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Derroche a los pies de Peñalara

Un campo de polo rehabilitado con 3,8 millones, cerrado al público

Campo de polo de La Granja de San Ildefonso. Ampliar foto
Campo de polo de La Granja de San Ildefonso.

Ni galgos, ni podencos: topos. Mientras dos organismos de la Administración estatal deshojan la margarita de la indecisión, un campo de polo rehabilitado con casi cuatro millones de euros a partir de 2007 permanece cerrado al público e inactivo desde hace meses. Los topos comienzan a horadar el jugoso césped de la cancha del aristocrático deporte ecuestre, practicado en España por apenas 592 personas.

La Granja de San Ildefonso cuenta una pista de polo centenaria, remozada recientemente, que figura entre las más veteranas de España. Con 160 pasos de varón adulto por anchura, frente a casi el triple de longitud, la campa de césped destinada al carísimo deporte ecuestre de origen persa, culminó unas obras de rehabilitación en las que el Consejo Superior de Deportes ha invertido 3.800.000 euros, según informa José Luis Vázquez, alcalde de la localidad segoviana. Se trata de una cifra que, en los tiempos de crisis que corren, es percibida por muchos vecinos y veraneantes como una desmesurada inversión, para un deporte considerado “de ricos”.

Además, “el retraso de tramitación burocrática entre la Dirección General de Patrimonio del Estado y el Consejo Superior de Deportes impide que el Ayuntamiento reciba estas instalaciones y las pueda poner en funcionamiento, mediante encuentros deportivos, doma caballar, tiro al arco, trofeos y pruebas hípicas, entre otras actividades”, comenta el primer edil. “Con la que está cayendo, este retraso demora una generación de empleo vital para La Granja, inducida desde este tipo de ocio que estimula un turismo deportivo especial; el retraso pone además en riesgo la enorme inversión realizada”, añade José Luis Vázquez.

Los topos invaden la cancha mientras la burocracia aplaza su uso deportivo

El Consejo Superior de Deportes (CSD) alega por su parte que “no puede decidir por sí mismo la cesión del campo al Ayuntamiento”, que compete, dice, “a la Dirección General de Patrimonio del Estado, cuya titularidad,-la del campo de polo- ostenta”. El CSD afirma que solicitó al consistorio y a unidades de gestión y competición competentes informes justificativos, si bien el Ayuntamiento de La Granja no se los facilitó hasta el 30 de diciembre.

“El propio consistorio provocó un retraso de dos meses en la tramitación”, dice una fuente del CSD, que justifica los meses restantes de demora como “imprescindibles, teniendo en cuenta la llegada de un equipo (de Gobierno) nuevo” tras las elecciones del 20 de noviembre y remata con la afirmación de que el anterior equipo “no decidió nada al respecto”. Con todo, el nuevo equipo subraya que “el Consejo Superior de Deportes ha invertido 3.800.000 euros de dinero público en rehabilitar un bien propiedad del Estado, que ha revalorizado fuertemente”. Por su parte, la dirección general de Patrimonio del Estado no respondió a as reiteradas llamadas para que explicara su actitud.

Topos al acecho

“Va a ser imposible amortizar la inversión hecha aquí en La Granja”, se lamenta un lugareño de villa segoviana. 592 personas en toda España se hallan integradas en la Federación Española de Polo, según Luis Benjumea, director deportivo de la sede de la federación de Polo en Sevilla. La federación tiene también sede en Madrid. El pasado 8 de octubre se disputó “el primero y único encuentro de la nueva etapa, entre un combinado de La Granja y otro del club Puerta de Hierro, de Madrid, con un bajo número de espectadores y con las instalaciones aún en obras”, agrega un lugareño. “Como esto siga así, la campa se va a convertir en una topera, ya está llena de topos”, añade.

La innovada cancha de polo, inaugurada por Alfonso XIII en 1908 en el Real Sitio de La Granja con el trofeo Marquesa de Esquilache, se encuentra enclavada en el paseo del Duque, un paraje cercano a la carretera que une la segoviana villa somontana con Madrid a través del Puerto de Navacerrada. Sus instalaciones primigenias, una tribuna, más un par de casas de guardeses de estilo alpino, han sido remozadas, adecentadas y transformadas a partir de 2007 en que comenzaron las obras para alojar ahora dependencias para los jugadores y otras para el público.

Asimismo, en el confín occidental del terreno, orientado en sentido Este-Oeste, se ha construido una pista elipsoidal, llamada palenque, para ejercicios ecuestres y amarre de caballos, un bar y un restaurante de perímetro acristalado, más del cierre de la instalación con una valla alambrada sobre bloques de granito. Los accesos del recinto muestran una puerta labrada en acero cortén y de tonalidad oxidada, que representa una cabalgada de doce jugadores de polo. El proyecto arquitectónico, que incluye el ajardinamiento de los pasillos, con riego, y el perímetro de la pista, son obra del arquitecto Alfonso Navarro Guzmán. Lo ha realizado la empresa Tragsa.

Entorno arbolado

Lo más destacado del enclave de la pista de polo es su entorno arbolado, ya que consta de cientos de ejemplares, muchos de ellos centenarios, que circundan la enorme cancha y sus aledaños. Hasta 28 especies autóctonas, 11 de coníferas, pueblan el paraje, de gran belleza paisajística ya que su telón de fondo es el pico de Peñalara, cima no visible desde la provincia de Madrid, que corona la sierra de Guadarrama y se yergue bellamente en su vertiente segoviana. El árbol de mayor altura tiene 39,5 metros de porte; es un cedro del Himalaya. Otro árbol posee un diámetro de hasta 107 centímetros. Numerosos otros ejemplares frisan los 30 metros. En su origen, gestionó el paraje Patrimonio Nacional, si bien con posterioridad pasó a pertenecer al Estado. Primer club en Jerez

El polo es el deporte ecuestre surgido en Asia Central, presumiblemente Irán, y expandido por todo el continente desde la India hasta Siberia; fue introducido en España por la familia Murrieta, de Jerez, donde se estableció el primer club; el juego se desarrolla desde caballerías montadas por dos equipos de cuatro jinetes, cada uno provistos de un mazo de bambú, de hasta 1,37 centímetros, rematado con un taco. Los jinetes jugadores galopan detrás de una bola, ahora de plástico, de hasta 8,9 centímeros de diámetro y hasta 127 gramos de peso, que ha de ser guiada a golpes de mazo hasta introducirla en la portería del equipo adversario, un arco de 7,30 metros de longitud por tres metros de altura. Cada encuentro dura 42 minutos, en seis periodos de siete minutos cada uno. Su práctica se ve encarecida por el costoso mantenimiento de las distintas caballerías, a veces hasta 7 u 8, de las que cada jugador debe disponer y que, en el curso del juego, se agotan con frecuencia.

La localidad malagueña de Sotogrande celebra cada verano el segundo certamen de polo más importante del mundo, tras la Copa de la Reina de Inglaterra, con la asistencia de más de 100 jugadores de una treintena de equipos y más de un millar de caballos. Acuden jugadores de lugares tan distantes como Argentina, Australia o Malaisia. Acostumbra competir un sobrino del sultán de Brunei, uno de los hombres más ricos del mundo. Actualmente, España es subcampeona de Europa.

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