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AEROPUERTO DE CASTELLÓN

Fabra considera “paparruchadas” las críticas a su estatua

El presidente de Aerocas defiende la escultura de Ripollés en el aeropuerto

Carlos Fabra y el escultor Ripollés el día de la inauguración del aeropuerto de Castellón.
Carlos Fabra y el escultor Ripollés el día de la inauguración del aeropuerto de Castellón.

Para Carlos Fabra, las críticas por instalar una estatua inspirada en su cara en el aeropuerto sin aviones de Castellón son “paparruchadas y bufonadas”. “Como si en otros aeropuertos no hubiera esculturas como decoración”, espetó incrédulo ante la dimensión que han alcanzado las sátiras, que incluso han traspasado fronteras, por gastar más de 300.000 euros del dinero público en el coloso de 30 toneladas y 24 metros de altura. En efecto, otros aeropuertos tienen estatuas, aunque en las democracias occidentales es extraño que se erijan en honor del gobernante de turno.

El presidente de la promotora pública del aeropuerto de Castellón Aerocas realizó ayer su primera comparecencia pública desde que el pasado 30 de diciembre la Generalitat anunciase la ruptura unilateral del contrato con la empresa concesionaria de la explotación de la infraestructura porque el Consell no podía asumir las pérdidas durante los ocho primeros años de gestión. Un contrato que el propio Fabra calificó como “fantástico para el aeropuerto de Castellón” cuando lo firmó junto a representantes de la firma el pasado 23 de marzo con el beneplácito del Gobierno valenciano. Pero Fabra, durante la presentación de unos cursos en la Cámara de Comercio, donde es secretario general, aseguró ayer que “comparte” la decisión del Consell y deslizó críticas a la empresa concesionaria, que “no ha demostrado especial celo ni interés” en la gestión de aeropuertos, porque según le afeó, “no se ha presentado” a un concurso convocado “hace unos dos meses” por el Ejecutivo central para explotar distintos aeródromos, “lo que le hubiera permitido diversificar” riesgos.

Asegura que tiene varias

ofertas para

comprar la infraestructura

Respecto al futuro de la infraestructura, añadió más incertidumbre al afirmar que se abrirá “cuando se pueda” y no descartó que fuera gestionada por Aerocas, la empresa pública que preside a pesar de que el 99% de las acciones son de la Generalitat, con la “externalización” de determinados servicios aeronáuticos. Pero también dejó caer que intentan la incorporación de AENA, el operador público del Ministerio de Fomento, e incluso que podrían vender el aeropuerto y en este sentido sostuvo que dispone de “ofertas de varias compañías”. No dijo cuáles, pero insistió en este asunto al pedir celeridad al Gobierno central para la aprobación de los permisos de vuelo porque “un aeropuerto autorizado vale una fortuna” y uno sin permisos “no vale nada”. Un empresario cercano al aeropuerto añadió con sorna que “lo que tiene valor es un aeropuerto con pasajeros”. Precisamente lo que le falta desde que el 25 de mayo fuera inaugurado por Fabra y Francisco Camps.

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