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Quejas de los pasajeros de Barajas

Los usuarios del aeropuerto madrileño protestan por la falta de información Las terminales están llenas de papeles tirados por los suelos Las cafeterías están cerradas y no hay donde tomarse un café

F. J. B.
Unos pasajeros duermen en la zona de facturación de la T-2 de Barajas.
Unos pasajeros duermen en la zona de facturación de la T-2 de Barajas.CARLOS ROSILLO

Nada más entrar en el aeropuerto de Barajas, el pasajero se quedaba sorprendido por la falta de limpieza de las terminales. Era el signo inequívoco de que la huelga también había afectado a esta vía de entrada a la capital, en la que hoy operaban 604 vuelos, prácticamente la mitad que un día normal. Los viajeros se quejaron de la falta de información sobre las cancelaciones

Las compañías aéreas tenían previsto garantizar durante el día de hoy los servicios mínimos establecidos: el 40% de los vuelos internacionales a destinos fuera de Europa, el 20% de las conexiones europeas y el 10% de las interpeninsulares. Además, se asegura la mitad de las conexiones habituales entre la península y Baleares y Canarias, y entre las distintas islas.

Las terminales tenían mucha menos presencia de viajeros que en un día normal, en el que Barajas opera unas 1.200 operaciones. Destacaba la alta presencia policial en la que los agentes solían ir de tres en tres y con llamativos chalecos reflectantes. Algunas compañías como EasyJet tenían largas colas de facturación, mientras otras estaban prácticamente vacías. Un portavoz del aeropuerto madrileño aseguró que la jornada estaba transcurriendo con tranquilidad.

Un grupo de piquetes recorría todas las terminales e informaba tanto a trabajadores como a viajeros, que tenían que apartarse a veces de los papeles amontonados en el suelo ante la falta de limpiadores. Lo que también llamaba la atención es que todas las cafeterías y bares estuvieran cerradas. Los establecimientos solo estaban ocupados por viajeros que aprovechaban las sillas y mesas para sentarse mientras esperaban la salida de sus vuelos. La suciedad también se acumulaba en estas zonas.

Los mostradores de algunas compañías aéreas estaban llenas de pasajeros que intentaban que les cambiaran los billetes de los vuelos que habían sido cancelados. Muchos de ellos se quejaron de que las aerolíneas no les avisaran con tiempo para poder cambiar sus vuelos o utilizar medios de transporte alternativos.

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Sobre la firma

F. J. B.
Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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