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“La arquitectura es un acto político”

Aguirre, Botella, Gallardón y Escudero inauguran la sede del Colegio de Arquitectos en el remozado complejo de las Escuelas Pías

Inaguración de la nueva sede del COAM en la calle de Hortaleza. Ampliar foto
Inaguración de la nueva sede del COAM en la calle de Hortaleza.

“Sería más mediático si la rajamos con una navaja”, ha comentado Esperanza Aguirre a Alberto Ruiz-Gallardón en presencia de Ana Botella. La presidenta madrileña bromeaba sobre una lona que a la postre solo han tenido que empujar para abrir a la ciudad la puerta del jardín de las Escuelas Pías de San Antón, un edificio con vocación de ágora inaugurado esta mañana en loor de personalidades políticas.

Las Escuelas ocupan parte de una manzana del distrito Centro de Madrid con fachada al número 63 de la calle Hortaleza y flanqueada por las calles San Brígida y Farmacia. Son 20.000 metros cuadrados que hasta finales del siglo XVIII albergaban un hospicio de leprosos ya abandonado. En 1794 el edificio fue ocupado por la orden de clérigos escolapios, que gestionó allí un colegio, un convento y una iglesia. Esta última, construida en 1740 por Pedro de Ribera, que dice albergar huesos de San Valentín y en la que es tradición bendecir a animales el día del patrón, 17 de enero, sigue siendo un referente religioso, cultural y folclórico de la ciudad.

El centro educativo, en cambio, pervivió (con la interrupción de la Guerra Civil, durante la cual sirvió como penal) únicamente hasta 1989. Comenzó entonces un periodo de abandono y progresiva degradación que culminó seis años después, cuando un incendio dañó aún más el recinto. El Ayuntamiento de Madrid, gobernado por José María Álvarez del Manzano (Partido Popular), lo adquirió en 1999, pero no fue hasta seis años después, con Alberto Ruiz-Gallardón (Partido Popular) en la alcaldía, cuando se decidió a rehabilitarlo y devolverle la vida.

Vista desde la nueva sede del Colegio de Arquitectos, en el edificio de las Escuelas Pías. ampliar foto
Vista desde la nueva sede del Colegio de Arquitectos, en el edificio de las Escuelas Pías.

En febrero de 2005, Gallardón firmó un convenio con el Colegio de Arquitectos (COAM) para que éste trasladará allí su sede oficial (la de entonces, en la calle del Barquillo, se le había quedado chica). Debía emplear 24 millones de euros salidos del patrimonio colegial para remozar el edificio (en esta ocasión, como recalcó su decano actual, el presupuesto se cumplió a rajatabla). A cambio de su cesión durante 75 años, el COAM debía financiar y llevar a buen término además la construcción de varios equipamientos incluidos en el complejo y gestionados por el Ayuntamiento: una escuela infantil y otra de música, un polideportivo con piscina, y un centro de día. También habrá un museo, un archivo, tiendas, restaurantes… Se trata, según el decano, de “una ciudad en sí misma, compleja, en la que convivirán diferentes horarios y actividades”.

En opinión de la ahora alcaldesa de la capital -que en el momento de la firma del convenio, en 1995, era concejal de Asuntos Sociales-, el proceso de rehabilitación ha respondido al objetivo del Ayuntamiento de “colaborar activamente” con agentes públicos y privados para recuperar grandes edificio infrautilizados o degradados del centro e incorporarlos a la vida ciudadana como equipamientos”, todo ello “con el menor coste” para los madrileños. En este caso, ha recalcado orgullosa, “coste cero”.

Botella ha citado esta mañana una frase del recientemente fallecido arquitecto Luis Moreno Mansilla para calificar la inauguración como “un punto y seguido” en el viaje del “espléndido” edificio por la historia: “El viaje es el encuentro de algo que andamos buscando, sin saber qué es con exactitud”. Antes de tan enigmática como sugerente afirmación, ha alabado cándidamente la habilidad de la periodista que presentaba el acto para hablar sin papeles, improvisando, una cualidad en la que Gallardón (con el que ha mostrado, una vez más, su cariño y complicidad durante el acto) era un maestro. Hoy, en cualquier caso, el ministro no ha tomado la palabra.

La citada periodista había ido presentando a los políticos asistentes a la inauguración según llegaban: Botella, Gallardón (ahora ministro de Justicia), Aguirre, Álvarez del Manzano, Pío García Escudero (presidente del Senado, pero según dijo, presente por su condición de “arquitecto metido a político”), senadores, diputados autonómicos, concejales y exconcejales (como el subsecretario de Justicia, Juan Bravo; o la directora general de Vivienda, Pilar Martínez), el propio decano de los arquitectos, José Antonio Granero (y sus antecesores en el cargo)…

Luego ha presentado el edificio en sí, “mediático, para presumir, vaya osadía en tiempos de tijeretazos, pero él no tiene la culpa de emerger en estos tiempos”. Frente a los enormes carteles que pregonaban la participación de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) en el proyecto, ha hecho una referencia además a la precaria situación social de una profesión “antes reverenciada” como la de los arquitectos y ahora envuelta en sospechas de, entre otras cosas, “falta de honestidad”, con tal “mala suerte de que comparte patrón [Santo Tomás; se celebra el 3 de julio] con los constructores, que ya se sabe que en estos tiempos que corren…”

El decano de los arquitectos, José Antonio Granero, ha coincidido después en ese lamento por “el momento de emergencia y desmoronamiento” que vive a su juicio la profesión, aunque ha agradecido el apoyo (“que necesitamos”) a políticos y constructores (“que han ayudado a financiar el evento”). A sus compañeros de profesión, les ha enviado dos mensajes: “La sociedad nos demanda cabeza, ni florituras ni ocurrencias”; y “es urgente una revisión del sector, de las condiciones de contratación y los honorarios”. A los políticos presentes, otros tres de similar dureza: “No podemos seguir despilfarrando”; “también es importante la periferia, no sólo el centro de la ciudad”; y “hay que simplificar las normativas [urbanísticas]”.

Antes, durante una breve visita al edificio (calificado por uno de los responsables políticos asistentes como “de esos que tanto gustan a los arquitectos, repleto de columnas y vericuetos”), el responsable de la rehabilitación, Gonzalo Moure, ha definido el proyecto como “fruto del esfuerzo de muchas personas empujando todas a la vez”. El decano de los arquitecto ha conminado después a todos los presentes: “Es tiempo de compartir, no de competir”.

Cierto es que la alcaldesa (Partido Popular) ha agradecido con generosidad hasta en tres ocasiones a su predecesor, Gallardón, el esfuerzo invertido en este proyecto. No ha mencionado más allá del saludo inicial a su presencia a la presidenta regional (Partido Popular), quizá porque ésta se ha mostrado crítica con la concepción urbanística del proyecto en reuniones de trabajo.

Aguirre, en su discurso, ha felicitado sobre todo al autor de la rehabilitación, Gonzalo Moure (que ha emergido hasta la primera fila, desde un lugar más discreto, para disfrutar de los parabienes); y ha aprovechado para ofrecer la colaboración del Gobierno regional a los arquitectos, “en esta situación tan delicada”. Eso sí, sacando pecho: “Los visados de obra crecieron un 28,6% en 2011 en la región, frente a la caída del 13% en el conjunto del país; (…) y la vivienda protegida en la Comunidad aumentó un 7% el año pasado respecto del anterior”.

La presidenta autonómica ha celebrado además que el complejo incluya plazas de aparcamiento (según la alcaldesa, más de la mitad se reservan para residentes). “Es algo que, como vecina, agradezco”, ha añadido Aguirre, cuya vivienda dista apenas siete minutos andando del nuevo complejo.

Ha cerrado el acto de inauguración Pío García Escudero (cuyo discurso no estaba anunciado pero sí se lo había preparado), que ha trazado líneas paralelas entre la actividad política y el trabajo de los arquitectos (él está colegiado, “número 5.140”) hasta el punto de afirmar que “las ciudades son una Constitución en obra de albañilería”.

Tras recorrer el “laborioso proceso de gestación” de este proyecto de rehabilitación, García Escudero (que presidió, por cierto, el Partido Popular entre 1993 y 2004, año en el que fue relevado por la propia Aguirre, en medio de tremendas tensiones por los desencuentros de esta y Gallardón), ha afirmado que “la arquitectura es un acto político” y ha concluido: “En esta época tiranizada por lo inmediato, debemos recordar que la arquitectura debe ser un acto de gran ciencia e ingenio”.