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Menos festivales, más conciertos

La crisis y la caída en los apoyos públicos hacen caer grandes eventos musicales mientras aumenta la oferta de recitales de formato más pequeño

Actuación de The Specials durante el festival Rock in way, celebrado el año pasado en Santiago.
Actuación de The Specials durante el festival Rock in way, celebrado el año pasado en Santiago.

La agenda de festivales de pop-rock de este año en Galicia va a ser menos extensa que en los últimos años. La crisis, que amenaza con prolongarse indefinidamente, ha obligado a los promotores a reducir drásticamente los presupuestos e incluso, en algunos casos, a tirar la toalla y dejar de organizar algunos festivales por la falta de apoyos económicos, públicos y privados. Es el caso del festival Vigo Transforma, que el año pasado contó con una estrella como Moby en su cartel, y que este año, salvo milagro de última hora no se celebrará. El Sonar, que abrió una sede en A Coruña durante las dos últimas ediciones, también se ha ido y hasta el veterano Festival do Norte de Vilagarcia, que este año cumple once ediciones, está encontrando muchas dificultades. En estos momentos todavía no ha podido anunciarse el cartel, aunque previsiblemente se celebrará a finales de abril. La crisis incluso ha provocado fusiones como la anunciada entre el festival Brincadeira de Ordes y el Rock in Cambre, que se unen para celebrarse en esta última localidad.

Sin embargo, el hueco que dejan los festivales está siendo ocupado por multitud de conciertos o ciclos que traen a destacados artistas a Galicia. En los próximos meses pasarán por los escenarios gallegos grandes nombres de la escena internacional como Lenny Kravitz, Bjork, John Cale o Thurston Moore.

El promotor de conciertos Carlos Montilla explica que una de las causas por las que los festivales no sobreviven mucho tiempo es la falta de proyectos a largo plazo. “Durante años se ha acostumbrado al público a asistir gratis a muchos conciertos y ahora, cuando caen las ayudas públicas a los festivales, es muy difícil mantener eventos de este tipo. En otros sitios la gente paga mucho dinero por ver a destacados grupos internacionales. Aquí se ha acostumbrado al público a otra cosa”, explica Montilla, quien apunta que sí que hay masa crítica para celebrar macrofestivales en Galicia, como lo demuestra el hecho de que miles de personas crucen cada año la frontera hasta Paredes de Coura para asistir al festival que celebra cada año esta localidad. “Hay que dejar de pensar en la Administración como principal fuente de financiación”, señala el promotor, quien aplaude iniciativas como el ciclo Galicia Importa porque “se consigue crear una marca”.

Kin: “Al organizar muchos conciertos también se diversifica el riesgo”

Joaquín Martínez Kin, director de la promotora Esmerarte, apunta que otra de las causas por las que proliferan los conciertos y se reduce el número de festivales es que con esta última opción se corren mayores riesgos. “Al organizar muchos conciertos también se diversifica el riesgo”, indica Kin. Esmerarte no organizará este año el festival Cultura Quente de Caldas de Reis, que pasará a ser gestionado directamente por el ayuntamiento de la localidad. Esta promotora también organizaba el Vigo Transforma, pero su continuidad parece muy difícil por la falta de apoyos institucionales. Kin explica que este evento contó el pasado año con un presupuesto de 900.000 euros, de los que el 35% llegó de aportaciones institucionales, principalmente del Xacobeo. “Calculamos que el retorno para la ciudad alcanzó los 1,7 millones de euros y se generaron más de 400 empleos directos. El problema es que resulta muy complicado organizar un gran evento como este sin contar apenas con ayudas institucionales. Estos festivales generan un retorno a la sociedad que debe ser compensado de alguna forma por las instituciones”, indica el promotor.

El Festival do Norte, el evento indie más veterano de Galicia, está todavía en el aire después de la decisión del Ayuntamiento de Vilagarcía de reducir su aportación de 60.000 a 25.000 euros. Lo más probable es que se celebre igualmente a finales de abril, aunque tendrá que reducir el presupuesto de 450.000 euros con los que contó el año pasado. Su director, Antonio Caneda, señala que este evento también se ha visto afectado por la crisis a pesar de que su dependencia de las ayudas institucionales no era tan elevada como la de otros festivales. A los 60.000 euros que puso el año pasado el ayuntamiento hay que sumar los 30.000 desembolsados por Agadic. Los próximos días serán decisivos para cerrar el cartel del festival y confirmar su celebración.

Desde la Xunta se indica que, aparte de las negociaciones en marcha con distintos festivales, en marzo se publicará una convocatoria de ayudas a la que podrán acogerse eventos musicales y espectáculos escénicos. El problema es que para muchos festivales ya es tarde para cerrar su programación y el proceso para obtener ayudas públicas puede extenderse durante varios meses. El sector es unánime a la hora de pedir unas normas claras para no tener que improvisar soluciones sobre la marcha.

El Rock in way se traslada a julio

Otro de los festivales sobre el que planean varias incógnitas es el Rock in way, que el año pasado celebró su primera edición en el Monte do Gozo de Santiago, con Offspring y The Specials como cabezas de cartel. Farruco Castromán, responsable de Zircozine, la promotora del festival, indica que se ha decidido cambiar las fechas del evento del mes de septiembre a la última semana de julio. También está en el aire el lugar de celebración. Si se consiguen fondos suficientes para traer a grandes grupos se podrá mantener el Monte do Gozo como escenario, si no habrá que apostar por un recinto más pequeño, con otro formato.

“Las dudas en estos momentos vienen por la cuantía de los patrocinios y la aportación de la Xunta. Nuestra idea es mantener la filosofía del año pasado y traer a grandes bandas internacionales junto a muchos grupos gallegos. El problema es que para mantener el Monte do Gozo como escenario hay que garantizar un volumen de espectadores muy importante”, explica Castromán.

El pasado año la Xunta aportó un 20% del presupuesto total del festival, que rondó el millón de euros. Castromán explica que se está negociando con responsables del Ejecutivo autonómico la aportación de este año al evento y casi se ha cerrado un acuerdo con el Ayuntamiento de Santiago. “Estamos intentando buscar nuevas fórmulas para convencer a los patrocinadores de que se impliquen en el festival. Según los apoyos que consigamos tendremos que cambiar o no la dimensión al festival”, señala el responsable de Zircozine.