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Dibujos de doble mirada

David Escalona bucea en los recuerdos en ‘El Delirio de Darwin’

El pintor malagueño David Escalona, ante una de sus obras.
El pintor malagueño David Escalona, ante una de sus obras.

Los dibujos de David Escalona (Málaga, 1981) no son lo que parecen, sino lo que la imaginación de cada observador evoca. “Me gusta suspender al espectador, que ponga en marcha su fantasía, su subjetividad desbordante”, afirma Escalona. El autor reúne en El Delirio de Darwin, el título de la exposición que se puede visitar en el Museo Provincial de Huelva hasta el 6 de mayo, una colección de dibujos, a acuarela y en papel, en la que se funden las referencias a la memoria, a los recuerdos y a su propia historia personal.

A simple vista, cualquiera de sus creaciones, puede sugerirnos algo animal, microbiológico o celular. Pero una nueva mirada nos descubre un paisaje captado desde arriba. “Lo interno y lo externo se confunden en una teleología de formas relacionadas. Como un rizoma, una red de relaciones”, precisa Escalona.

Hay formas óseas en los dibujos de Escalona mezcladas con tejidos y cabellos, pero al mismo tiempo, asoman pequeñas flores rojas, que recuerdan al artista el patio de su madre o de su abuela en Málaga y su esencia andaluza. En la obra de David Escalona está muy presente su infancia. Una infancia marcada por el accidente que tuvo con la amasadora de la panadería de su padre que le desgarró la mano derecha. Una experiencia que marcó esa etapa de su vida y que le empujaría más tarde a emprender estudios de Medicina. Posteriormente abandonó la carrera para dedicarse al arte.

“La Medicina me dio formación. A veces es más productivo salirte del itinerario establecido. La Medicina me aportó una visión diferente, una educación visual y un contacto con el dolor y con la enfermedad importantes”, asegura.

El delirio lo entiende el autor como “salirse de la normalidad y entrar en contacto con la fantasía infinita”

La serie de dibujos con la que el artista malagueño fue premiado con la Beca Daniel Vázquez Díaz de la Diputación onubense se completa con una videoanimación que David Escalona ideó especialmente para los niños: “Es muy importante tener una educación visual desde pequeños como despertar en ellos el interés por la creatividad”, subraya Escalona.

El título de la muestra El Delirio de Darwin resume el interés del artista por la ciencia, la medicina, el arte y la creación. “Darwin consideraba la evolución como un cambio gradual suave”, señala Escalona. “Empecé a fantasear con la idea de cómo hubiera reaccionado Darwin si se hubiera topado con un ornitorrinco, un animal que parece más bien una superposición de especies. O incluso pensé qué hubiera imaginado si se hubiera topado con uno de mis dibujos”, dice.

El naturalista rompió con la idea de la “fijación de las especies” e introdujo el concepto de que “las cosas nacen y evolucionan en ese sentido de evolución suave”. El concepto de delirio lo entiende David Escalona como “salirse del surco”, de la “normalidad establecida y entrar en contacto con otras posibilidades donde la fantasía es infinita”. “Mis dibujos están concebidos como una superposición de órdenes, como si se tratasen de organismos vivos, de metamorfosis, de evolución y crecimiento”, explica. David Escalona trabaja ahora en un nuevo proyecto para la Galería Fúcares, una de las más veteranas de Madrid, que concibe “más autobiográfico” y en el que combina escultura y vídeo.