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La pelota también habla calé

La final del torneo vizcaíno de Encartaciones contó con tres jugadores de etnia gitana

“Algo está cambiando”, creen sus entrenadores

Mariano, Mikel y Daniel, de izquierda a derecha, ayer antes de jugar en el frontón de Gallarta.
Mariano, Mikel y Daniel, de izquierda a derecha, ayer antes de jugar en el frontón de Gallarta.

Dos pelotaris de Sestao, Mariano Silva y Daniel Borja, se enfrentaron ayer en el frontón de Gallarta al dúo bilbaíno formado por Mikel Ramírez e Iker Abrisqueta en la final cadete del torneo escolar de Encartaciones, una primera fase del Campeonato de Bizkaia. Hasta aquí, nada extraño. El duelo pudo haber sido uno más de los muchos que se juegan cada poco en Euskadi y Navarra. Pero hubo algo que lo convirtió en especial: tres de los protagonistas, Silva, Borja y Ramírez, son de etnia gitana.

“¿Qué más da qué o de dónde sean? Les gusta la pelota y punto”, sostiene Xabier Sainz de la Maza, entrenador de Silva y Borja en la escuela municipal Lagun Artea de Sestao. Los chicos son los primeros pelotaris gitanos del club en sus más de 50 años de historia. Sainz de la Maza reconoce que “no es habitual” que chavales de esta etnia se interesen por la pelota. En su opinión, es un signo de integración y de que “algo está cambiando” en el deporte.

Los chicos, de 14 y 15 años, han sido pioneros en sus clubes de Sestao y Bilbao

Ramírez también ha sido pionero en la escuela Bilbotarrak, con sede en el frontón de La Esperanza, a la que llegó siendo alevín. “Vino su padre y preguntó si había algún problema en que su hijo jugara con nosotros. Le dije que en absoluto”, rememora Luis Rodríguez, director de la escuela. Como Sainz de la Maza, él también cree que casos como éstos se van dar cada vez con más frecuencia en Euskadi. “Ahí está también el ejemplo de Ramalho en el Athletic”, apunta.

Silva y Borja están sorprendidos por el interés mediático que ha despertado su afición. Entre risas, con el desparpajo propio de los chicos de su edad, reconocen que todo les ha venido “de sopetón”. Se enamoraron de la pelota en el frontón del parque del Sol, en Sestao, donde una cuadrilla de jóvenes gitanos suele jugar cuando hace buen tiempo.

El pelotari estellés Patxi Ruiz, de origen gitano, es el ídolo de dos de ellos

 

En unas actividades organizadas por el Ayuntamiento el pasado verano, Mikel, el monitor, hijo de Sainz de la Maza, les vio jugar y les animó a apuntarse en la escuela. A Borja le pareció buena idea, pero le daba apuro dar el paso en solitario. Al final, convenció a su amigo, “que es más atrevido”, y se inscribieron juntos. Sus alrededor de 80 compañeros les han recibido “muy bien”, destacan. "Hay mucho compañerismo", agregan casi al unísono.

Ambos coinciden en señalar al estellés Patxi Ruiz como su ídolo, más por su origen gitano que por sus cualidades como pelotari, y también comparten el mismo sueño: poder dedicarse el día de mañana a la pelota. “Estaría bien ganarse el pan con algo que te gusta”, señala Silva, quien juega de zaguero. Para ello, están dispuestos a romper con una costumbre arraigada entre los gitanos: casarse jóvenes. El padre de Silva, de 30 años, ya tiene cuatro hijos. “Te comprometes y ya no puedes hacer nada más”, opina Silva. “No tiene sentido”, apoya su amigo.

Ayer, no tuvieron suerte. Tras ir por delante, el empate a 12 resultó fatídico y acabaron perdiendo por 22-13.