"Me tratan como una basura"

Una inmigrante, retenida con su hijo de tres años en Barajas por la Policía Nacional, denuncia que reciben un trato vejatorio por parte de los agentes

Érika Dos Santos Leonardo, una inmigrante sin papeles retenida por la Policía Nacional desde ayer por la mañana en el aeropuerto de Barajas por no cumplir los requisitos de entrada, denuncia el supuesto trato vejatorio que están recibiendo tanto ella como su hijo menor de edad, que tiene nacionalidad española, por parte de los agentes de seguridad. "Mi hijo está enfermo de otitis y la policía se niega a darle la medicación que el médico le recetó ayer por la tarde", asegura Dos Santos, natural de Brasil. "La mujer y el niño están protegidos y gozan de asistencia jurídica y médica", ha informado a este periódico la Policía Nacional, sin aportar más detalles.

Según su relato, Dos Santos llegó al aeropuerto procedente de Londrina (municipio del estado de Paraná, Brasil) con su hijo, el domingo a las 10.45. La Policía la ha retenido, según fuentes del cuerpo, por "no cumplir los requisitos de entrada". Desde entonces, está en la zona de aislamiento con el pequeño, de tres años. Aunque no puede recibir visitas, tiene un teléfono para comunicarse con el exterior. "Me tratan como una basura. El niño se ha hecho sus necesidades encima, he pedido a los agentes ropa interior y me han dicho que lave yo misma el calzoncillo", relata con la voz quebrada.

Esta madre soltera, de 33 años, vive en España desde hace nueve, reside en Alcalá de Henares y  asegura que ha solicitado el permiso de residencia de carácter temporal por arraigo familiar, tipificado en el artículo 122 del borrador del Reglamento de la Ley de Extranjería, que autoriza la residencia a los inmigrantes que tengan hijos menores con nacionalidad española "siempre y cuando el menor conviva con ellos y viva a su cargo".

El niño es español porque, según cuenta la madre, las autoridades españolas le dieron la nacionalidad después de que Brasil no le diera la de su progenitora. El Código Civil efectivamente recoge la posibilidad de adquirir la nacionalidad si se nace en España, de padres extranjeros, y la legislación del país de origen de los progenitores no atribuye al hijo una nacionalidad. Esto ocurre en el caso de Brasil, que no reconoce de forma automática la nacionalidad a los nacidos en el extranjero de padres brasileños.

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El pasado mes de noviembre, con la autorización en trámite, Dos Santos argumenta que tuvo que viajar a su país para cuidar de su madre enferma, pero antes de coger el avión fue a la Delegación del Gobierno de Madrid a preguntar si ella y su hijo podría tener algún problema a la vuelta. "Me dijeron que siempre y cuando viajara con los documentos que demuestren que tengo los papeles en curso, no pasaría nada", explica.

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La historia ha sido bien distinta, según detalla. Al llegar al aeropuerto, la Policía Nacional le tramitó un expediente de devolución para que fuera deportada con el niño en el vuelo de las 20.50 por haber agotado el plazo máximo de estancia legal en España (tres meses), según Evan Sánchez, un abogado que asesora a Dos Santos. Este añade que la ejecución no se llevó a cabo porque Josué Zarco, letrado encargado del caso, presentó ante el juzgado de guardia de Plaza de Castilla "una solicitud de una medida cautelar para frenar la devolución", y fue aprobada por el juez.

La retenida afirma que está encerrada con el pequeño en una habitación con cuatro literas y un baño y se queja del intenso frío que sufren. El caso se resolverá mañana al mediodía en el Juzgado central de lo Contencioso-Administrativo, avanza el Sánchez. "Lo primordial es intentar que a Érika no la expulsen".

Marcel Ávila, un amigo, y Evan Sánchez están apoyando a Dos Santos y visitándola en el aeropuerto para llevarle comida y ropa para el niño. Según Ávila, algunos policías del aeropuerto están mostrando una actitud desagradable y tanto la madre como el niño están viviendo un episodio muy duro. "No paran de llorar y es lamentable lo que están pasando", sentencia.

 

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