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Botella descarta cobrar peaje o eliminar la zona azul para reducir la contaminación

El Ayuntamiento considera que restringir el aparcamiento a residentes duplicaría el coste

La alcaldesa atribuye los malos datos medioambientales a la falta de lluvia

La vista del 'skyline' de la capital el 4 de enero pasado.
La vista del 'skyline' de la capital el 4 de enero pasado.

Del exceso de contaminación en la ciudad de Madrid son responsables los conductores, y en especial los de vehículos diesel; el Ayuntamiento, por su política medioambiental; y las nubes, usureras de una lluvia que no llega. Respecto a este último aspecto, al Gobierno municipal solo le cabe mirar al cielo y esperar a que la cosa cambie previsiblemente la semana que viene. Y en cuanto al tráfico rodado, se atiene a las medidas anunciadas ya en el nuevo plan de calidad del aire, y descarta acometer acciones más decididas para ponerle coto, en la línea de las sugerencias hechas públicas ayer por Ecologistas en Acción. No a imponer un peaje de entrada a la ciudad, como se hizo en Londres. Y no a convertir las plazas azules de aparcamiento en verdes, exclusivas para residentes, porque ello duplicaría en su opinión el precio para los ciudadanos.

La alcaldesa, Ana Botella, ha defendido esta mañana en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno municipal el plan de calidad del aire presentado en diciembre (cuando ella era aún responsable de Medio Ambiente y Movilidad), aún sin aprobar, y que tendrá vigencia hasta 2015, año en el que se cumplirá al fin “las exigentes condiciones” impuestas por la Unión Europea; el Ayuntamiento tuvo que solicitar una prórroga en 2011 para alcanzar ese estándar en lo que se refiere a óxidos nitrosos, que rebasan los límites permitidos por culpa principalmente de los motores diesel.

“No recordamos en la historia un mes de diciembre y de enero tan secos”, ha dicho la regidora para explicar los malos datos de contaminación hechos públicos ayer por Ecologistas en Acción a partir de las mediciones de las estaciones municipales. “La estabilidad atmosférica en febrero, marzo y diciembre fue excepcional, hay que remontarse más de 50 años [para encontrarle parangón], aunque la semana que viene está previsto un cambio de situación”, ha añadido el delegado de Medio Ambiente, Movilidad y Seguridad, Antonio de Guindos (hasta diciembre, coordinador del área bajo el mando de Botella).

Antonio de Guindos, en la rueda de prensa. ampliar foto
Antonio de Guindos, en la rueda de prensa.

De las 24 estaciones de medición repartidas por toda la ciudad, 19 superaron en 2011 el valor límite anual de dióxido de nitrógeno (40 microgramos por metro cúbico). Solo las situadas en los parques han registrado aire lo suficientemente limpio como para no dañar la salud. La media anual fue de 45 microgramos, uno más que en 2010 pese al descenso del tráfico rodado, un hecho que Ecologistas coincide con el Ayuntamiento en atribuir a la falta de lluvia. Según los datos municipales, también se produjo un repunte de partículas en suspensión y ozono troposférico, aunque aún dentro de los límites permitidos.

De Guindos ha calificado como “ligerísimo repunte” los datos sobre óxidos nitrosos, insistiendo en que “hay que correlacionarlo con la meteorología”. Pese a que las estaciones que superan el límite diario también han aumentado, de seis en 2010 a nueve en 2011, el responsable de Medio Ambiente cree que “los datos inducen a pensar en que se ha alcanzado un marco de estabilidad”. Incluso ve “avances”: las estaciones que superaron el límite anual fueron 18 en 2010 y 15 en 2011, y “en sitios complicados”. En este sentido, “han mejorado las partículas” y se ha producido “cierta mejora” con respecto al ozono, ha añadido, basándose en que las superaciones del umbral permitido en este último caso pasaron de seis en 2010 a tres en 2011.

Ecologistas en Acción ha presentado una serie de recomendaciones para reducir la contaminación hasta límites que no perjudiquen la salud de los ciudadanos. En opinión de De Guindos, “coinciden con las de 2010 y gran parte están recogidas” en el proyecto del Ayuntamiento. “El mimetismo se produce en todas menos dos, el resto tiene su correspondencia, con un mayor desarrollo, en el plan de calidad del aire [presentado en diciembre]”, ha explicado.

Estas dos medidas a las que ha hecho referencia De Gindos son la eliminación de las plazas azules del Servicio de Estacionamiento Regulado y el establecimiento de un peaje de acceso a la ciudad. Además, Ecologistas en Acción apuesta por restringir el tráfico, “dejando pasar sólo a los residentes cuando haya picos de contaminación”; esta medida, prevista en el plan, solamente se adoptaría, según el Ayuntamiento, si la contaminación se aproxima a un umbral del que “estamos todavía lejos”.

Respecto al aparcamiento regulado, De Gindos explicó que está contemplado cambiar plazas azules por verdes, “pero no al 100%”, porque tendría “un coste económico muy importante para los ciudadanos”. “El número de plazas hay que consensuarlo distrito por distrito”, ha añadido. El aparcamiento en zona azul tiene un máximo de dos horas y cuesta entre 2,7 y 2,8 euros cada 120 minutos; en zona verde el límite es una hora y cuesta entre 2 y 2,1 euros. Cambiar unas por otras “casi duplicaría el coste” para el ciudadano, ha concluido.

El plan de calidad del aire prevé la creación de una zona de bajas emisiones en el centro de la ciudad en el que aparcar será un 10% más caro, para desincentivar así el uso del vehículo privado. Además, supondrá aumentar el horario del Servicio de Estacionamiento Regulado (de ocho de la tarde a nueve de la noche).

Respecto a imponer un peaje, Botella ha sido tajante: no, “va en contra del espíritu abierto en Madrid”. “El millón de personas que entran cada día es fundamental en la creación de riqueza, vienen a trabajar, consumen, gastan, viven, visitan museos, llenan los restaurantes, compran en comercios”, ha explicado. “Vamos a una ciudad con menos coches, queremos una ciudad más verde y eso pasa por ir ganando espacio al peatón”, ha añadido. La alcaldesa incluso se ha comparado con Barcelona, que, ha dicho, “tienen unos niveles peores” de contaminación.

Para reducir la contaminación del tráfico rodado, la Junta de Gobierno municipal ha autorizado esta mañana la adjudicación de un contrato por valor de 6.059.930 euros (y 478.930 euros más para su mantenimiento durante toda la vida útil, hasta 2018) para instalar filtros y catalizadores en los 485 autobuses diesel que prestan servicio en el centro de la capital. Se hará de forma gradual: 100 este año, 285 en 2013 y otros 100 en 2014.

Los filtros disminuirán las emisiones de óxidos nitrosos un 37%, y las de partículas un 25%. Según De Guindos, eso equivale a que 364 autobuses dejen de emitir óxidos nitrosos, y 412 dejen de emitir partículas. El Ayuntamiento de Madrid cuenta con 882 autobuses diesel. Respecto a la posibilidad de ampliar esta medida a los taxis, De Guindos ha señalado que el plan de calidad del aire incluye una línea de subvenciones para el cambio de vehículos, que podría verse incrementada con la aportación de AENA para contrarrestar el efecto contaminante del aeropuerto de Barajas.

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