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Barcelona paraliza una revista sobre nuevos modelos de familia

Los nuevos responsables de la revista 'Barcelona Metrópolis' no saben cuándo verá la luz

Según el exdirector de la publicación Manuel Cruz no puede haber más que una razón ideológica

En vez de un análisis sobre las familias lesboparentales a cargo de una antropóloga que trabaja para la Comisión Europea, una información de un periodista sobre cómo se hizo la ciudad con el Congreso de Telefonía Móvil; en vez de un estudio comparativo de una especialista italiana sobre concepción en diversos países europeos, uno de otro periodista catalán sobre el Barcelona Supercomputing Center; en vez de un estudio demográfico sobre los nuevos comportamientos y la transformación de los hogares, uno sobre el sincrotrón Alba de Cerdanyola…

Y así acabó siendo sustituido el dossier central previsto para el último número de la revista municipal Barcelona Metrópolis, destinado a nuevas formas de familia, que dejó la anterior dirección, para dar paso a uno sobre nuevas tecnologías encargado por los responsables del flamante equipo municipal de Convergència i Unió (CiU). Polémica servida. Para estos, se trata solo de “un cambio periodístico por motivos de oportunidad” de unos textos que, sin embargo, no pueden precisar cuándo y cómo verán la luz si lo hacen; para los primeros, es un caso de supresión de un tema incómodo para los socios democristianos del actual responsable de Cultura del Consistorio, el convergente Jaume Ciurana.

Cambio de director

El filósofo Manuel Cruz, exdirector de la revista 'Barcelona Metrópolis'
El filósofo Manuel Cruz, exdirector de la revista 'Barcelona Metrópolis'

El dossier empezó a gestarse el pasado julio, cuando el catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona, Juan Luis Bestard, recibió el encargo del entonces director de Barcelona Metrópolis, el filósofo Manuel Cruz, de realizar un cuaderno central sobre la diversidad familiar hoy. En un tiempo récord, para que pudiera publicarse en el número previsto, en diciembre, Bestard reunió a finales de ese mes 13 artículos, con firmantes de postín como la profesora de la Universidad de París Nanterre Martine Segalen, la investigadora del CNRS de París Anne Cadoret y el antropólogo portugués Miguel Vale de Almeida.

La alarma saltó a finales de septiembre, cuando “se acercaba el cierre de la revista y nadie me enviaba las galeradas ni sabía nada de las traducciones de los textos en inglés y francés”, rememora Bestard. El antropólogo ya no supo nunca nada más porque “fue imposible hablar con la nueva dirección” después de que Cruz fuera destituido en septiembre por los responsables municipales de CiU.

El antropólogo Bestard, que no ha cobrado sus emolumentos como coordinador ni llegó a escribir su introducción —si bien le consta que el resto de los colaboradores sí han percibido lo estipulado—, se siente tan molesto como sorprendido por la desaparición del cuadernillo central de Barcelona Metrópolis: “Estamos hablando de un dossier de corte científico multidisciplinar, de gente académica nada marcada ideológicamente”, apunta. Aunque cree que la clave del rechazo puede estar “quizá en un par o tres de artículos” por su tema: los dedicados a las familias homoparentales y lesboparentales, y el texto de Vale de Almeida sobre matrimonios entre personas del mismo sexo.

“No puede haber más que una razón ideológica”, cree Manuel Cruz, exdirector de la revista

“Dejé dos números de la revista completamente cerrados; una salió entera y la de ahora se ha publicado también intacta menos el dossier”, añade Cruz, directo de Barcelona Metrópolis entre 2007 y 2011, que admite que desconoce la razón de la supresión del cuadernillo, si bien le consta, por una parte, que “dentro de la casa” la versión es que los responsables temían que el tema provocara susceptibilidades en Unió Democràtica.

Por otra, Cruz sostiene que el dossier sobre las nuevas tecnologías “se encargó muy deprisa y coordinado desde la misma redacción de la revista”. El menor número de artículos y la autoría de estos (mayormente, de periodistas catalanes y hasta uno del gerente del Instituto Municipal de Informática, del propio Consistorio) abonaría la verosimilitud de ese aspecto. “¿Cómo se puede dejar de hablar, hoy, de un tema así, que está en el día a día de la gente corriente? No puede haber más que una razón ideológica; es evidente que a algunos la realidad les resulta intolerable”, concluye Cruz.

Un portavoz municipal niega toda posible insinuación de censura en el caso: “Se cambió el cuadernillo central por motivos de actualidad al coincidir al final su salida con la celebración en Barcelona del Mobile Word Congress hace unas semanas”, afirma, si bien reconoce que la publicación, más o menos trimestral, nunca ha estado regida por la rabiosa actualidad.

También asegura el portavoz que los artículos “serán recuperados en la versión digital de la revista” (que cuenta con unas 10.000 entradas, según datos municipales), pero sin garantizar “si saldrá todo o no”, ni si aparecerá en la edición de papel (unos 3.500 ejemplares de tirada): “Igual también se aprovecha alguna cosa”. La revista, creada en 1986, está “en fase de replanteamiento” y desde septiembre no tiene director, si bien en la página web sigue constando Cruz en ese cargo.