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Llíria recupera el cine

Un grupo de jóvenes reabre la sala de la Unión Musical, que cerró en 2001

Reapertura del cine Unión Musical en Llíria en enero de 2012.
Reapertura del cine Unión Musical en Llíria en enero de 2012.

A principio de los años ochenta del siglo pasado, Llíria, la capital del Camp del Túria, tenía cuatro cines: los teatros de la Unión Musical y la Banda Primitiva, la sala del Centro Cultural San Miguel, conocido como El Carliste, y el recién estrenado cine Sorio. Generaciones enteras de toda la comarca del Camp del Túria y Los Serranos se imbuyeron de la magia del celuloide en la capital edetana. Pero en noviembre de 2001, el último que quedaba proyectando películas, la Unió, cerró. Imposible competir con las multisalas que abrían en cualquier espacio lúdico. Una década después, se ha producido el fenómeno contrario; los cines de El Osito, un centro comercial de L’Eliana, están cerrados y la Unión Musical de Llíria volvió a abrir su teatro al cine de estreno a finales de 2011 gracias al empeño de un grupo de universitarios.

El presidente de la sociedad, José Vicente Pedrola, recuerda que accedió al cargo hace dos años con el compromiso de relanzar su actividad. “No podemos quedarnos simplemente en la banda”, asegura. Hoy ha conseguido que un grupo de cinco jóvenes socios voluntarios se hagan cargo de forma altruista de la proyección de las películas y reabrir el sótano del club social, una sala de audiciones llamada L’Escala, con capacidad para 140 personas, donde puntualmente se ofrecen conciertos. “La intención es revitalizar la vida cultural de la ciudad”, confirma, aunque hayan sufrido alguna decepción cuando el público no respondió como esperaban a la representación de una zarzuela.

Fue su misma hija, Elvira Pedrola, una de las primeras que se ofreció a colaborar, hasta que reunieron cinco socios, todos estudiantes universitarios. Tuvieron que pedir auxilio a un proyectista del Cinestudio d’Or, de Valencia, que les explicó cómo hacer funcionar la maquinaria de proyección, prácticamente en desuso durante la última década, aunque, como el equipo de sonido, “todavía en muy buenas condiciones”, dice Paco Rosalén, uno de los miembros de la junta directiva de la Unió. Ahora, esos cinco voluntarios hacen la programación, proyecta las películas, gestiona la taquilla y un pequeño bar. “De momento no perdemos dinero”, asegura el presidente, mientras Rosalén recuerda que otrora muchas sociedades musicales consiguieron financiar sus actividades con los beneficios que generaba el cine.

La entrada cuesta 3,5  euros, menos de la mitad de un cine convencional

Elvira Pedrola, estudiante de Arquitectura, embarcó a dos amigos de Comunicación Audiovisual. Otra de las colaboradoras estudia Arquitectura Técnica y uno más, Historia. “Empezamos a averiguar cosas, a conocer y llamar gente, entre otra a los distribuidores, y con cuatro cosas que nos enseñaron, comenzamos a proyectar”, cuenta. “Nos hemos tenido que buscar la vida”, remacha. Aunque se han empeñado en proyectar películas que estén menos de dos meses en cartel, “dependemos del número de copias que haya de 35 milímetros”. “Y cuanto más pronto la quieras, más dinero cuesta”, dice Elvira. Dos cosas tienen claro: que alternarán películas para adultos con las infantiles y que su programación incluirá películas en valenciano.

La entrada cuesta 3,5 euros, menos de la mitad de lo que cobran un fin de semana en los multicines más cercanos, ubicados en Paterna. Seguros de que el precio es uno de sus atractivos, ya han conseguido en un fin de semana acoger a casi 700 personas. “Ahora esperamos promocionar la reapertura sobre todo por los pueblos del interior”, avanza el presidente. Rosalén, por su parte, celebra que “la gente esté volviendo al cine y recuperándose el ambiente” que tuvo la ciudad hace 30 años, cuando ofrecía casi 2.500 butacas en las cuatro salas que llegó a tener Llíria, por entonces con una población de 12.000 habitantes.

La Unión proyectó desde 1914 cine mudo, tras el que habitualmente se celebraban conciertos, pero su teatro también fue una de las primeras salas de Valencia en proyectar cine sonoro desde junio de 1930. Hoy, tras un paréntesis de 10 años, el teatro de la Unión, con un aforo de 865 butacas, vuelve a la escena cinematográfica en plena época de crisis.

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