_
_
_
_

Detenido el presunto autor del triple crimen del Eixample

Las víctimas fueron una menor y sus abuelos octogenarios El acusado es el exnovio de una hija del matrimonio y tía de la chica Los cuerpos fueron golpeados con gran violencia antes de morir

Rebeca Carranco
El detenido, en la madrugada del sábado, conducido por los Mossos.
El detenido, en la madrugada del sábado, conducido por los Mossos. JOAN SÁNCHEZ

A las tres de la tarde, en la puerta de su casa, los Mossos d’Esquadra detuvieron ayer a Álex C. acusado de haber matado brutalmente a una adolescente de 16 años y a sus abuelos en su piso del Eixample. Los tres cuerpos fueron encontrados en el interior de la vivienda con signos de haber sido golpeados con gran violencia. El hombre detenido ayer es el exnovio de la tía de la menor, con la que mantuvo una relación larga. Los Mossos consideran que él asesinó a golpes a primera hora del pasado 27 de enero a los tres, cuando se acababan de levantar. Ocurrió hace casi un mes, en el número 287 de la calle de Sardenya.

Álex C., en una imagen de su perfil de una red social.
Álex C., en una imagen de su perfil de una red social.

Alex C., que tiene antecedentes por robo, rompió con la mujer en junio del año pasado, y desde entonces vivía con una obsesión enfermiza la separación, según explicó él mismo a este diario. La policía catalana permaneció ayer toda la tarde registrando el domicilio, en busca de más pruebas que le puedan incriminar.

El detenido, en una conversación con EL PAÍS tras el triple crimen, apuntó la posibilidad de que alguien de la familia hubiese encargado los asesinatos a unos sicarios. Y repitió, de manera insistente, que había muchos detalles del relato de la tía de la menor muerta que no le cuadraban. Según explicó, recibió la noticia por ella. “Están todos muertos”, le dijo la mujer por teléfono a las cinco y media de la tarde del día del crimen. “Y bajé [desde su casa en Sarrià] sin ni siquiera mirar los semáforos”, indicó Álex C. Una vez en la calle de Sardenya, no entró al piso, sino que se quedó en el rellano, con ella, apoyándola.

“No nos dejaban en paz”, indicó a este diario, sobre la actitud de la policía. Incluso contó que le dijo a su expareja: “¿Te has dado cuenta de que somos los sospechosos?”.

Los Mossos les estuvieron tomando declaración el mismo día del crimen hasta entrada la madrugada. Tanto a él como a ella. “Me preguntaban tonterías”, se quejó. Desde el primer día fue uno de los principales sospechosos, según fuentes policiales. Álex C. no tenía coartada y daba versiones contradictorias. “Me fui a dormir pronto y me levanté tarde”, detalló a este diario.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete
"No entiendo que los Mossos tarden tanto en detener", señaló el presunto asesino

Desde el día del crimen, su obsesión por la mujer fue a más, según contó él. Y su estado de ansiedad, en aumento. “No duermo bien, me despierto por las noches”, aseguró. Y le angustiaba que la investigación del crimen, aparentemente, no avanzase. “No entiendo que los Mossos tarden tanto en detener”, insistía a EL PAÍS, y lo achacaba a una supuesta inexperiencia de la policía.

En ese periodo, admitió que llamaba a su expareja casi a diario para preguntarle cómo estaba. Pero ella no siempre le respondía. “Está muy tranquila, muy fría”, se quejaba, dando a entender que desconfiaba de su actitud. El hombre asistió al entierro de las víctimas, que se celebró en el tanatorio de Les Corts. E incluso se emocionó, según él, con el texto que su exnovia, tía e hija de los muertos, les dedicó. “Ella, en cambio, estaba impasible”, volvió de nuevo.

Durante todo este tiempo el hombre ha sido sometido a una estrecha vigilancia por parte de los Mossos d’Esquadra, que han tomado también medidas de protección con la mujer, que, sin embargo, se vio con él al menos tres veces en el mes que, aproximadamente, ha tardado la policía catalana en detenerle.

En ese tiempo, la mujer recibió, además, diversos mensajes de texto a su móvil que intentaban culparla del crimen. “Rubia, el bonus era por dos y salieron tres. Nos debes guita. Pásate por donde sabes y cerramos business. Hazlo y te damos llave del piso”, rezaban los mensajes, según las notas que dijo tomar él del móvil de la mujer. Y recibió al menos dos más. La policía investiga ahora de quién eran esos presuntos mensajes.

El crimen de la adolescente y sus abuelos conmocionó al barrio de la Sagrada Família. La cría, de 16 años, era una adolescente que discutía frecuentemente con sus abuelos. Su madre les dejó la custodia porque no podía responsabilizarse de la menor por problemas personales. En la actualidad, la mujer vive en una especie de retiro en un pueblo de Tarragona.

La policía registró el domicilio del detenido en busca de pruebas durante más de ocho horas

Desde hacía unos meses, en el domicilio de la calle de Sardenya vivía también la tía de la adolescente, que hasta entonces convivía con el detenido. La mujer se ha visto muy afligida por el perfil que ha trascendido de su sobrina. Amigos, compañeros de clase y profesores escribieron una carta defendiendo la bondad de la menor.

Pero Álex C. no mostró ninguna empatía con la joven. “Todo lo que se ha dicho de ella es verdad”, repitió a este diario. Y culpó a los abuelos de no ponerle freno en su comportamiento, que definió como alocado y caprichoso. “Su tía se lo pagaba todo”, dijo.

El papel de Álex C. en el triple crimen fue algo confuso durante los primeros días. Un vecino aseguró haber visto a un hombre con sombrero, chupa de cuero y botas de piel de serpiente que bajaba el perro de la familia y lo metía en el maletero del coche. Efectivamente, era él, pero no lo guardó para evitar que ladrase mientras mataba a los ancianos y la cría. Lo metió en el maletero por orden de un mosso, que pidió que se llevase al animal de la escena del crimen porque molestaba.

Álex C. conoció a su expareja hace 10 años. Según su versión, puso un anuncio en un diario en busca de amigos y conoció a la mujer. “La vi y pensé, me voy a enamorar y voy a sufrir”, dijo. El detenido asegura que estuvieron todo ese tiempo juntos, hasta que ella le dejó. A su entender, porque él había enfermado y ella no quería hacerse cargo. “Me dejó con una nota. ¿Cómo se puede ser así?”, repetía insistentemente. La policía intenta aclarar ahora los motivos que pueden estar detrás del brutal asesinato. A última hora de ayer, seguían registrando exhaustivamente su piso, en el barrio de Sant Gervasi, donde vivía con su madre.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Sobre la firma

Rebeca Carranco
Reportera especializada en temas de seguridad y sucesos. Ha trabajado en las redacciones de Madrid, Málaga y Girona, y actualmente desempeña su trabajo en Barcelona. Como colaboradora, ha contado con secciones en la SER, TV3 y en Catalunya Ràdio. Ha sido premiada por la Asociación de Dones Periodistes por su tratamiento de la violencia machista.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_