ocurrieron los hechos, le dijo que el profesor la castigaba si no se sentaba en su regazo.

En la sesión de este martes se puso de manifiesto, además, que la directora del colegio ya había sido avisada por otros profesores de que algo podía estar pasando. Una vez detenido, la directora convocó a los padres a una reunión. “Me dijo que los profesores tenían sospechas”, dijo uno de los padres. Otra de las madres lo reiteró y añadió que la directora dijo que “lo tenían vigilado”. De hecho, una de las niñas contó a sus padres que dos profesores lo controlaban durante el recreo. Otra de ellas fue advertida por otra profesora. “Me dijo que mi hija se quedaba a la hora del patio con él y que hablara con la niña porque era un tío muy raro”, dijo.

Pese a todo, todos los familiares que declararon en el juicio aseguraron que los psicólogos concluyeron que las víctimas estaban “bien” y que ninguna necesitaba tratamiento.