Los sindicatos catalanes inician protestas contra la reforma laboral

Los secretarios de CC OO y UGT se entrevistan con la segunda teniente de alcalde de Barcelona

El alcalde Ángel Ros durante las protestas de los sindicatos en el ayuntamiento de Lleida contra la reforma laboral.
El alcalde Ángel Ros durante las protestas de los sindicatos en el ayuntamiento de Lleida contra la reforma laboral.HERMINIA SIRVENT

Las movilizaciones de los sindicatos catalanes contra la reforma laboral arrancaron ayer con las protestas realizadas en unos 150 Ayuntamientos, según explicó ayer el secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, que acudió al Ayuntamiento de Barcelona junto con su homólogo de CC OO, Joan Carles Gallego. “Es una reforma injusta, ineficaz y letal”, dijo ayer Gallego antes de entrar en al Consistorio, donde debía reunirse con la segunda teniente de alcalde, Sònia Recasens.

Los dos secretarios generales y un grupo de 15 delegados sindicales se entrevistaron con Recasens y le entregaron un manifiesto en el que piden al Ayuntamiento que presente una moción en contra de la reforma laboral. "El Ayuntamiento de Barcelona no es un Consistorio cualquiera. Debería tener voz propia y rechazar una reforma laboral que contribuirá a aumentar el paro y en la que se juegan muchas cosas, entre ellas nuestro modelo productivo", opinó Álvarez.

En el encuentro, celebrado en la Sala Tàpies, y no en el salón de plenos como pidieron los sindicatos, Recasens se comprometió a estudiar la propuesta. El resto de los delegados sindicales, alrededor de un centenar, permanecieron a la espera en la plaza de Sant Jaume, acompañados por un estruendo de pirotecnia y gritos de “¡no a la reforma!”. Un grupo reducido arrojó varios huevos contra la fachada, aunque dejaron de hacerlo al ser advertidos por la decena de agentes de la Guardia Urbana y de los Mossos d’Esquadra que custodiaban la puerta principal del Consistorio.

Álvarez lamentó que el Ayuntamiento no hubiera permitido a los delegados realizar un encierro simbólico en la sala de plenos de 10.00 a 12.00 horas tal como tenían planeado y como se hizo en otros Consistorios, por ejemplo en Lleida, donde unas 80 personas permanecieron encerradas en la sala de actos.

Con los encierros de ayer por la mañana en más de un centenar de sedes municipales de Cataluña, los sindicatos pretenden presionar a los Ayuntamientos y a sus alcaldes para que aprueben en los plenos mociones en contra de la reforma laboral del Gobierno, que UGT considera la “más regresiva de la historia democrática”, y se comprometan a no aplicarla en sus Consistorios.

En Tarragona, una cincuentena de sindicalistas se encerraron hasta el mediodía en una sala anexa al salón de plenos del Ayuntamiento y los líderes sindicales de la demarcación fueron recibidos por el alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, que se mostró "muy receptivo", según han asegurado los sindicalistas.

Los encierros supusieron una primera toma de contacto antes del acto de protesta convocado para el próximo domingo. Según Álvarez, con las protestas pretenden “convencer al máximo número posible de ciudadanos” para que participen el próximo domingo en la manifestación convocada en el centro de Barcelona, entre otras capitales catalanas, en la que se reclamará que “la crisis la paguen los que la han generado”, según dijo ayer Gallego. Hoy tienen previsto repartir panfletos informativos en las principales estaciones de metro de Barcelona.

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