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Bajo cero hasta el martes

Casi 40.000 alumnos se quedan sin clase por el temporal, que deriva en ola de frío

La playa de Calella de Palafrugell nevada.
La playa de Calella de Palafrugell nevada.

Las nevadas se han acabado, pero ahora llega un “frío que pela”, según anunció ayer el consejero de Interior, Felip Puig. Cataluña vivirá cuatro días de tiritera. La mayor parte del territorio estará a uno o dos grados bajo cero hasta el martes. Las temperaturas “excepcionales” tocarán fondo esta madrugada, empezarán un ligero repunte el lunes y hasta el día siguiente no remitirá la ola de frío siberiano. Los altiplanos centrales podrán rozar los 10 grados bajo cero, en la zona del Prepirineo se prevén mínimas de hasta 15 grados negativos y en alta montaña se podrá llegar a 20 bajo cero. Eso supone peligro, sobre todo en las carreteras, por las heladas. Ayer tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de Barcelona desactivaron las alertas de sus planes de emergencia por las nieve.

El otro problema son los incendios. A causa de las bajas temperaturas y los fuertes vientos, siete comarcas (Alt Empordà, Cerdanya, Alt Urgell, Pallars Jussà, Baix Camp, Ribera d’Ebre y Baix Ebre) se encuentran en situación de riesgo alto de incendio forestal, y una octava (Montsià) está en alerta también, pero con menor intensidad. “Es uno de los inviernos menos lluviosos de los últimos 10, 15 o 20 años”, explicó Puig.

La oleada de frío y nieve se anuncia a bombo y platillo desde el lunes. Ayer, 38.300 alumnos se quedaron sin clase en Cataluña (el 3%) ante el miedo al colapso en las carreteras por la nieve y el hielo. Educación cerró 120 escuelas de las 4.000 que existen. Pero los copos cayeron con mucha menos intensidad de lo vaticinado y las precauciones tomadas por Interior levantaron algunas ampollas. “Más vale prevenir que reparar”, insistió ayer el consejero de Interior, Felip Puig. “Cualquier ciudadano en mi lugar, viendo el mapa de riesgo, hubiese tomado decisiones similares”, añadió, en defensa de su actuación. Y señaló también que las medidas no se tomaron condicionadas por la nevada de hace dos años, que colapsó la ciudad y dejó a oscuras algunas zonas de Girona cerca de 10 días. “Hemos hecho lo que teníamos que hacer. Con la misma previsión lo repetiría”, se sumó el primer teniente de alcalde de Barcelona, Joaquim Forn.

Por provincias, el temporal se cebó sobre todo en Girona, donde cerraron 61 escuelas. En el Maresme y el Vallès Oriental, 41 no abrieron las puertas. En Tarragona, fueron 16, frente a las dos de la Cataluña central, una en el Baix Llobregat y cuatro en Barcelona. Además, 15.000 alumnos se quedaron sin transporte interurbano. El Ayuntamieno de la capital catalana repartió 105 toneladas de sal, visibles en la mayoría de los pasos de peatones. En total, el teléfono de emergencias recibió 200 llamadas, el Consistorio barcelonés acogió a 150 personas por el frío y la Cruz Roja atendió a 300 en toda Cataluña. Más de 100 municipios activaron sus planes locales de protección.