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La reedición de ‘Pensat i Fet’ liga la cultura a las Fallas

Benlliure, Pinazo y Capuz están entre los artistas que ilustraron la revista

Portada de Pensat i Fet de 1934 ilustrada por Josep Capuz.
Portada de Pensat i Fet de 1934 ilustrada por Josep Capuz.

Tal día como hoy, a comienzos de marzo de 1912, Valencia apareció cubierta con pasquines que anunciaban: “Pensat i fet en la festa de les Falles”. Al poco, se ponía a la venta el primer número de la revista, con los esbozos de las fallas de ese año y la colaboración de firmas tan ilustres como las de Santiago Rusiñol, Maximiliano Thous o Eduard L. Chávarri. Se estrenaba así un modelo de revista que ensamblaba cultura, humor, sátira y fiestas populares. Su tamaño era de 21 por 15,5 centímetros y tenía 22 páginas, cuatro de ellas de publicidad. Costaba 10 céntimos y, con 10.000 ejemplares de tirada en un primer momento y hasta 20.000 entre 1920 y 1930, la revista fue un auténtico éxito.

Años más tarde, en pleno franquismo, Ricard Sanmartín, uno de sus fundadores, recordaba que Pensat i fet “nació con la ambición ya entonces de llegar a ser la revista del pueblo, con la ilusión de llegar a hacerle comprender la necesidad del cultivo de su lengua materna que siempre ha sido considerada como la propia”. Fue una de las primeras publicaciones —en todo caso, la primera fallera— en adoptar las Normes de Castelló. Entre otras cosas fue pionera en la publicidad en verso y en valenciano, reflejada en, por ejemplo, los anuncios de Lotería Bello, el café El Siglo o la horchatería Santa Catalina, todos ellos de 1931.

Tales rasgos de esta singular publicación puede comprobarse y disfrutarse en la edición digital y facsímil con la que la Associació d’Estudis Fallers y Faximil Edicions Digital recuperan todos los números de la revista desde 1912 hasta 1972, fecha en que dejó de publicarse hasta 1995, cuando Eliseu Climent tomó el relevo editorial hasta volverla a cerrar en 2008 con el inicio de la crisis económica. “Su reedición sirve para celebrar el centenario y también ofrece una posibilidad de volver a leerla ahora que, desafortunadamente, no se publica”, constata Gil-Manuel Hernández, presidente de la Associació d’Estudis Fallers, para quien es un “referente de la cultura valenciana y en valenciano y una demostración de cómo históricamente han ido de la mano el mundo de las Fallas y el de la cultura”.

Hernández recuerda que “a partir de los años sesenta se produjo un divorcio entre las fallas y la cultura y entre la cultura con mayúsculas y minúsculas” que afectó también al destino de Pensat i Fet. “Por eso”, afirma, “esta reedición es también una reivindicación de unos lazos que nunca deberían haberse roto”.

Una reivindicación que se concreta en los textos de escritores tan diversos como Constantí Llombart, Teodor Llorente, Carles Salvador, Bernat Artola, Francesc Almela i Vives, Vicent Casp, Enric Soler i Godes, Lluís Guarner, Xavier Casp, Miquel Adlert o Joan Fuster, entre los varones y Maria Ibars, Maria Beneyto, Beatriu Civera, Amèlia Comba, Sofia Salvador o Carmelina Sánchez Cutillas entre las mujeres. También recupera las colaboraciones gráficas de Manuel Sigüenza, Rusiñol, Benlliure, Pinazo, José Capuz, Ricardo García (K-Hito), Artur Ballester, Joan Josep Barreira o Francesc Ramil. Trazos digitales de una revista y de una época en que la cultura y las Fallas se trataban con familiaridad.